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Análisis de Resident Evil Village

Desarrollador: Capcom
Distribuidor: Koch Media
Plataformas disponibles: PC, Google Stadia, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One y Xbox Series X|S
Versión analizada: Xbox Series X
Fecha de lanzamiento: 7 de mayo de 2021
Textos/Voces: Español/Español

Tras los lanzamientos de los remakes de Resident Evil 2 y Resident Evil 3 en 2019, Resident Evil se ha convertido en una licencia de periodicidad anual. Tras nuestro retorno a Raccoon City, es hora de llevar la serie hacia adelante y continuar con la historia de Ethan Winters, el personaje al que ya conocimos y controlamos en Resident Evil VII: Biohazard (2017).

No hablamos únicamente de una continuación argumental, sino que la veterana saga regresa a ese estilo que debutó en las entregas principales: el shooter en primera persona. Sin entrar en muchos detalles narrativos, esta entrega continúa exactamente tras el final de RE7, por lo que es más que es recomendable que primero conozcáis a la familia Baker, quizás haciéndoos con el Complete Bundle que incorpora la Gold Edition del juego anterior.

Alejándonos de los pantanos de Luisiana, en esta ocasión encontraremos una ambientación que nos recordará no en pocas ocasiones a Resident Evil 4, aunque en esta ocasión no será en España, sino en Rumanía, donde el equipo de Capcom traslada la acción. Como sucediera entonces, es más que curiosa la percepción de nuestro continente que tienen desde Japón, más cercana a series como 30 Monedas (HBO) que a la realidad. Pero bueno, pedir fidelidad a una saga como Resident Evil es pedir demasiado, claro.

Si tuviéramos que definir en pocas palabras a Resident Evil Village sería así: “Resident Evil 7, pero más exagerado”. La base jugable es la misma, una mezcla de rompecabezas con fases de acción en primera persona, aunque valiéndose de una triquiñuela argumental, ahora Ethan Winters es más diestro en el manejo de armas gracias a haber completado entrenamiento militar entre una y otra entrega, por lo que se refleja en una jugabilidad más natural para un jugador habitual de shooters, sin llegar al punto de estar ante un Call of Duty.

Otro de los puntos en los que se aleja del Modo Zombies del superventas de Activision es precisamente en los enemigos. Resident Evil 7 parecía un regreso a los orígenes en muchos aspectos, pero aquí la serie vuelve a dar un volantazo y en la cuenta de aberraciones ahora dominan sobre todo los lycans o licántropos. Sí, los hombres lobo por fin han llegado a Resident Evil. Por supuesto, no nos veremos simplemente recorriendo bosques infestados de estos enemigos humanoides, sino que hay una amenaza mayor de fondo. Hay un culto predominante en la zona dedicado a Madre Miranda, que a su vez tiene 4 lugartenientes (entre los que se encuentra Lady Dimitrescu, fenómeno de las redes sociales) a los que ser capaces de derrotar mientras Ethan busca desesperado a su bebé.

El incremento de escala con respecto a Resident Evil 7 queda patente desde el comienzo. No solamente visitaremos ese “village”, el pueblo donde comenzamos, sino que iremos abriendo más caminos a medida que vamos completando otros escenarios y conseguimos los objetos necesarios para abrirnos paso. No es que sea completamente lineal o pasillero, pero es un recorrido realmente guiado en el que rara vez podemos desviarnos mucho del recorrido oficial.

Otro de los incrementos sustanciales tiene que ver con la magnitud de los jefes, de los que no vamos a comentar demasiado por no destripar la sorpresa, pero sobre todo con el número de enemigos estándar que encontremos por el camino. La casa de los Baker daba bastantes más momentos de respiro que todo este pueblo perdido, por lo que no es un juego muy recomendado para aquellos que no lleven bien la tensión. Hablamos de tensión porque quizás con Village la franquicia da un nuevo paso atrás con respecto al terror, siendo muy pocos los momentos que realmente puedan dar miedo incluso a los más susceptibles.

Mucho más notable es la sensación de falta de recursos que encontrar en los escenarios, retomando en cierta medida el concepto clásico de survival ante la disminución del horror. Para ayudarnos en este aspecto, y continuando con los guiños a Resident Evil 4, volveremos a tener de forma periódica la asistencia de un vendedor de mercancía, que no será El Buhonero, sino El Duque, un obeso y peculiar personaje al que podemos intercambiar la moneda Lei o los tesoros que encontremos por armas, mejoras o munición. Eso sí, el inventario vuelve a ser limitado y no hay baúles, por lo que habrá que hacer criba entre lo que nos vale y lo que debemos descartar casi por obligación.

Quizás uno de los primeros sabores que nos deja una primera partida es la de estar ante una entrega realmente corta, como viene siendo habitual desde hace unos cuantos lanzamientos y quizás siendo todavía más agudo que el año pasado con Resident Evil 3 Remake. Nuestra primera partida, en la que siempre se suele estar más perdido que un pulpo en un garaje, simplemente llegó a las 11 horas de duración. Incluso el propio juego nos insta a completarlo en menos de 3 horas en el logro/trofeo “Padre con prisas”. Hay que recordar que la compra de Resident Evil Village tiene su propio cliente multijugador en forma del llamado Resident Evil Re:Verse, de una forma similar al combo Resident Evil 3 Remake junto a Resident Evil Resistance, pero en esta ocasión no llega de forma simultánea, sino que Re:Verse fue retrasado a verano, por lo que no podemos valorarlo todavía.

Lo que sí regresa es el clásico Modo Mercenarios, que se desbloquea una vez hemos completado la campaña por primera vez. Siguiendo la línea de apariciones anteriores, tendremos que superar una serie de arenas contrarreloj inspiradas en los escenarios de la historia encadenando tantas muertes como podamos para aumentar nuestro multiplicador de puntos. Entre rondas podremos usar nuestros puntos en una tienda de ítems y armas con las que seguir aumentando combos y puntuación para que el rango con el que nos califiquen al final sea el máximo posible.

Originalmente planificado para la nueva generación en exclusiva, finalmente se anunciaron también versiones para PS4 y Xbox One. Principalmente hemos probado el juego en Xbox Series X, donde el ray-tracing nos ha dejado boquiabiertos en escenarios como el Castillo Dimitrescu, aunque se puede desactivar esta característica si queremos primar el framerate (4K HDR a 60 fps sin trazado de rayos por 4K HDR a 45 fps activado). El salto generacional no es tan impactante en líneas generales, el motor gráfico RE Engine ya era capaz de aportar acabados de casi nueva generación respectivamente con Resident Evil 7, Resident Evil 2 Remake y Resident Evil 3 Remake, por lo que en esta cuarta iteración dentro de la propia saga (ha sido utilizado por ejemplo en Devil May Cry V), ya sabemos qué esperar de la herramienta.

Gracias a la facilidad del sistema Smart Delivery, también hemos ejecutado el título en nuestra ya vieja Xbox One X, que evidentemente tiene unos tiempos de carga superiores y reduce la calidad visual (4K HDR a 30 fps o 1080p a 60 fps), pero que cumple más que sobradamente si todavía no habéis podido dar el salto generacional por lo inexistente del stock next-gen. Por cierto, la versión PS4 también tiene actualización gratuita a PS5 si estáis pensando en comprar la voluminosa máquina blanca de Sony en el futuro.

En el plano sonoro tenemos que destacar nuevamente el doblaje que nos lleva acompañando ya desde Resident Evil 6 en 2012 gracias al esfuerzo de Koch Media, distribuidora de Capcom para España. A pesar de que la voz de Javier Lorca para Ethan Winters nos suene demasiado juvenil, se mantiene la sensación de continuidad con respecto a Resident Evil 7 y por tanto regresan otras como la de Roberto Encinas (nuestro adorado Nathan Drake) para Chris Redfield. El ritmo más elevado puede que nos haga que no prestemos tanta atención a la música ambiental, pero si podéis daros un respiro, gozad de la composición de Shusaku Uchiyama, veteranísimo de la franquicia.

Resident Evil Village se ajusta mucho a nuestras expectativas con respecto a esta continuación de Resident Evil 7 según lo que habíamos ido viendo desde el comienzo. Si aquel era una experiencia más intimista, esta suele ser una demostración de Capcom de los límites -de lore y enemigos- a los que puede llevar a una de las franquicias más veteranas del medio. La satisfacción que deje dependerá en gran medida de lo que mas os ha gustado en los últimos tiempos. Si la deriva a la acción es lo que os hizo salir de Resident Evil y la séptima entrega y los remakes de la segunda y tercera os habían traído de regreso, quizás Village sea uno que debáis emitir. Eso sí, si os habéis quedado por la historia, tiene algunas de las revelaciones más importantes de toda la saga, cerrando muchos círculos narrativos e incluso tapando muchos agujeros de guion de hace años.

Resident Evil Village

8.2

Gráficos

9.0/10

Sonido

9.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Historia

8.0/10

Duración

7.0/10

Lo mejor

  • El atrevimiento en el diseño de algunos enemigos
  • La ambientación atrapa, aunque cueste creérsela siendo europeos
  • El Modo Mercenarios engancha
  • Lady Dimitrescu
  • Las versiones para old-gen cumplen

Lo peor

  • Tremendamente corto y poco rejugable
  • Deja el terror en un segundo plano
  • Habrá que esperar para Resident Evil Re:Verse
Publicado enAnálisisSurvival horror

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