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Análisis de Monster Jam Steel Titans 2

Desarrollador: Rainbow Studios
Distribuidor: Dead Good Media / THQ Nordic
Plataformas disponibles: Nintendo Switch, PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: Xbox One
Fecha de lanzamiento: 1 de marzo de 2021
Textos/Voces: Español/Inglés

Aunque por estos lares no es una marca muy conocida, Monster Jam es un tour ya veterano, que lleva desde 1992 recorriendo el mundo (aunque se centra en Estados Unidos, donde hay más aficionados) y llevando los «camiones monstruo» a los aficionados. Una licencia así no se podría desaprovechar, y ya son varios los videojuegos que han hecho uso de ella. El más exitoso fue Monster Jam Steel Titans, publicado a mediados de 2019 y cuya secuela tenemos ya entre manos.

He de reconocer que no he jugado al título original. Es más, hasta Monster Truck Championship no había probado ningún juego del estilo, pero quedé tan encantado con la diversión que ofrecen estos vehículos que quería más, así que no podía dejar pasar la oportunidad de jugar a Monster Jam Steel Titans 2.

El juego comienza con breve tutorial que servirá para que los novatos se hagan con el control del juego. Y decimos novatos ya que hay incluso una lección sobre acelerar (pulsar un botón, vaya). La parte interesante y que puede chocar al principio a los que nunca hayan pilotado un vehículo de este tipo con un mando en las manos son los dos ejes, esto es, ambos ejes del vehículo pueden girar en diferente dirección. El stick izquierdo controla el eje delantero (el habitual), mientras que el stick derecho, que habitualmente usamos para controlar la cámara, se usa para girar el eje trasero. Esto da lugar a giros cerrados prácticamente imposibles en cualquier otro vehículo y, claro está, a espectaculares piruetas para el modo freestyle.

Una vez superado el tutorial nos encontraremos en el mundo abierto que sirve como base del juego. El mundo está dividido en varias zonas, inicialmente bloqueadas, que podemos ir desbloqueando en el modo carrera mundial. Podemos explorar estas zonas a nuestro gusto, bien para realizar piruetas, descubrir rutas o conseguir alguno de los coleccionables ocultos. Eso sí, tampoco podemos esperar demasiada interacción en el mundo abierto más allá de esto y no, no hay misiones secundarias que realizar. Realmente el mundo abierto queda bastante desaprovechado en el juego, y se incentiva muy poco que el jugador lo explore. Lo más interesante es nuestro garaje, donde podremos cambiar de vehículo o realizar algunas pruebas para ganar experiencia y subirlo de nivel.

De primeras tan solo tendremos un par de vehículos disponibles (uno orientado a carreras y otro a piruetas). Para desbloquearlos hará falta avanzar en el modo carrera mundial o bien conseguir coleccionables en el mundo abierto. Los vehículos se pueden mejorar ganando experiencia en eventos, aunque de forma automática, ya que no podremos seleccionar la mejora. El sistema, a priori, es bueno, aunque en la práctica no lo es tanto ya que, para cuando podamos cambiar de vehículo, ya tendremos el original mejorado y el cambio no merecerá la pena, por lo que podemos usar el mismo vehículo durante todo el juego y, de hecho, debido a este sistema, el juego directamente invita a ello. Los vehículos tendrán de base unas características definidas repartidas en una de las 5 categorías (Motor, Suspensión, Transmisión, Llantas y Chasis), pero una vez llegado al nivel máximo (25), tan solo se diferenciarán entre ellos en un punto extra en 2 de las 5 categorías. Como mucho tendremos que cambiar de vehículo entre carreras y pruebas de piruetas, pero nada más. Así, los 38 vehículos incluidos quedan bastante desaprovechados.

Podemos acceder a los distintos modos de juego desde el mundo abierto simplemente pausando la partida (otra muestra de que el mundo abierto es totalmente prescindible en el juego, más allá de nuestras ganas de explorarlo y hacer el cabra). El modo principal, claro está, es el modo carrera mundial, donde tendremos que superar un total de 21 capítulos. Una vez que subamos al podio en algún capítulo se nos desbloqueará el siguiente y, además, tendremos como premio un nuevo Monster Truck para seleccionar (al nivel inicial, claro está). En algunos de ellos, además, se nos desbloqueará una nueva sección del mundo abierto para explorar. Estos capítulos son realmente simples, ya que tan solo consisten en un pequeño campeonato de 3 o 4 eventos donde obtenemos puntos en función de la posición y se suman al final de la competición. La distribución de los capítulos en sí realmente no acaba de tener mucha coherencia, y son una sucesión de pruebas sin mucho orden.

Las pruebas, eso sí, tienen bastante variedad. Tenemos competiciones de acrobacias, de destrucción, de combos, carreras simples, duelos cara a cara o carreras punto a punto, desarrolladas en el propio mundo abierto y donde tenemos que llegar al siguiente punto sin una ruta predefinida. Esta variedad de pruebas hace que el juego no se vuelva repetitivo en ningún momento y, siempre que el juego llegue a divertirnos, hay modo carrera para unas 10-12 horas. Además, una vez finalizado tendremos un modo carrera mundial +, y más allá de eso, un modo gran show donde superar pruebas específicas de un campeonato (muchas, ya os lo adelantamos). Por supuesto, también tenemos un modo partida rápida para entrar y correr en alguno de los circuitos desbloqueados en el modo carrera sin muchas más pretensiones. A pesar de una IA bastante pobre, las carreras resultan de lo más emocionantes y divertidas, debido especialmente a unas pistas espectaculares y muy bien creadas, y al excelente control del juego.

En esta secuela, además, se ha incluido por fin el deseado modo online. Tenemos tres modos de juegos online, uno donde recorrer el mundo abierto en compañía (ideal para conseguir coleccionables), modo cara a cara o las clásicas carreras. Las partidas funcionan bien, y resultan de lo más divertidas. Eso sí, esto es un juego de camiones monstruo, que nadie espera carreras limpias, aquí hemos venido a mancharnos. Si queremos batirnos en duelo con un amigo en casa, también tenemos disponible un siempre agradecido modo a pantalla partida.

Con todo, los modos de juego realmente son algo insulsos, por lo que el juego nos guste o no depende únicamente y exclusivamente de que nos divierta con el mando en las manos. Si, como cualquier juego, pero no hay ningún aliciente por completar el modo carrera mundial, por mejorar todos los coches al máximo o por explorar el mundo abierto. No hay nada que nos haga jugar un poco más para ver si consigo tal objetivo. Tan solo es jugar por diversión, siempre que lo consiga.

Así que lo importante es, ¿es Monster Jam Steel Titans 2 un juego divertido? Pues sí… siempre que te atraiga su propuesta y seas capaz de perdonar sus errores. El juego es un arcade al uso, con un control muy, muy simplificado y con unas carreras de lo más alocadas y llenas de acción. Pero no se puede pasar por alto un sistema de físicas muy, muy deficiente (incluso para ser un arcade). Estamos hablando de vehículos de unas 5 toneladas de peso y hasta 1500cv de potencia (28 litros de combustible por minuto, ideal para recargar la tarjeta de puntos de nuestra gasolinera de confianza). Estos camiones monstruo hacen honor a su nombre… pero en el juego en muchas ocasiones parecen utilitarios. He tenido el placer de ver una competición en directo en el difunto estadio Vicente Calderón, y uno realmente es consciente de lo bestias que son estos vehículos, ya que transmiten fuerza y potencia (incluso en cualquier vídeo podemos notarlo) por las cuatro (enormes) ruedas.

En Monster Jam Steel Titans 2 no notamos la fiereza de estos monstruos, y tenemos demasiadas veces la sensación de que, a pesar de su peso, van flotando por la pista y de que la mínima corriente de aire puede hacer que vuelquen. Es evidente que debido a su elevado centro de gravedad no es que sean precisamente estables, pero incluso así resultan de lo más livianos en el juego. No son inestables, es que son como unos gatitos recién nacidos. No podemos pedir un sistema de físicas avanzado a un juego de este tipo… pero sí que se echa en falta mucha más contundencia. Por lo general, el sistema de físicas no afecta a la diversión, ya que, al igual que con el control de los 2 ejes, no tardaremos en adaptarnos a él y comenzar a divertirnos de verdad con el juego.

Monster Jam Steel Titans 2 «solo» está disponible para PC, Nintendo Switch, PlayStation 4 y Xbox One. Por supuesto, es perfectamente jugable en las nuevas consolas, pero no hay mejoras (y, de momento, no hay nada anunciado). Gráficamente el juego es «correcto». La recreación de los vehículos (que, por cierto, son reales del campeonato) es muy buena, y cuentan con todo lujo de detalles (apreciables en el modo foto), aunque el resto del conjunto no está tan pulido, con algunas texturas de baja resolución y unos escenarios a los que le falta detalle. Durante las carreras, con tanta acción en pista, es complicado darse cuenta, eso sí. La banda sonora, por su parte, cuenta con algunas canciones de rock progresivo que encajan bien… pero otras no tanto.

Monster Jam Steel Titans 2 da lo que promete, ni más ni menos. Carreras cargadas de acción y de lo más divertidas. Un control acorde con estos vehículos y una gran variedad de pruebas. Puntos fuertes muy importantes que, para cualquier fan, pesarán más que sus puntos débiles. Eso sí, el estudio debería ponerse las pilas para una hipotética tercera entrega, ya que la competencia de Monster Truck Championship es muy, muy fuerte.

Monster Jam Steel Titans 2

6.3

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.5/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración

6.5/10

Online

6.0/10

Lo mejor

  • Jugabilidad
  • Variedad de pruebas
  • Modo online por fin

Lo peor

  • Físicas muy deficientes
  • Modos de juego insulsos
  • Gráficamente desfasado
  • IA
Publicado enAnálisisConducción

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