Saltar al contenido

Pues sí, el p**o 2020 se acabó por fin… aunque en videojuegos no ha estado mal

2020 ha sido un año, por desgracia, inolvidable. Este año ha sido duro para todos, especialmente debido al confinamiento de marzo a mayo. Unos meses duros sí, pero para los amantes de los videojuegos quizá no tanto, ya que nuestro hobby permanecía intacto. Además, a final de año ha llegado la siempre esperada nueva generación con el lanzamiento de Xbox Series X/S y PlayStation 5. Un lanzamiento poco lustroso… pero un lanzamiento de nuevas máquinas, al fin y al cabo. 2020 ha dado para jugar mucho, y voy a intentar resumirlo en este texto.

Este 2020 he jugado, según mi hoja de cálculo resumen a un total de 68 juegos, muy por encima de los 37 de 2019. De ellos, el 70% me han gustado, una cifra muy buena y tal solo un 14% han sido de prensa (bien sea por Gami o bien sea por IGN España).

La Covid-19 ha cambiado el mundo más de lo que podía imaginar cuando empecé el año en enero jugando a mi juego favorito del año: el gran Stardew Valley. Después de unas 60 horas de juego (empezado en 2019, eso sí), quedé maravillado con la obra de Eric Barone. Un juego que engancha sin disparos, sin explosiones e incluso sin ningún balón de por medio. Tan solo gestionar lo que al inicio parece que es solo una granja, pero que acaba siendo mucho más. Una vez terminado no me quedó más remedio que hacerle un pequeño homenaje en forma de artículo. Después, llegó el turno del primer análisis del año, con AO Tennis 2 que, sin ser ninguna maravilla, conseguía divertir, aunque lejos de lo que debería ser un juego de tenis en 2020. El siguiente título destacado del año fue Wreckfest, que llevaba en mi cuenta de Steam varios años desde el primer artículo que escribí sobre él en IGN España. El juego es todo un ejemplo de cómo hacer un arcade de conducción, espectacular (especialmente los accidentes) y divertido, con un control exigente, pero sencillo para cualquier jugador.

Ya en febrero, el mes empezó con un clásico como Rocket League, ya en Xbox Game Pass, que dio muchos ratos de diversión y siguió con otra de las grandes sorpresas del año, Jugdment. Mi primera experiencia con la saga Yakuza (aunque sea un spin-off) no pudo ser mejor, y quedé encantado con la experiencia. La historia, los personajes, la ciudad de Kamurocho, sus minijuegos, el combate… todo me pareció redondo. Durante las 29 horas que me duró esta saga ganó un fan, y la prueba es que mi Xbox Series X vino con Yakuza: Like a Dragon bajo el brazo.

En marzo, el mes empezó sin saber la que se venía encima. De hecho, el 1 de marzo un servidor estuvo en el Santiago Bernabéu viendo todo un Real Madrid – Barcelona, sin saber todavía que sería el último partido al que asistiría en mucho, mucho tiempo. El primer juego de marzo también sería uno digno de recordar, ya que fue Ori and the Blind Forest: Definitive Edition (en Xbox Game Pass), un juego precioso, con buenos puzles y unos escenarios impresionantes. Seguidamente, y ante la llegada de Warzone, decidí hacerme con Call of Duty: Modern Warfare, con la idea, la verdad, de que si no me gustaba habría buenas opciones para venta… pero no fue el caso, ya que, después de muchos años sin jugar a la saga, este Modern Warfare consiguió engancharme muchísimo en su faceta online, tan frenética como siempre, algo que nunca ha sido santo de mi devoción… pero que en esta ocasión me encandiló. Marzo también fue el mes de Doom Eternal, que tuve oportunidad de analizar en PC (de penalti, eso sí). Un shooter frenético, como siempre, todo un reto para el jugador gracias al «baile» necesario para matar enemigos, pero que no llega a cansar en ningún momento. Estando ahora en Xbox Game Pass, debe ser obligatorio jugarlo.

Sorprendentemente, abril fue un mes algo flojo, y eso que ya estábamos en pleno confinamiento. Lo más destacado, quizá, fue Hellblade: Senua’s Sacrifice, al que por fin pude jugar gracias a Xbox Game Pass. El juego, bastante cortito (unas 9 horas), me acabó gustando a pesar de sus limitaciones, ya que se nota que no es un desarrollo top, pero ofrece algo diferente (especialmente con auriculares) y un combate y unos escenarios muy buenos. El otro destacado del mes, por haber realizado el análisis, fue MotoGP 20. Una saga que no tocaba desde hace muchos años. El juego aprovecha muy bien la licencia y ofrece un título divertido y adaptable a cualquier tipo de jugador. En cuanto a compras, sin duda la más destacada fue Ring Fit Adventure, en un segundo intento que, ahora sí, me vino bastante bien (y que a día de hoy sigo usando). El mes lo acabé con Halo Wars 2, que me pareció un juego de estrategia algo simple, como si fuera estrategia «arcade», pero a su vez divertido y con una historia interesante (que parece que será importante en Halo Infinite).

Halo Wars 2 llegó hasta mayo, donde el número de juegos jugados aumentó. El primero fue Streets of Rage 4, la vuelta de todo un clásico. Aunque divertido (jugado en cooperativo), es un juego que pasará sin pena ni gloria. Revisando compras «no usadas», recordé que tenía Horizon Zero Dawn: The Frozen Wilds, el descargable del juego, sin usar, así que me puse con él para volver al mundo de uno de mis juegos favoritos de los últimos años. He de reconocer que me costó volver a familiarizarme con el control y con la forma de matar enemigos después de tanto tiempo, pues una vez metido en faena me pareció tan espectacular como siempre, aunque el escenario con tanta nieve no dejaba lucirse en exceso a PlayStation 4 Pro. Después, no quería esperar más para jugar a la que fue una de las sorpresas de 2019 para muchos: Control. Hay que reconocer que es un título «extraño», pero que consigue atrapar al jugador por su historia, escenarios y un gunplay muy bueno y divertido. Otra de las sorpresas del año fue Deliver us the Moon, un título «oculto» entre tantos en Xbox Game Pass, pero que me acabó encandilando gracias especialmente a su ambientación y a lo directo de su propuesta. Finalmente, le tocó el turno a Days Gone, una de las últimas apuestas de Sony para PlayStation, y que tenía pendiente desde hace tiempo. El juego, después de un inicio algo dudoso, me acabó gustando, si bien es cierto que se acaba haciendo demasiado largo.

Junio fue el mes de la prensa, aunque empezó relajado con 51 Worldwide Classics, una apuesta por la diversión clásica, ideal para jugar en familia debido a su selección de juegos clásicos. El primer análisis del mes fue nada más y nada menos que The Last of Us Parte II, quizá el título más esperado de los últimos años. Un juego difícil de describir sin destriparlo. Naughty Dog demuestra que va un paso por delante de prácticamente cualquier estudio, con un título impresionante en todos sus aspectos, incluyendo un apartado técnico imposible de pensar en PlayStation 4, una jugabilidad excelente y una historia… arriesgada cuanto menos, tanto, que es imposible todavía hoy ver el lugar que tendrá el juego en la historia de los videojuegos, donde el primero tiene un lugar importante. Junio fue el mes que las consolas recibirían su versión de Assetto Corsa Competizione, que tuve la oportunidad de analizar para IGN España. Un simulador excelente en PC, aunque muy por debajo del primero en opciones, pero que en consola no dio la talla, principalmente por la limitación a 30fps que lastra, y mucho, la experiencia. Otro análisis para IGN España fue el de Trackmania Club Edition, la vuelta de una saga mítica que quiso adaptarse al nuevo rumbo que están tomando los videojuegos, más social e incluso con precio por suscripción. El resultado, eso sí, es muy bueno.

Los vehículos seguían siendo protagonistas en julio. Codemasters nos traía F1 2020 que, de nuevo, analicé en IGN España. Esta entrega nos dejó claro que el estudio ya estaba pensando en la nueva generación, ya que apenas había novedades, aunque la recreación de la competición y el control divertido y exigente marca de la casa estaban presentes. Finalmente, tocaba despedir el mes con el último gran exclusivo del glorioso año de PlayStation 4: Ghost of Tsushima. La aventura de Sucker Punch nos traslada al Japón feudal con una ambientación espectacular, que a la larga es lo mejor del juego debido a que su mundo abierto, aunque divertido, acaba haciéndose algo pesado.

En agosto, quizá debido a las vacaciones y al menor tiempo de juego, los indies fueron protagonistas. The Tourist fue el primero, gracias a las recomendaciones de otros jugadores y puedo decir que, sin duda, ha sido de lo mejor que he jugado en 2020. Un juego fresco y que deja al jugador con una sonrisa en todo momento por su apuesta desenfadada y lo divertida que resulta. El siguiente fue uno de los fenómenos del año (ya venido a menos), como fue Fall Guys: Ultimate Knockout, que gracias a su llegada a PlayStation Plus de lanzamiento, y especialmente al apoyo de YouTubers e influencers sería el bombazo del año. Muchas horas de diversión intentando conseguir la ansiada corona en este simulador de «Humor amarillo», aunque la falta de contenido hace que actualmente esté de capa caída. Realmente las vacaciones le sentaron mal, ya que pasó de ser la estrella… a pasar desapercibido con apenas un par de partidas en la temporada 2. The Messenger fue otra de las pequeñas joyitas que se encuentra en Xbox Game Pass, juego para mi desconocido, pero que acabó atrapándome por su propuesta clásica y su diversión. Para las vacaciones opté por empezar Bayonetta 2, que llevaba tiempo en la estantería. El juego es justo lo que se espera de la secuela de Bayonetta, humor con el toque especial de la protagonista y acción a raudales de lo más espectacular.

Septiembre arrancaba también con varios análisis, el primero de ellos WRC 9, que gracias al buen hacer del estudio en la anterior entrega ya se convirtió casi en un imprescindible. Esta entrega, aunque muy continuista, me pareció divertida de nuevo, con un control excelente, tramos espectaculares (muchos repetidos, eso sí). Además, he tenido la oportunidad de jugar a la versión de PlayStation 5 y la versión es excelente, ahora sí a 60fps y con un muy buen uso del Dualsense. Después, tocaba rejuvenecer unos años con Tony Hawk’s Pro Skater 1 + 2, el retorno de un clásico de mi infancia y una adaptación sublime. El último juego analizado del mes fue Tennis World Tour 2, que realmente no consiguió encandilarme, al tener lo peor del primer juego y lo peor de AO Tennis, pero no todas las virtudes de ambos. ¿Por qué no hemos tenido un juego de tenis a la altura esta generación? Después, tocaría hablar de Paper Mario: The Origami King… pero la verdad es que lo vendí demasiado pronto. No me gustó. El mes acabó con la vuelta por la puerta grande otro clásico. Mafia: Trilogy ofreció justo lo que estaba buscando, unos juegos sin mundo abierto, que fueran al grano, con buena historia, algo de conducción y acción a raudales y eso es lo que tuve con el impresionante remake (desde 0) del primer juego y la remasterización del segundo, ambas joyas que volví a jugar gustosamente (a pesar de haberlos terminado en su día). Mafia III ya tal… adaptación a mundo abierto… saga a tomar por culo y juego mediocre. Un clásico.

En aquel ya lejano octubre hice el que, hasta hoy, sigue siendo el último análisis realizado (quizá esté en mi récord de tiempo sin hacer análisis), aunque terminé por todo lo alto. Monster Truck Championship fue otra de las sorpresas del año. El juego, a priori, no me llamaba mucho, pero los vídeos y el buen hacer de Nacon PR hicieron que finalmente me animara a pedir código de análisis… y bendita decisión. Juego de conducción salvaje, con un control espectacular (con las características propias de estos vehículos) y buena variedad de pruebas. Una pena que seguramente pase sin pena ni gloria para muchos jugadores por desconocido, pero estoy encantado de poder haber aportado mi granito de arena con el análisis para que muchos jugadores se animen a jugarlo. No se arrepentirán. Seguidamente llegaría la vuelta de dos clásicos, primero FIFA 21, que básicamente es lo mismo de siempre, sin más, y luego Crash Bandicoot 4: It’s About Time, un juego totalmente digno de ser entrega numerada de Crash Bandicoot, con niveles geniales y muy divertidos sin perder el punto de exigencia que no puede faltar un juego de la saga. La joyita del mes fue Katana Zero, un gran descubrimiento en Xbox Game Pass. Un juego mucho más complejo de lo que parece en el que manejamos a un samurai por niveles 2D llenos de enemigos y de trampas. Y el último juego antes de saltar de generación fue RAGE 2, al que volví a darle una oportunidad para, ahora sí, completarlo. Sin ser una revolución, me resultó divertido, gracias especialmente al genial gunplay.

10 de noviembre de 2020, arrancar la nueva generación con llegada, por fin, de Xbox Series X. La nueva bestia de Microsoft se venía a casa el día de lanzamiento gracias, especialmente, a Xbox Game Pass… ya que no había absolutamente nada que echarse a la boca en cuanto a exclusivos, pero hace tiempo que tenía claro que quería disfrutar al máximo de los juegos del servicio. El juego elegido para el estreno fue DiRT 5, que, si bien no me parece la mejor entrega de la saga, es un arcade excelente y con apartado técnico muy bueno. El siguiente fue Call Of Duty: Black Ops Cold War, que gracias a la chapuza de Treyarch estaba totalmente roto de lanzamiento. Al menos, una vez arreglados los fallos resulta tremendamente divertido, aunque es evidente que es el peor Call of Duty en años, y un claro paso atrás respecto a Modern Warfare. Para llenar las horas nada mejor que Assassin’s Creed Valhalla, una saga de la que no me considero fan, pero cuyas últimas entregas me han gustado. Para este Ubisoft preparó un apartado técnico espectacular en la nueva generación (jugar este mundo a 60fps es un gustazo), pero, de nuevo, el juego acaba haciéndose repetitivo.

Y llegamos a diciembre, donde, después de mucho pensarlo, decidí hacerme con una PlayStation 5, algo que no hice de lanzamiento. Me gustan las consolas, y el momento de abrir una consola es algo muy especial y, al igual que con Xbox Series X, quería hacerlo con PlayStation 5 antes de verla en casa de alguien. Además, me la voy a comprar igualmente… ¿por qué esperar? Así que no tardé en estrenarla con Astro’s Playroom, el título gratuito de PlayStation 5 que consigue hacer que cada euro gastado en ella haya merecido la pena. No es una demo, pero tampoco es un juego completo como tal, es una experiencia a lo largo de la historia de PlayStation que es capaz de divertir y emocionar a los jugadores a partes iguales. Además, es la primera toma de contacto con el espectacular Dualsense y donde mejor se ven sus capacidades. De verdad, gracias por haber hecho este juego. Después fue el turno de Marvel’s Spider-Man: Miles Morales que, bueno, es divertido, pero se nota en exceso que es un DLC, por mucho que haya salido a precio de oro (algo incomprensible). Los últimos días del año los pasé con Watch Dogs Legion (entre algún que otro indie) … aunque el grueso del juego se ha pasado en 2021, por lo que habrá que esperar a las impresiones de este presente año para leer las de este juego y de otros muchos, incluyendo mi primera vez con cierta saga en PlayStation 5...

Y hasta aquí el resumen 2020, muchos, muchos videojuegos jugados (no todos mencionados) y el (mediocre) inicio de una generación que solo puede mejorar. Ojalá que este año hablemos de buenos momentos en los videojuegos, pero especialmente fuera de ellos y para el resumen de 2021 solo se hable de videojuegos.

Publicado enArtículos

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies