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Microsoft ya no quiere vender consolas

Llevaba días pensando este artículo, aunque no iba a ser justamente el que vais a leer. Antes del Xbox Games Showcase 2020, yo, con mucha fe en Microsoft, tenía pensando un artículo con el título «así se acaba una generación… y así se empieza«, en alusión a lo bien que está acabando la generación Sony, con varios exclusivos de nivel en el último año antes de la llegada de PlayStation 5, y como la quiere empezar Microsoft, con varios anuncios que favorecen a los jugadores, la consola más potente de la historia y, esperaba (o al menos me había creído lo que me decían desde EEUU), el catálogo de lanzamiento más potente que se ha visto, con un espectacular Halo Infinite a la cabeza y encima con Xbox Game Pass rebosando calidad por los cuatro costados. Una vez finalizado el Xbox Games Showcase 2020, me vi obligado a cambiar el artículo que ya tenía pensando por este.

Llevaba varias semanas con el 23 de julio marcado en rojo en el calendario, ya que era el día, por fin, en el que Microsoft demostraría lo que puede ofrecer Xbox Series X y lo enseñaría al gran público, en lo que debería ser una muestra de fuerza. Me considero un jugador imparcial (ahora mismo tengo Nintendo Switch, PlayStation 4 Pro y Xbox One X), me gustan los videojuegos en general y no soy fanboy de ninguna marca, pero sí que he de reconocer que tengo gana de que Microsoft se ponga las pilas. En primer lugar, porque recuerdo la gloriosa época de Xbox 360, en la que la generación para Microsoft comenzó con Kameo: Elements of Power, Condemned: Criminal Origins, Perfect Dark Zero y el glorioso Project Gotham Racing 3. Ahí es nada. Una consola que me dio horas de diversión y que a día de hoy recuerdo cómo, quizá, la consola que más he disfrutado nunca (con permiso de la primera PlayStation). Y este recuerdo de diversión es porque, en segundo lugar, Microsoft hizo una consola redonda, en un ecosistema perfecto con Xbox Live para el juego online (gracias al que conocí a muchos amigos, que hoy en día siguen siendo parte importante de mi vida) y con nuevas sagas y juegos para un jugador que hicieron que Xbox 360 mirara cara a cara a PlayStation 3 durante toda la generación (y, en mi opinión, superándola, salvo quizá al final).

Es obvio que para Microsoft Xbox One ha sido un fracaso, ya que las decisiones iniciales (Kinect obligatorio, siempre conectada a internet, trabas al mercado de segunda mano…) le han seguido haciendo daño hasta el día de hoy. Estos últimos años PlayStation 4 ha arrasado casi sin rival, algo que no favorece a nadie como jugador. Gracias a Xbox One X y, especialmente, a Xbox Game Pass, Microsoft ha ido remontando lo que ha podido, aunque es evidente que en los últimos años sus esfuerzos se han centrado en el futuro y no en el presente, y el futuro debería ser Xbox Series X.

Si no hubiéramos dicho nada y solo hubiéramos mostrado el programa Inside Xbox de mayo como lo hicimos el mes pasado, sospecho que las reacciones podrían haber sido diferentes. Claramente establecimos algunas expectativas equivocadas y eso depende de nosotros. Apreciamos todos los comentarios y podemos asegurarle que lo asimilaremos y aprenderemos en el equipo.

Así, después de un evento en Mayo fallido, en el que llovieron las críticas, desde Microsoft aseguraron haber tomado nota y nos citaron en julio, para un evento dedicado a títulos first party para Xbox Series X. El camino que Microsoft lleva preparando años llegaba al final, y, a priori, estaba todo listo para sacar músculo y demostrar al mundo su fuerza. La consola más potente de la historia, muchos estudios desarrollando juegos, un presupuesto casi ilimitado y un Xbox Game Pass listo para hacer las delicias de los jugadores ansiosos de que vuelva la Microsoft de Xbox 360. Microsoft tenía el futuro en sus manos, y un servidor lleva con esta idea en la cabeza desde hace mucho tiempo (como demuestra este artículo de primeros de 2019). Así que vi el evento con la cartera en la mano deseando una mínima señal para hacerme con una Xbox Series X en cuanto pueda… pero me equivoqué, Microsoft no quiere venderme Xbox Series X.

Los últimos días para Xbox fueron bastante activos en redes sociales, centrando toda la atención en Halo Infinite, el que debería ser el abanderado de la nueva generación.

Ya han pasado 2 años desde que conocimos su existencia, con un tráiler con el motor del juego mostrado en el E3 de 2018 de lo más espectacular. Personalmente me recordó al glorioso tráiler de Halo 3 en el E3 2006, que todavía tengo grabado a fuego en la retina como uno de los mejores tráiler de presentación que he visto nunca (gracias en gran parte a la épica banda sonora).

Así que llegó el ansiado 23 de julio de 2020. Por fin íbamos a ver un gameplay de Halo Infinite. Como ya se había filtrado, el título de 343 Industries abriría el Xbox Games Showcase 2020 y, además, lo hacía con un gameplay puro, que incluso arrancaba con la clásica pantalla de «pulsa un botón para empezar«. ¡Vamos bien! Aunque la alegría duró poco, pocos segundos vemos al Jefe Maestro con el piloto que lo encontró… que luce unas animaciones faciales dignas del primer Life is Strange. A partir de ahí, vemos la confirmación de que sí, Halo también ha caído en la ridícula moda de los mundos abiertos, pero, además, es que no vemos por ningún sitio del poder de Xbox Series X, en un gameplay de lo más decepcionante que se ha convertido en una de las mayores decepciones que me he llevado con un tráiler. Pero no solo con el tráiler (en el que vimos bugs e incluso popping), ya que Microsoft distribuyó unas imágenes oficiales a todas luces vergonzosas, que tenéis en la noticia oficial en Xbox Wire ¿Cómo es posible que estén orgullosos de mostrar esto (imagen oficial para descargar) en Xbox Series X?. Además, por si fuera poco, las malas noticias no acaban con el tráiler, en el que se ve un juego del montón, nada que ver con lo que ofreció Bungie en su día, es que tenemos la confirmación de que no habrá Halo Inifinite 2 ni Halo 7, ya que 343 Industries quiere que Halo Infinite sea «el comienzo de su plataforma para el futuro», así que nos toca conformarnos con «esto» para mucho tiempo. Queda la esperanza de que el anunciado parche post-lanzamiento para añadir Ray Tracing en Xbox Series X mejore el panorama… pero si esto es el buque insignia de la nueva generación de Microsoft y de la consola más potente de la historia… algo falla. Además, hay que recordar que este juego funcionará también en una Xbox One base, así que no, no es necesario tener la última consola para jugarlo y, visto lo visto, no parece que vaya a merecer la pena hacerlo.

Después de un gameplay de lo más decepcionante… se acabó el gameplay, y Microsoft pasó a mostrar tráilers cortos e incluso simples teasers de futuros títulos que están un estado de desarrollo muy, muy temprano, como el caso de Forza Motorport (en estado temprano desarrollo, y del que solo hemos un pequeño vídeo, de apenas un minuto, con el motor del juego), Fable (de Playground Games, del que apenas hemos visto el logo) y un inesperado State of Decay 3… que está en una fase temprana de preproducción. Estamos hablando de juegos a los que le queda mucho, muchísimo tiempo para ser lanzados (firmo 2022). ¿Qué sentido tiene mostrarlos en este evento de cara a presentar una nueva consola que sale en pocos meses?


Estamos entusiasmados con el anuncio de que SoD3 está en un estado temprano de preproducción, y esperamos tener más para compartir en el futuro. Mientras tanto, si eres nuevo en la franquicia y quieres ver de qué se trata, ¡SoD2 estará a la venta en todas las plataformas hasta el 29 de julio!

Más allá de las sagas propias ya conocidas, hemos podido ver algunas cosas interesantes sí, como The Medium, Everwild, Avowed o S.T.A.L.K.E.R. 2. Todos ellos, eso sí, sin gameplay como tal y sin fechas. Además, se ha incluido bastante broza de relleno como The Outer Worlds: Peril on Gorgon (un DLC), Destiny 2: Más allá de la luz (contenido adicional de un juego como servicio de 2017) o una ración de Tetris (recordemos, presentación de los juegos de la consola más potente de la historia) con Tetris Effect: Connected. Ha habido alguna cosita más sí, tanto en el propio show como en el preshow presentado por Geoff Keighley como parte del Summer Game Fest, en el que, por ejemplo, hemos conocido que Dragon Quest XI S: Echoes of an Elusive Age – Definitive Edition llegará a Xbox Game Pass el 4 de diciembre. Este preshow, además, contó con el montaje de ID@Xbox, con lo que la esperanza de que Microsoft hubiera dejado lo verdaderamente gordo para el Xbox Games Showcase 2020 era muy grande, pero no fue así. Por cierto, en este enlace tenéis el resumen oficial en español, Poco fiable, ya que podemos leer sobre Halo Infinite «batallas más grandes, vistas épicas y efectos visuales más complejos que nunca«. En fin… Al menos tenemos ahí listadas algunas de las mejoras de juegos de Xbox One en Xbox Series X (como Forza Horizon 4 a 4K/60fps), que si resulta más interesante.

Queda claro que la calidad no fue el punto fuerte del Xbox Games Showcase 2020, tanto en el contenido como en la forma de enseñarlo (poco gameplay, y el que hubo, del buque insignia, de lo más decepcionante). Lo que si quedó claro es que hubo cantidad, hasta un total de 22 juegos mostrados (si no he contado mal) y, tal y como se dijo al principio del show, todos estarán disponibles desde el lanzamiento en Xbox Game Pass. Así, llego al punto en el que creo en que estamos, y el que da título al artículo: Microsoft ya no quiere vender consolas, quiere vender suscripciones.

Parece claro que el camino tomado por Microsoft con Xbox Game Pass es el de convertirlo en su Netflix particular y, como éste, eso pasa por tener muchísimo contenido, apostando de forma descarada por la cantidad y no por la calidad. ¿Quién no ha estado varios minutos buscando contenido en Neflix entre tanto relleno de dudosa calidad? Así, Microsoft quiere ofrecer mucho, muchísimo contenido en Xbox Game Pass, aunque sea a costa de reducir calidad, y de ahí la compra de tantos estudios, ya que hay mucha broza que producir para engordar el catálogo. Si Halo Infinite, su buque insignia, corriendo en el evento de Xbox Series X, queda a años luz de los dos recientes lanzamientos en PlayStation 4 (cuya consola base tiene 1,84 TFLOPS) como son The Last of Us 2 y Ghost of Tsushima, el panorama no es muy esperanzador.

Realmente me gustaría pensar que no es así, o que Microsoft me demostrara que estoy equivocado (me encantaría), pero es complicado justificar los meses alardeando de que Xbox Series X es la consola más potente cuando en el evento más importante no hay ni una prueba de esta potencia, pero se enseñan más de 20 juegos en una hora, muchos de calidad dudosa e incluyendo en un evento así un Tetris o un juego como Destiny 2. Eso sí, todos llegan a Xbox Game Pass… pero ninguno, creo, consiguió entusiasmar al jugador. ¿Por qué debería entonces comprarme una Xbox Series X?

Quizá debería hacerlo por los juegos exclusivos, ya que, aunque Microsoft ha comentado en varias ocasiones que no quiere abandonar a los jugadores de Xbox One, lo cierto es que la mayoría de los logotipos al final de los tráilers lucían solo Xbox Series X y Windows 10, dejando de lado a Xbox One… aunque ni siquiera eso dejan claro en Microsoft.

Los futuros títulos para un jugador se desarrollan primero para Xbox Series X. No digo que esos juegos no se publicarán en Xbox One, solo que estamos encabezando con Xbox Serie X y cada estudio decidirá qué es lo mejor para su juego / comunidad cuando se lancen.

Es un camino que yo, personalmente, aplaudo, ya que de otra forma se estaría lastrando la experiencia en la consola más potente, aunque todos van a llegar a Windows 10, con lo cual tampoco es necesaria una Xbox Series X para jugarlos, tan solo una suscripción a Xbox Game Pass en PC… y ya. Además, va a ser complicado exprimir un hardware cerrado como una consola si el juego debe funcionar si o si es las distintas configuraciones de un PC. Es un mal menor, ya que las versiones para PC cada vez son más habituales, pero deja claro dónde está el foco de Microsoft.

Finalmente queda esperar qué ocurre con Xbox Live Gold, ya que Microsoft ha dejado de vender la suscripción de 12 meses. Se esperaba (o se soñaba, quizá), con el anuncio del cese del pago para jugar online en Xbox, lo que sería, creo, un movimiento sobresaliente de cara a atraer al público más casual, ese que solo quiere una consola para jugar a Fortine o al FIFA, pero nada de nada. Viendo el camino tomado por Microsoft, me ha entrado en el miedo en el cuerpo y ahora mismo no descarto que la única suscripción disponible para los jugadores sea Xbox Game Pass Ultimate, que incluye el juego online, Xbox Game Pass para consola y Xbox Game Pass para PC, algo muy atractivo para muchos jugadores (entre lo que me incluso) pero que puede alejar mucho de una consola Xbox a los jugadores casuales que solo necesitan una pequeña parte de lo que incluye, y no estén dispuestos a pagar el sobreprecio de esta suscripción. Y esto no es todo, ya que en septiembre llega xCloud, con lo que no necesitaremos ningún dispositivo.

Así, ha terminado el evento más importante de Microsoft en años, y nos deja la sensación de que Microsoft no quiere que los jugadores compren su consola, ya que no ha demostrado por qué deberíamos hacerlo. Está claro que la gran apuesta de la compañía sigue siendo Halo, Gears, Forza y demás IP que, por desgracia, no acaban de enganchar al gran público (que sigue conociendo únicamente las sagas asociadas a PlayStation) y no parece que vayan a hacerlo viendo la calidad de Halo Infinite. Así, nos quedan las sagas de siempre acompañadas de títulos menores que no han conseguido demostrar nada a día de hoy y un montón de indies para rellenar Xbox Game Pass y aumentar el número de juegos disponibles. Desde luego la suscripción resulta muy atractiva, y sigue siendo un regalo por ese precio, pero el negocio puede ser peligroso si no hay contenido de calidad. ¿Jugar a un Halo Infinite venido a menos con mi suscripción (o en mi Xbox One X actual) o hacerme con otra consola en la que poder jugar a verdaderos AAA, aunque tenga que pagarlos sin suscripción? Mi apuesta está clara, y es por la calidad.

Seguro que en Sony hoy han dormido muy tranquilos, pero yo, como jugador, estoy preocupado. Por favor Microsoft, dame una razón para comprar Xbox Series X en los meses que quedan, lo estoy deseando. ¿Quizá en alguna de sus últimas balas?

Tenemos más balas en la recárama… 😉

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