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DOOM Eternal

Desarrollador: id Software
Distribuidor: Bethesda 
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 4, Xbox One
Versión analizada: PC
Fecha de lanzamiento: 20 de marzo de 2020 
Textos/Voces: Español/Español

Hace ya casi 4 años desde que DOOM volvió por todo lo alto, un reboot que llegaba 23 años después del primer juego, considerado como uno de los padres del género. Esta nueva entrega, a su vez, suponía el punto y final a la saga numerada, que llegaba a su fin en 2004 con DOOM 3, una entrega más orientada al terror que no contentó en exceso a los fans más acérrimos (aunque un servidor lo sigue considerando uno de sus juegos favoritos). Así, para DOOM (2016), id Software optó por algo más fiel al original, apostando por la acción pura y dura, y el resultado estuvo a la altura de las circunstancias. La secuela era cuestión de tiempo, aunque hemos tenido que esperar hasta 2020 para seguir con esta «nueva» saga… y la espera, sin duda, ha merecido la pena.

Si algo funciona, ¿por qué tocarlo? Así que no, no hay demasiadas novedades en DOOM Eternal. La historia sigue su curso: como Doom Slayer tenemos que parar a las fuerzas demoníacas que invaden La Tierra. ¿Interesante? Pues a decir la verdad… ni fu ni fa. La historia se esmera en ser interesante y ofrecer un desarrollo a lo largo de las 13 misiones, aunque a la hora de la verdad se reducen a unos pocos vídeos cortos y, eso sí, a mucha documentación de códice por si alguien quiere profundizar más. No hay ningún momento que vaya a hacernos saltar de la silla de emoción ni nada por el estilo, pero es que realmente se agradece que sea así, ya que que el juego se basa en su frenetismo, y da la sensación de que id Software ha preferido favorecer esta acción y recortar en historia y vídeos para no bajar el ritmo en ningún momento. Decisión de lo más acertada por cierto. A ver, ¿a alguien le importa la historia en un DOOM? Pues eso.

La historia en un videojuego es como el guión de una película porno. Se supone que debe estar ahí, pero no es realmente importante.

John Carmack, cofundador de id Software

Lo primero que notamos en este DOOM Eternal es un cambio en los escenarios, que ahora son más amplios y abiertos. Ojo, no mucho, tampoco estamos ante otro mundo abierto más (gracias id Software por no unirte a las modas absurdas), pero si que tenemos más libertad de movimiento y no estamos ante un título tan lineal como DOOM. Estos escenarios ocultan algunos secretos en forma de objetos coleccionables de lo más curiosos, como figuras de los enemigos del juego caricaturizados, trucos para rejugar los niveles con distintos extras (con munición infinita o sin que los enemigos suelten objetos, por ejemplo) o vinilos con música de anteriores juegos de id Sofware, tanto de la saga DOOM como de Quake, que podremos reproducir al volver a la Fortaleza Infernal, nuestra base de operaciones, a la que volveremos después de algunas misiones. Incluso es posible jugar a DOOM y DOOM II si encontramos los objetos correspondientes. Pero los secretos no se quedarán ahí, sino que también tendremos algunos objetos para mejorar a nuestro personaje o las armas, algo imprescindible para superar la aventura con éxito. Durante algunos niveles también tendremos tres desafíos a superar para obtener mayores recompensas en forma de puntos de mejora. Finalmente, contamos con los niveles maestros, versiones más difíciles de la campaña con diversos cambios. Eso sí, de momento solo hay 2 disponibles, aunque id Software ha prometido ampliarlos.

En cuanto a la acción en sí, DOOM Eternal sigue la fórmula del anterior título, en la que las ejecuciones son las grandes protagonistas, ya que vuelven a ser necesarias para obtener recursos, y, además, tenemos que saber exactamente qué queremos obtener y cómo. Si debilitamos a un enemigo, veremos cómo empieza a brillar para hacernos ver que está «receptivo» a ser ejecutado, momento en el que obtendremos salud, pero es que, además, podremos usar la motosierra para ejecutarlo sin necesidad de debilitarlo para obtener munición y suministros o quemarlos con el escupellamas acoplado al hombro del Doom Slayer para obtener también escudo. Además, las ejecuciones ayudan a cargar el puñetazo sangriento, un golpe especial capaz de derribar a los enemigos de un golpe. El sistema, a decir verdad, es algo complejo al principio, ya que son demasiadas variables a tener en cuenta y no nos podemos dedicar únicamente a matar enemigos, como sería lo esperado en un juego de este tipo, pero está claro que id Software no ha querido hacer un shooter «típico».

Las ejecuciones y los distintos bonus son las únicas variables que tendremos que tener en cuenta en DOOM Eternal, ya que id Software ha vuelto a hacer un gran trabajo en cuanto a enemigos se refiere. Cada enemigo es diferente, con sus puntos débiles y sus propios ataques. Podemos apostar por disparar sin más, pero seguramente nos cueste una muerte ya que, de nuevo, la estrategia es fundamental para acabar con los enemigos. Por ejemplo, los mancubus poseen en los brazos cohetes y escupellamas que nos podrán las cosas muy difíciles, además tienen una gran resistencia. Es posible eliminarlos a base de fuerza bruta si, pero es mucho más aconsejables destruir primero los cañones de los brazos para ganar tranquilidad. El aracnotrón tiene un cañón en una especie de cola, que cuenta con muy buena puntería incluso a media o larga distancia. Todo se pondrá más fácil si destruimos esta cola, algo similar a lo que ocurre con el revenant y sus cohetes, y así con prácticamente todos los enemigos del juego.

Por supuesto, ante la variedad de enemigos necesitamos armas, claro está. Por mucho que hablemos de estrategia no estamos ante un Age of Empires, sino un DOOM. Nada más empezar el juego contamos con una escopeta lista para acribillar enemigos (nada de empezar con una pistolita), aunque nos quedan muchas más por descubrir. Conforme vaya avanzando la historia iremos obteniendo nuevas «herramientas» para hacer frente a los enemigos. Las armas, al igual que los enemigos, son bastante variadas, como la clásica escopeta, cañón pesado o el fusil de plasma. Y sí, también contaremos llegado el momento con una clásico de la saga, de color «esperanza» y munición muy limitada. Las armas, además, cuentan con 2 modos de disparo secundario que tendremos que desbloquear. Por ejemplo, la primera escopeta puede lanzar bombas que se adhieren a los enemigos (muy útil para eliminar el cañón del aracnotrón), o un modo de disparo rápido. El fusil puede usarse como rifle francotirador (ideal para reventar los lanzamisiles del revenant) o lanzar pequeños misiles. Además, estos modos secundarios pueden ser mejorados mediante puntos de arma que vamos obteniendo durante la aventura.

Queda claro que la estrategia es clave en DOOM Eternal, aunque no una estrategia de pensar detenidamente las siguientes acciones a realizar, sino más bien todo lo contrario. Tenemos que pensar rápido, o, si es posible, no tenemos que pensar, sino automatizar en nuestro cerebro las acciones. Esto al principio no parece excesivamente importante, pero conforme avanza la aventura y va aumentando el número y variedad de enemigos es imprescindible saber con claridad el siguiente paso que tenemos que dar. ¿Usar la motosierra para obtener munición o mejor disparar a un enemigo para ejecutarlo y obtener salud? ¿Atacar al enemigo más cercano o destruir el lanzamisiles del revenant que nos está acribillando desde lejos aunque estemos más expuestos mientras apuntamos? Son decisiones que hay que tomar en muy, muy poco tiempo y que pueden suponer la diferencia entre salir airosos del enfrentamiento o vernos obligados a volver al anterior punto de control. Todo es un como un baile, más similar a veces a un Hack and slash, de hecho, el propio estudio lo llama Doom dance, y es justo eso, un baile continuo. Un baile del que será difícil despegarse en las aproximadamente 20 horas que dura la historia (más si aumentamos dificultad o buscamos objetos). Moriremos muchas veces (no es un juego fácil, ojo), pero nada más hacerlo, una vez asimilada esta «Doom dance» sabremos exactamente en qué hemos fallado, que decisión nos ha condenado, y nos veremos «obligados» a volver a intentarlo.

Pero id Software no se ha conformado con ofrecer un baile sangriento y lleno de acción, y gracias al diseño de niveles, a la exploración para conseguir objetos y mejoras se le unen las secciones de plataformas, que se ven reforzadas por el doble salto y una nueva habilidad introducida en DOOM Eternal: el double-dash (o doble carrera), que permite al Slayer moverse con rapidez hacia cualquier dirección. Así, vemos secciones en las que nos tocará llegar a puntos remotos del mapa saltando, escalando o con movimiento perfectamente coordinados gracias a esta nueva habilidad. El diseño de estas secciones (que son cortas, tranquilos), está a la altura del reto del juego y, claro también, también tocará hilar muy fino para alcanzar el objetivo. En DOOM Eternal no se regala nada. Estas secciones vienen bien para bajar un poco la adrenalina generada por tanta batalla. Es cierto que pueden llegar a bajar el ritmo y pueden no contentar a todos los jugadores, pero es innegable que dan un toque extra de variedad a la aventura. Además, también contamos con algunos puzles, muy, muy simples, para recuperar fuerzas.

Mucho hemos hablado de los escenarios que, a la postre, resulta ser una de las grandes novedades en este entrega de la saga. Es un cambio ligero, tampoco es ninguna revolución, pero si que consigue cambiar la forma de jugar y de enfrentarse a los enemigos. En cuanto a diseño, sí que hay un pequeño bajón respecto a lo visto en DOOM, ya que vemos que el diseño y la espectacularidad va decayendo conforme avanza la aventura. No es que sean malos, pero si se vuelven excesivamente genéricos, especialmente en interiores. Además, vemos un exceso de luz en ellos, algo a lo que DOOM no nos tiene acostumbrados. Digamos que tienen más detalles, pero no resultan todo lo espectaculares, e incluso coherentes en ocasiones, que nos gustaría. Da la sensación de que se han sacrificado estos puntos en pos de la jugabilidad, algo que no es malo… pero se podría haber equilibrado algo más sin afectar a la diversión.

Para generar estos escenarios id Software ha usado el motor gráfico id Tech 7, cuya versión se estrena en este DOOM Eternal. Artísticamente, incluso con sus altibajos, el juego es una delicia pero, además, el rendimiento es sobresaliente, manteniendo los 60fps incluso en las consolas base. La versión de PC igualmente está optimizada a la perfección, con un consumo de recursos acorde con lo mostrado en pantalla. El modelo de personajes y enemigos es de lo mejorcito de la generación, incluyendo unos primeros planos para las ejecuciones espectaculares. Quizá se podría haber exprimido algo más la iluminación y mejorar el sistema de partículas, pero son detalles menores en un conjunto impresionante y con rendimiento sublime. DOOM Eternal consigue entrar por los ojos, pero no se queda ahí, ya que también viene acompañado de un buen doblaje al español y una banda sonora de lo más cañera a cargo de Mick Gordon, que apuesta más por el puro heavy-metal con menos toques electrónicos.

Nos queda el modo Battlemode, el componente online de DOOM Eternal. DOOM contó con un multijugador muy al estilo Quake que, aunque resultaba divertido, no acabó de cuajar entre los jugadores, por lo que id Software ha cambiado la fórmula para esta entrega. En este modo solo participarán 3 jugadores, uno como Slayer y dos como demonios. Los que manejan a demonios puede invocar a algunos súbditos para poner las cosas más difíciles todavía al Slayer, de hecho, la sensación es que se pone demasiado difícil, y el jugador que maneje al Slayer debe ser muy, muy habilidoso para ganar la partida (ganando 5 rondas). En este modo podemos personalizar tanto a los demonios como al Slayer, cuyo aspecto en la campaña también se verá alterado. Está bien como añadido, pero es algo muy secundario en el juego y, al menos mi opinión, bastante prescindible.

Es obvio que DOOM Eternal me ha encantado, como tengo por seguro que gustará a cualquier jugador amante en la acción. Id Software ha logrado un juego casi redondo, intenso, suficientemente variado y espectacular tanto gráficamente como con el mando en las manos. La intensidad a la que nos somete es una delicia de principio a fin y consigue enganchar al jugador como pocos juegos pueden hacer. Una de las mejores campañas de esta generación y una jugabilidad conocida, pero que es capaz de retar al jugador y hacer que éste acepte el reto hasta el final.

DOOM Eternal

8.8

Gráficos

9.0/10

Sonido

9.0/10

Jugabilidad

9.5/10

Duración

9.0/10

Online

7.5/10

Lo mejor

  • Intensidad de principio a fin
  • Rendimiento gráfico
  • Jugabilidad
  • Cantidad de extras
  • Sistema de recursos

Lo peor

  • Los niveles interiores no son tan espectaculares
  • El modo online pasa desapercibido
Publicado enAnálisisShooter en primera persona

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