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Mi 2019 de videojuegos resumido en pocas palabras

Se fue 2019 y, como suele ser habitual, es el momento de hacer balance (algo tarde, lo se). Al igual que con el final de 2018, he querido hacer un repaso a lo jugado en este ya pasado año en base a mi hoja de cálculo con todo lo jugado. Tranquilos, no solo son datos y fórmulas, también hay comentarios :P.

En 2019 he jugado a 36 juegos, algo menos que en 2018. El trabajo no me ha permitido jugar mucho más… o quizá es que estoy madurando (a mis 32 años) y quiero centrarme más en los juegos y no marearme con demasiados juegos a la vez. De hecho, aunque en otros años he optado por jugar a máximo 2 juegos a la vez… y me lo he saltado alguna que otra vez. Este año lo he cumplido a rajatabla, incluso en según qué juego he optado por jugar a solo uno para poder centrarme y aprovechar el (poco) tiempo libre que me queda. Por supuesto, no puedo comentarlos todos, pero si lo más destacado a lo largo de mis, aproximadamente, 420 horas jugadas este año.

El año comenzó con un título comprado en 2018 como Forza Motorsport 7. Era unos de los juegos que me hizo hacerme con una Xbox One X (aunque lo podría haber jugado en PC) y no decepcionó. El simulador de Turn10 sigue madurando, y esta entrega fue un paso adelante. Si bien es cierto que creo que el equipo se centró mucho en el apartado técnico para lograr unos impresionantes 4K/60fps y el modo carrera e incluso el control (¿soy yo o es algo más arcade?), pero el resultado, en general, fue muy bueno.

Después fue el turno de algunos clásicos, como New Super Mario Bros. U Deluxe, que disfruté muchísimo jugándolo con mi pareja, Resident Evil 2 Remake, que volvió a sorprenderme, aunque sigue siendo un juego más bien cortito y el que fue la primera gran decepción del año: Kingdom Hearts III. Esperaba muchísimo más de Sora y compañía. Quizá tuviera un recuerdo mejor de las anteriores entregas, pero el juego me pareció excesivamente simplón, con un combate regulero y una historia muy enrevesada. ¿Realmente era necesario? Yo solo quería ver y jugar con mis personajes de Disney favoritos… y eso estaba, pero el resto no daba la talla.

Seguidamente llegó el turno de unas de las razones para pillarme Xbox One X, como es Halo 5: Guardians, la saga de Microsoft era un imprescindible que no me podía perder y gracias a la bendición de Xbox Game Pass pude jugarlo. La campaña me gustó, aunque si que es cierto que esperaba una epicidad que no acabó de llegar. El multijugador, por su parte, me pareció más de lo mismo. No es malo… pero no me llama demasiado. ¿Decepción? No lo diría así, pero creo que la saga se está diluyendo demasiado. Llegó el turno de otro clásico como Soul Calibur VI, al que, al igual que Tekken, Bandai Namco sigue queriendo simplicarlo demasiado. El primer análisis del año llegó con un imprescindible como DiRT Rally 2.0, para IGN España, Codemasters ofrecía, por fin, la secuela del hasta ahora mejor juego de rally, aunque llegaba con un control muy bueno… pero con diversos recortes en opciones respecto al primero. Difícil de entender.

Llegaba del turno de apostar algo más por el online, aunque sea cooperativo, así que algunos amigos nos pusimos de acuerdo para hacernos con Tom Clancy’s The Division 2, en una experiencia que pasará sin pena ni gloria, por lo repetitivo de las situaciones y la excesiva similitud con el primero. Al menos, para quitarme el mal sabor de boca seguidamente vino unas de las sorpresas del año, como es Devil May Cry V. Control excelente, historia de lo más interesante y divertido a más no poder.

Después del éxito de New Super Mario Bros. U Deluxe quería otra experiencia «similar», así que me hice con Yoshi’s Crafted World, que no cumplió, para nada, mis expectativas debido especial a lo tosco e impreciso del control, que hizo imposible divertirse con él. Mucho mejor sabor de boca dejó Assassin’s Creed: Odyssey, muy continuista respecto a Origins, pero que, al igual que éste, consigue divertir y enganchar gracias a un mundo vivo y una gran historia. Quizá las localizaciones me pareciendo menos atractivas, eso sí. Después, turno para ponerse de nuevo al volante con Assetto Corsa Competizione, de nuevo para análisis en IGN España. Apoyado ahora en el Unreal Engine 4, Kunos Simulazioni pareció dejar de lado el resto de apartados, y ofreció un título inferior a la primera entrega. Una delicia en el manejo con volante, eso sí, pero limitado en muchos aspectos e incluso con una física, a priori, menos avanzada (¿acusando el cambio de motor gráfico?).

Seguidamente, y motivado por el «fracaso» de The Division 2, había que buscar otro juego para cooperativo, y el elegido fue World War Z, aunque no tuvo un excesivo éxito. No es mal juego, pero demasiado arcaico y algo repetitivo. Otra de las grades decepciones del año vino después, con Battlefield V, especialmente debido a una campaña muy, muy mediocre. De nuevo había que volver a poner las manos en el volante para F1 2019, en otro análisis para IGN España. Codemasters ha sabido evolucionar muy bien esta saga y el salto este año es más que notable, con mejoras gráficas y un control más apurado, además de la incorporación de la F2. 2019 supuso, además, el retorno de uno de los remakes más pedidos con Crash Team Racing Nitro-Fueled. Muchas ganas en este título que, sin embargo, acabó decepcionándome, con un manejo más arcaico del que pensaba y un «no se qué» que no conseguí encontrar como si lo hice hace 20 años.

Ya con Xbox One, tocaba repasar uno de sus exclusivos más ilustres, como es Sunset Overdrive, que consiguió atraparme gracias a un manejo, a sus locuras y a su amor. Todo un imprescindible de la generación que no ha tenido la repercusión que debería. Por supuesto, para Xbox One el 2019 ha sido sin duda el año de Gears 5, título sobresaliente, pero que deja la sensación de que podría haber dado algo más de sí sin meter, con calzador, el mundo abierto en la campaña. Multijugador con muchos problemas al inicio, pero equilibrado y muy divertido como siempre.

De nuevo al volante para WRC 8, que acabó siendo unas de las sorpresas del año. Control excelente y tramos impresionantes para acercarse a la cumbre del rally. Tan solo la falta de un modo rally y un apartado técnico irregular le impiden llegan al olimpo.

Y llegó el turno de los juegos de fútbol allá por septiembre. El primero en caer, por presión social digamos, fue FIFA 20, que, con perdón del personal… pero me pareció una soberana mierda. Más de lo mismo, pero todavía más arcade y sin ningún tipo de control ni táctica, ¿qué estás haciendo EA? Así que tocaba el turno para probar con eFootball PES 2020 que seguía pecando de los errores de los últimos años, como la falta de licencias (subsanada con algún Option File) o lo poco cuidados de los modos de juego, pero que compensaba con un fútbol sublime y más lento.

Turno para ponerse en forma con Ring Fit Adventure para Nintendo Switch. De primeras bien, aunque con el paso del tiempo el juego, como juego, se nota bastante mediocre, y al final queda en tierra de nadie. Demasiado «juego» para hacer ejercicio continuado, y demasiado ejercicio metido con calzador para ser buen juego. Siguiente con Switch, Luigi’s Mansion 3 vino a salvar estos últimos meses para la consola de Nintendo, con un juego simpático y divertido que derrocha humor por los 4 costados. Toda una delicia que, eso sí, debe ser jugada en tramos cortos para no pecar de repetitiva.

Y llega el turno de uno de los grandes del año, como es Death Stranding, el primer juego de Hideo Kojima ya fuera de Konami. Después de la decepción mayúscula que supuso Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, quería reencontrarme con el genio japonés y recuperar la fe. Varios meses después de acabar el título no tengo muy claro todavía qué es lo que he jugado, pero si se que me ha encontrado. Kojima ha conseguido que un simulador de repartidor pase a la historia gracias a la excelencia de sus paseos, donde importa más el trayecto que la meta. La historia es interesante aunque, incluso para Kojima, demasiado enrevesada. Juego de culto.

Para «rebajar tensiones», nada mejor que el genial Overcooked! 2 jugado con la novia. Divertido a más no poder, aunque excesivamente fácil. Finalmente, tocaba una de las espinas del año, como Metro Exodus, comprado varios meses atrás… y la espera no mereció la pena. Historia más bien floja y mundo abierto mediocre metido con pinzas como suele ser habitual. El año se iba cerrando con AO Tennis 2, aunque el embargo acabó en 2020. Divertido, aunque con algunos errores repetidos de la primera entrega. Finalmente, para la estancia en el pueblo en Navidad opté por Stardew Valley, que compré hace ya casi 2 años. A pesar de no estar muy convencido, el juego me ha acabado enganchado mucho. Simple y sencillo, pero muy divertido, tanto, que lo sigo jugando en este 2020.

No son todos los que he jugado, pero si los más destacados. Por el camino, además, han quedado algunos juegos adquiridos en este 2019 que no he podido jugar todavía, como Street Fighter V – Arcade Edition, Judgment, Starlink Starter Pack, Mortal Kombat 11, Control, Concrete Genie, Anthem, Ace Combat 7, Broforce y The Red Strings Club.

¿Y 2020? Pues lo espero con muchas ganas. Ya está claro que veremos nuevas consolas y, la verdad, es que hay ganas de ver lo que nos pueden ofrecer. Personalmente creo que Microsoft lo tiene todo en su mano para triunfar en esta próxima generación, gracias especialmente a los nuevos estudios y a Xbox Game Pass. Eso sí, a esta generación todavía le queda mucha guerra que dar, y en 2020 veremos joyitas como Resident Evil 3 Remake (3 de abril), Ghost of Tsushima (verano 2020), Final Fantasy VII Remake (10 de abril), Cyberpunk 2077 (16 de abril), Halo Infinite (finales de año) y, como no, The Last of Us Part II (29 de mayo).

¡A disfrutar de otro fantástico año!

Publicado enArtículos

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