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Wolfenstein: Youngblood

Desarrollador: Arkane Studios / MachineGames
Distribuidor: Bethesda
Plataformas disponibles: Nintendo Switch, PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: PC
Fecha de lanzamiento: 25 de julio de 2019
Textos/Voces: Español/Español

Es difícil enfrentar un Wolfenstein sin tomar el control de William «B.J.» Blazkowicz. Uno de esos avatares del medio que hace poco ruido, pero que cuando falta se le echa de menos sobremanera. Pero vamos a intentar dejar la nostalgia aparcada, porque Wolfenstein: Youngblood, trata de otra cosa.

Nuevos protagonistas ahora son Jess y Soph Blazkowicz, hijas de la infame máquina de matar de la franquicia, que protagonizan una nueva generación de heroínas para luchar con el legado violento de su padre mientras se abren un nuevo camino propio. Ese camino lleva a las jóvenes pistoleras a un París ocupado por los alemanes, otra ciudad que espera de esa liberación «made in Blazko«.

Jess y Soph no decepcionan como personajes de acción ultra violentos, armados hasta los dientes con rifles de asalto, bayonetas, trajes de poder y un sentido del humor particularmente oscuro y,  a veces, fuera de todo sentido o contexto. Los primeros minutos introducen a un nuevo status quo para la familia Blazkowicz: B.J. y Anya se han establecido con sus hijas en Texas, pero eso no significa que hayan bajado la guardia. Desde la primera escena, vemos cómo los antiguos libertadores –ya canosos- preparan a sus vástagos para las peleas por venir, ya que las hermanas se someten a combate cuerpo a cuerpo y a entrenamiento de francotiradores bajo el telón de fondo de la anterior ocupación nazi en los EE. UU. Así comienza una atrevida misión de rescate en el corazón de la Francia controlada por los nazis, dirigida por Jess y Soph, ya listas para lanzarse a la lucha por primera vez. Al menos eso piensan.

Tan pronto como caen detrás de las líneas enemigas, después de volar en un helicóptero robado del FBI, las gemelas comienzan a adivinarse a sí mismas. Nunca han estado en una situación de combate real y nunca han sesgado una vida.

Afortunadamente, la oportunidad se presenta rápido cuando las muchachas se infiltran en un dirigible nazi que vuela sobre París. Después de dudas y temores propios de novicios, la primera muerte de Jess y Soph tiene un efecto hilarante, ya que torpemente le arrancan la cabeza a un enemigo, dejando una escena ‘cachonda’ en la que una hermana se deternilla de la risa y la otra queda vomitando al ver el cadáver sin cabeza. Son estos pequeños momentos que distinguen a las gemelas de su padre y hacen que su aventura se sienta única, incluso cuando gran parte del combate sigue una fórmula familiar. Entiendo ese cariz diferenciador de la saga principal que se le ha querido otorgar a este título pero, con cierta frecuencia, las escenas te dejarán con cara de indiferencia tras sus chistes malos. Siento cierto humor forzado, apresurado. Gracietas baratas y tópicos que en los siguientes capítulos acabaremos obviando. Lo que queremos es disparar y aprovechar ‘lo nuevo’ de esta obra.

Por supuesto, las gemelas no solo ofrecen un nuevo ángulo para explorar la historia de Wolfenstein, también facilitan una forma completamente nueva de jugar a Wolfenstein, ya que Youngblood presenta la que es su seña de identidad: el cooperativo.

Wolfenstein: Youngblood está pensado para ser disfrutado con un compañero humano (aunque también podemos jugar solos acompañados por la IA). Por supuesto, también podemos optar por crear una partida pública a la que cualquier jugador pueda unirse. Eso sí, no hay mucha innovación cuando se trata de disparar, algo que nos alegra, ya que no tendría mucho sentido alterar el buen hacer que hemos visto en los últimos juegos, que es la seña de identidad de Wolfenstein.

Las fases transcurren por igual: escenarios divididos en niveles en los que hay que superar hordas de soldados que cada vez son mas fuertes hasta llegar al jefe final. ¿Entre medias? Interruptores que descubren atajos o caminos secretos, válvulas que han de accionarse a la vez y avanzar de nivel y ordenadores que requieren de una clave para desbloquear una zona en la que se encuentra un botín. ¿El fin? Hacerse más y más poderoso para afrontar nuevas fases. Una fórmula reiterada en la industria como la obtención de experiencia, subida de niveles y árboles de talentos, propiciarán que fabriquemos una guerrera imbatible aunque, a decir verdad, se siente desaprovechado ese traje tan tecnológico que nos venden a la hora de personalizar a una hermana, reduciéndose su uso a 2 o 3 habilidades como mucho.

Ciertamente, y volviendo a lo cooperativo, para lo que se nos plantea, se siente necesaria la colaboración de alguien con un mínimo de intelecto. Y con «alguien» y con «intelecto» nos referimos a un ser humano con capacidad de decisión, ya que es muy mala idea iniciar este Youngblood de manera offline (aunque posiblemente en ocasiones no quede más remedio).  La negligente conducta de la hermana manejada por la IA supondrá más un problema (y gordo) que una solución, imposibilitando el acceso a botines, mejoras o directamente a avanzar hacia un nivel que requiera de coordinación para accionar una leva.

Técnicamente, no podemos hablar de prodigio pero sí de un producto muy bien rematado. Es costumbre en Bethesda que sus shooters se muevan muy estables sea en la plataforma que sea, pero se echa en falta variedad en sus escenarios: combinar áreas cerradas (submarinos, dirigibles …) con abiertas (explanadas, calles…). Sabemos que estamos en París porque se comenta durante el juego, pero bien podríamos imaginar cualquier localización, ya que prácticamente pasa por alto cualquier reminiscencia o detalle de la ciudad de la luz.

Musicalmente es intachable su factura. Nos transporta a la época de los 70 tardíos con piezas de metal, rock industrial y synth-wave que casa muy bien con la predilección del título por lo violento de su acción directa.

En resumen, busca un amigo para disfrutar del juego, porque, aun siendo sencilla su propuesta colaborativa, proporciona muy buenos y satisfactorios momentos de disparos y acción, solo viéndose empañado por escenas de comedia ridículas y comentarios carentes de chiste alguno.

Wolfenstein: Youngblood

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7.7

Gráficos

8.0/10

Sonido

9.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

6.0/10

Online

8.0/10

Lo mejor

  • acción a raudales. apenas tiempo para respirar
  • Se preserva la excelencia de la jugabilidad de los Wolfenstein. disparar y moverse es una delicia
  • La dificultad es justa y escalonada como para mantener la diversión durante toda su duración
  • IA enemiga activa y lógica. Buscaran estrategias para ponernos en jaque

Lo peor

  • Diálogos infantiloides entre las protagonistas carentes de gracia
  • Jugarlo offline no es buena idea. IA nefasta de tu compañera
  • Casi nula existencia de escenarios en campo abierto. No apto para claustrofóbicos
Publicado elAnálisisShooter en primera persona

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