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Days Gone

Desarrollador: Bend Studio
Distribuidor: Sony
Plataformas disponibles: PlayStation 4
Versión analizada: PlayStation 4
Fecha de lanzamiento: 26 de abril de 2019
Textos/Voces: Español/Español

Tras innumerables retrasos, este abril por fin llegó a nuestras manos la ansiada aventura de zombies que implicaba el regreso de Bend Studio, creadores del mítico Syphon Filter, al mercado líder. Es el momento de comprobar si la espera ha merecido la pena y si estamos ante uno de los grandes títulos exclusivos del año.

Days Gone arranca dando las primeras pinceladas de la historia presentándonos a Deacon, su protagonista principal, y a su familia huyendo de lo que parece ser el comienzo del apocalipsis zombie. Todo está sumido en caos. La gente huye despavorida por las calles intentado salvarse y los médicos ayudan a quienes lo necesitan. Poco después de esta primera cinemática, avanzamos en el tiempo y aterrizamos en la tierra de Oregon, situándose unos meses después de estos hechos acontecidos. Ahora es el turno de Deacon.

Comenzar por controlar la moto de nuestro protagonista no fue tarea fácil. No se trata de un movimiento fluido parecido al de otros juegos de conducción o sandbox. Igualmente, no deja de ser bonita, vistosa y cuidada al detalle. Desde sus faros hasta sus ruedas. Una máquina de la cual podréis sacarle todo el partido que esté en vuestras manos a través de las mejoras que podréis comprar. También si lo preferís, podréis customizarla a vuestro gusto dentro de un amplio abanico de colores o pegatinas. Retomando el tema del control de la moto, una vez que me hice con el control de la misma, proseguí el camino y me dirigí al primer objetivo. El paseo fue toda una delicia. Un entorno inmersivo rodeado de árboles, montañas, caminos y carreteras. Una perfecta recreación de este bello estado situado al noroeste estadounidense. Después de todo este disfrute visual, volvieron los problemas. Al llegar al objetivo, el primer bug hace acto de presencia. Este bug me impedía apartar un obstáculo. Por muchas vueltas dadas y por muchos intentos realizados, no tuve más remedio que reiniciar el punto de control. Una vez retomado el bug desapareció y ya conseguí desplazarlo. ¿Por qué me he recreado en relataros este primer fallo? Porque estas situaciones incómodas se me han ido repitiendo una y otra vez. Diálogos descoordinados, problemas al conducir la moto o fallos al interactuar con los zombies en combate. No hace falta más que ver la cantidad de parches que han salido desde su lanzamiento para ver la gran cantidad de fallos que han tenido desde su inicio.

En lo referente a la jugabilidad, todo acaba siendo enfrentarse o huir de estos zombies que plagan las tierras de Oregon. Todas sus misiones, desde las principales hasta las secundarias, constan en realizar tareas cuyo eje central es el única y exclusivamente los zombies. Esto causa un problema. A medida que avanzas en la historia y según vas conociendo el entorno, acabas cayendo en una espiral continua de repetir una y otra vez los mismos objetivos: exterminar infestaciones zombies, salvar a algún personaje en apuros o recolectar ciertos objetos que te serán necesarios para sobrevivir en este paraje. Al principio es divertido deshacerte de estas hordas zombies a base de cuchillazos, objetos fabricados o utilizando nuestras armas de fuego, pero en el momento que sabes cómo atacarlos, como deshacerte de ellos y sus muchos puntos débiles, empieza a perder la gracia. No ayuda el pobre sistema de combate cuerpo a cuerpo que tiene un par de combos y una muy leve interactuación con el entorno a la hora de rematar a tus enemigos. De todos modos, no todo acaba siendo destrozar a los enemigos cuerpo a cuerpo. El sigilo es una parte muy importante a la hora de hacerte paso ya sea para investigar o para acabar fácilmente con los enemigos. Ya es habitual hacer uso de las típicas piedras para distraer a nuestros enemigos y para así poder acabar con ellos por la espalda. Al igual que también lo es esconderse en la hierba alta para evitarlos. Days Gone no quiere ser menos.

Se echa en falta también una mayor variedad de zombies. Al fin y al cabo, son los reyes del juego. Si es cierto que los hay pequeños, los hay rápidos o los hay más lentos, pero ninguno de ellos destaca por tener habilidades claras distintas que te obliguen a ejecutar movimientos distintos para poder acabar con ellos de diferentes maneras. Como veis, la sensación de deja vu está muy presente en el transcurso de la aventura. Otro de los elementos que destacaron desde el primer momento en su promoción fueron las hordas zombies. Reconozco que impone mucho ver cientos de zombies aproximándose en manada, más aún con una gran calidad estética conseguida. Sin embargo, se queda muy coja su implicación dentro de todo el juego. Acaba siendo un elemento muy secundario que puede pasar incluso desapercibido sino lo buscas.

Tal y como he avanzado antes, no solo tendrás que deshacerte de hordas zombies, también tendrás que recolectar elementos para poder curarte, recoger distintos objetos para fabricar armas cuerpo a cuerpo o hacerte con chatarra con la que reparar tu moto. Realmente es un aditivo bastante acertado que obliga al jugador a investigar todo lo que encuentra a su paso. Muchos de estos elementos realmente te sacarán de varios apuros y son bastante indispensables. Aunque si es cierto que peca de ser excesivo con la cantidad de elementos que puedes encontrar por todo tu entorno y que lastran un poco la idea de supervivencia que se busca. Sin embargo, el detalle que más me ha sorprendido es el uso de la gasolina. El elemento básico de la moto de Deacon que irá descendiendo a medida que la utilices llegando hasta el punto de que dicha moto se quede inutilizada cuando te quedes sin gasolina. Creedme, me ha pasado y no es plato de buen gusto quedarte en un camino infectado de zombies sin gasolina y sin ningún pueblo cercano a tu alrededor. Deacon podrá reponer a su moto en estaciones habilitadas con este fin o simplemente encontrando bidones de gasolina esparcidos por Oregon que nos servirán de la misma manera. Otra manera de ahorrar gasolina es utilizar el punto muerto en cuestas para no tener que acelerar. Todo vale.

No olvidéis ser pacientes con las cinemáticas y con los tiempos de carga. Resulta extraño que en 2019 se haga un uso tan pobre de las cinemáticas a la vez que excesivo. Muchas de ellas son innecesarias y no aportan nada ni a la historia ni al desarrollo de los personajes. Los únicos momentos donde el interés aflora es cuanto más te adentras en conocer la relación de Deacon y su novia, Sarah. Menos mal que tenemos la voz de Claudio Serrano para amansar a las fieras. Claudio es el actor de doblaje de personajes tan conocidos como el Batman de The Dark Knight Trilogy, Daryl en The Walking Dead o Altair en Assasin’s Creed. Realmente merece la pena el doblaje en español solo por escucharle y poder disfrutar de los matices que dan vida a Deacon.

En el apartado técnico, el modelaje de los personajes y de los escenarios son notables. Deacon luce muy correctamente y cuando entran en acción los factores atmosféricos, se dejan ver buenos detalles en los personajes y en los zombies. La iluminación es otro factor importante y bastante conseguido que aumenta considerablemente la tensión al adentrarse en túneles despoblados o en casas abandonadas. Menos mal que tenemos una linterna para iluminar nuestro camino y no caer en las manos de zombies que esperaban ansiosos nuestra llegada. Lo que sí que no ayuda son sus excesivos tiempos de carga, ya sea para arrancar el juego o para hacer un viaje rápido. Otro flaco favor es la caída de tasa de imágenes en ciertos momentos que circulas con la moto.

Al igual que en el apartado técnico, el sonido destaca en todos sus aspectos. La naturaleza de Oregon ofrece todo un abanico de sonidos de animales que te integran dentro de toda esta fauna que lo conforma. También se trata de un elemento fundamental para los zombies para emitir sus sonidos característicos que te ayudarán a ubicar y a conocer el estado de alerta de los mismos. Por último, no quería olvidar mencionar la BSO, la cual es fabulosa. Pensarás que estás viviendo en una película mientras la escuchas.

En definitiva, estamos ante un juego demasiado conservador que podría haber sido todo un referente en este género pero que se ha quedado a medio camino de todo. Echarás un buen rato al principio y los zombies te aterrarán, pero en cuanto hayas jugado unas cuantas horas querrás cambiar de juego. Quién sabe si con el DLC gratuito que saldrá en junio cambiará el panorama con los nuevos desafíos o con la nueva dificultad que van a añadir. ¿Será suficiente?

Days Gone

7

Gráficos

7.5/10

Sonido

9.0/10

Jugabilidad

6.0/10

Diversión

6.5/10

Duración

6.0/10

Lo mejor

  • El sonido y la ambientación
  • El doblaje de Claudio Serrano
  • Las hordas zombies

Lo peor

  • Algunos bugs bastante molestos
  • Misiones repetitivas y con poca variedad
  • La historia podría haber sido mucho mejor
Publicado elAcciónAnálisisAventura

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