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¡Ya se ha ido 2018! Venga, yo también voy a hacer un (ligero) balance del año

Parece que fue hace 16 días cuando estábamos en 2018, pero no, el año de la actual entrega de FIFA y Pro Evolution Soccer ya corresponde con el año en que lo estamos jugando, así que toca hacer balance. Algo más tarde lo habitual, lo se.

A primeros de 2017 se me ocurrió organizar y anotar los videojuegos jugados en una hoja de cálculo con la fecha de compra, precio, un breve comentario y si me había gustado o no. En el ya anticuado 2017 jugué a 49 juegos. De ellos, un 61% me gustaron y 2/3 partes fueron de prensa, bien para Gami o bien para analizar en IGN España. Un año marcado por el paso de PC a PlayStation 4 como plataforma principal (mudanza y televisión grande en el salón para mi solito) y la compra, a finales de año, de Nintendo Switch (a pesar de mi desconfianza inicial, como ya comenté en el GamiPodcast correspondiente).

Ya en 2018 seguí esta costumbre. El pasado año jugué a 45 juegos y el «me han gustado» se redujo hasta el 49%, así como el porcentaje de juegos obtenidos como prensa, solo un 22%. Estos juegos incluyen únicamente juegos jugados en 2018, que no siempre han salido en este año. Títulos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild, Prey o SOMA los disfruté en 2018, aunque su lanzamiento es anterior.

La mayor novedad en 2018, sin duda, fue la adquisición de una Xbox One X. A pesar de tener un PC potente con Windows 10, quería tener en mis manos la consola de Microsoft y así jugar de una forma más ¿simple?. Meses después considero todo un éxito la adquisición, gracias especialmente al excelente mando y al descubriendo de Xbox Game Pass, servicio con el que sigo «flipando» todavía hoy y que me ha permitido, incluso, jugar a Forza Horizon 4 de lanzamiento.

Este 2018 he tenido muchos cambios. Debido a la reducción de tiempo libre por falta de trabajo el número de juegos analizados se ha reducido mucho. El tiempo es oro, y analizar un juego no siempre es fácil. Requiere tiempo y una forma de jugar diferente, más concienzuda. De lo analizado, lo más destacado ha sido God of WarDragon Ball FighterZ. El primero lo considero especial ya que, gracias al apoyo de PlayStation España, tuve la oportunidad de jugar y analizar el juego que se alzaría con el trono a mejor juego del año en The Game Awards. El segundo, por su parte, fue, quizá, el análisis más importante del año en Gami, debido a que Bandai Namco (a los que, de nuevo, agradezco su apoyo) nos envió el juego el mismo día que a las webs «mayores», lo que nos permitió, después de unos días de jugar a fondo, tener en análisis en la fecha de embargo, algo muy poco habitual en Gami.es (lo sabemos). Fuera de Gami, el análisis más especial ha sido el de Dakar 18 para IGN España, un juego del que esperaba mucho y que, a pesar del irregular resultado, me supo divertir y transmitir sensaciones que solo se dan en esta prueba.

Más allá de análisis, el gran triunfador del año fue The Legend of Zelda: Breath of the Wild. No soy un fan de la saga (tan solo jugué a Wind Waker y me aburrió a las pocas horas) pero esta entrega me cautivó, quizá porque, como he leído en foros, como juego de The Legend of Zelda sea el peor de la saga, aunque como juego en sí es una obra maestra. Su gran baza, sin duda, es la libertad que permite al jugador. Otra gran sorpresa del año fue SOMA, comprado en una oferta de PlayStation Store y que me encantó debido al genial argumento y a la ambientación. Tiene mucho de walking simulator, género que no está entre mis favoritos, pero la historia consiguió engancharme lo suficiente como para que esté entre lo más destacado que he jugado en 2018. Otro destacado que no pertenece a un género que me suela gustar fue Octopath Traveler, un JRPG de corte muy, muy clásico, cuyo desarrollo aporta un toque de frescura y que consiguió entrar por los ojos. Eso sí, fiel a mi «estilo» y a mi poco amor por los JRPG… no conseguí terminarlo (espinita que espero cerrar en 2019). Assassin’s Creed: Origins también consiguió sorprenderme. Muchos años sin tocar la saga (desde la segunda entrega), pero, gracias a la recomendación de un fiel seguidor como @antoniopikon, descubrí un mundo vivo y espectacular y un desarrollo de lo más variado (por fin en la saga). Finalmente, el último destacado del año fue Dead Cells, de nuevo, no me considero muy fan de los títulos roguelike (el ensayo-error no me va), pero el título de Motion Twin consiguió encadilarme desde el primer momento, y ya son más de 25 horas de muertes en la versión de Nintendo Switch en uno de los juegos más adictivos que he jugado últimamente. Mención aparte merece una de las sorpresas del año, y que merece categoría «especial» por ser un título multijugador: Overcooked debería ser un imprescindible en toda fiesta o reunión de amigos, un título cooperativo de lo más hilarante y capaz de animar cualquier evento.

Por supuesto, este 2018 ha venido con algunas decepciones. Aquí voy a obviar algunos títulos que ha tocado analizar como YouropaDauntless, juegos que no se ajustan para nada a mis gustos… pero el deber es el deber. A Way Out fue la primera gran decepción del año. Un título cooperativo que prometía grandes momentos entre amigos, pero, a pesar de jugarlo íntegramente acompañado (a través de la red), su nefasto control y desarrollo excesivamente simple acabó con el título en Wallapop a los pocos días de comprarlo (ya pasado, eso sí). 2018 parecía el año de la vuelta del tenis a la actualidad del videojuego. Solo jugué a uno de ellos, AO International Tennis (analizado por mi en IGN España) y fue suficiente para darme cuenta de que no, los juegos tenis no iban a volver a ser lo que eran. Muchos errores en un título que, a pesar de una completa remodelación desde su lanzamiento, no consiguió hacer olvidar a Top Spin 4. Con mi «amor» por la ciencia ficción no dudé en hacerme con Prey debido a las buenas críticas y a la confianza en Bethesda. El resultado fue nefasto, con un juego que se me hizo aburrido y pesado, sin llegar a engancharme en ningún momento. Aunque sigue en desarrollo, tuve oportunidad de probar la primera versión de Assetto Corsa Competizione para el avance en IGN España con un resultado bastante decepcionante debido a las pocas opciones y la sensación en todo momento de que el motor físico se ha simplificado. Habrá que esperar a la versión final. Super Smash Bros Ultimate lo compré debido a las buenas críticas sin haber jugar a ninguno. Error mío, no me gustó nada y acabó en Wallapop en pocas horas. Finalmente, si hay un juego que me ha decepcionado este pasado año, y que seguramente esté muy arriba en las mayores decepciones en cuando a videojuegos que he tenido, ese fue Red Dead Redemption 2 (al que ya dediqué un artículo completo). El supuesto mejor juego de la historia me aburrió debido a un desarrollo excesivamente lento, a un control no del todo preciso y una historia muy irregular e irrelevante.

Uno de los objetivos de 2018 fue el intentar no comprar juegos que no fuera a jugar inmediatamente… y no lo cumplí. En la lista de juegos comprados en 2018 sin haberlos jugado en el mismo año están Stardew Valley en Switch (ya lo tenía en PC), Shadow of the Colossus, Burnout Paradise Remastered, Soul Calibur VI y Forza Motorsport 7 (al que estoy jugando ahora mismo, eso sí).

2018 ha sido un gran año en cuanto a videojuegos, a pesar de que considero que hay demasiados excesivamente sobrevalorados. Nintendo Switch se ha asentado muy bien (jugando principalmente a juegos de 2017, eso sí) y la llegada de Xbox One X me ha abierto un mundo nuevo con Xbox Game Pass. PlayStation 4 ha gozado, sin duda, de los mejores exclusivos y si que el PC ha quedado relegado a un segundo plano. En todo caso, es pasado, ¡a por 2019!

Publicado elArtículosDestacados

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