Fallout 76 B.E.T.A. Todo por hacer, todo por enseñar

El día 31 de octubre comenzó la BETA abierta de Fallout 76. Con un inicio un poco accidentado, durante tres días hemos podido probar lo nuevo de Bethesda en su versión para PC. Para quien aun no sepa nada de este nuevo título, se trata de la nueva aventura de la saga Fallout pero esta vez completamente online. En esta ocasión la trama representa el estado de Virginia Oeste, concretamente la nueva zona recibe el nombre de Appalachia. Somos los moradores del Refugio 76, construido en el año 2076 para conmemorar el 300º aniversario de la fundación de los Estados Unidos. Como todos los refugios, este también tiene una misión. En este caso la de repoblar y reconstruir Appalachia después una guerra nuclear, lo que se conoce como el Día de la Reclamación. Cronológicamente situado antes del primer Fallout, el Refugio 76 es el primero en abrirse, en el año 2102, de todos los construidos por Vault-Tec para salvaguardar a la población de una guerra total. En este nuevo juego podemos encontrar las mismas mecánicas y jugabilidad visto en los anteriores. Por lo que surge una gran pregunta ¿Merece la pena este nuevo título de la saga? Vamos a poner sobre la mesa algunos elementos que hemos visto una vez jugada la BETA para responder a esta pregunta.


Nota: No hay que olvidar que este artículo ha sido redactado tras jugar una BETA con tiempo limitado de juego. La experiencia de juego puede cambiar una vez que sea lanzado oficialmente.

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Fallout 76 – E3: Tráiler oficial

Un nuevo mundo que explorar.

Fallout es una saga con unos elementos muy característicos que empezó a construir sus cimientos en el año 1997 con la salida del primer título. A lo largo de sus entregas se han ido afianzando esos elementos identificativos.Como los refugios, punto de partida de la mayoría de ellos. Conjunto a esto, su mayor atractivo es la recreación de ciudades estadounidenses arrasadas por la guerra y bombas nucleares. Estos entornos postapocalípticos son su sello característico. Todos los juegos están ambientando en un mundo distópico, un futuro avanzado tecnológicamente, pero anclado en el estilo de los años 50.

En Fallout 76 se repite este estilo, aunque con algunos cambios. Nos encontramos esta vez en Appalachia, como siempre, arrasada por la guerra. Aunque encontramos elementos distintos. En esta ocasión la región no parece haber sido destruida completamente por una bomba atómica. Aunque existen zonas bien diferenciadas, lo que más llama la atención es la gran llanura de árboles floridos y vegetación otoñal con una paleta de colores impropia de este juego. Mientras que en los títulos anteriores eran protagonistas los grises y la poca iluminación, esta vez el juego se torna en una escala de marrones anaranjados que desvía la sensación postapocalíptica en ciertas partes del mapa. Si bien la paleta de colores usada no tiene por qué ser errónea -de hecho, me parece hasta agradable- no es a lo que estamos acostumbrados a ver. Además, el entorno tampoco te hace sentir que estés en un lugar arrasado por las bombas, ya que todo parece… reluciente. Si echamos la vista atrás en Fallout 4 por ejemplo, todos los elementos o máquinas que encontramos en el mapa están dañados, destruidos o con esa impresión de que no podrán volver a usarse jamás. Sin embargo, en Appalachia aparece que simplemente la gente se desvaneció en algún momento y dejó todo tal como estaba. Las máquinas y el entorno no parece tan desgastado como en otras entregas. Todo esto puede responder a que “solamente” han pasado 65 años desde que finalizó la Gran Guerra. Mientras que las otras entregas se sitúan más tarde en el tiempo.

Otro punto interesante a tratar son los poblados. Para los que conozcan la  saga, sabrán que el único modo de conocer el entorno en Fallout es andar e investigar. Cuando sales del refugio, tu conocimiento del mundo exterior es nulo. En Fallout 76 encontramos una nueva forma de ver el mapa. Esta vez tenemos un plano de Appalachia donde se representa con iconos los elementos más característicos de la región.

Mapa completo de Appalachia con sus diferentes zonas

Así que desde el primer minuto podemos tener una guía de los puntos más representativos. Además, en este plano vemos a los demás jugadores, marcados como círculos amarillos si son neutrales o rojos si son hostiles -hablaremos de ello más adelante-.

Otro elemento que no hemos visto en las horas que hemos jugado ha sido un gran asentamiento. Icónicos en la saga son los poblados de Diamond City o Megatón, por poner algunos ejemplos. Pero, hasta lo jugado, no hemos visto nada parecido a esto. Ni alguna zona de grande ruinas como eran DC o Bostón, donde hay multitud de casas que explorar y saquear. Aunque ya en el mapa podemos ver distintas zonas bien diferenciadas por colores, tendremos que esperar para ver cuál de ellas es el punto de reunión de los jugadores. En todos los títulos online siempre hay una ciudad que los jugadores eligen como “capital” y que sirve de punto de encuentro global para comerciar o buscar compañeros para hacer misiones.

¿Hay alguien ahí?

La sensación de empezar a jugar a Fallout 76 es la misma que al comenzar cualquier otro Fallout. Una gran expectación para que se habrá la puerta del refugio y poder explorar un mundo nuevo y conocer a los personajes que nos darán las misiones para recorrer el mapa y descubrir todas sus localizaciones. Pero una vez que la puerta del Refugio 76 se abre el resultado es más bien decepcionante. A parte de los demás jugadores -no olvidemos que es un juego online- no hay nadie más. En serio nadie. No existen NPCs. En el momento de jugar la BETA podríamos estar a la vez unas 20 personas. Según el director del juego, Todd Howard, cuando Fallout 76 se lance el número de jugadores rondará las 35 personas. Algo que se nos antoja muy corto teniendo en cuanta la dimensión del mapa y que, durante las horas jugadas, nos habremos cruzado con un par de personas mientras explorábamos. Prácticamente no hay más que ruinas y enemigos. Nadie que te guíe. Nadie que te de misiones. Nadie con quien interactuar que no sea otro jugador, a parte de algún que otro robot para comerciar.

Visto esto, suponemos que la mayor pregunta ahora es cómo se desarrollan las misiones y cuál es el objetivo del juego. Desde el primer momento se nos hace referencia al Día de la Reclamación. Ese día en el que las puertas del refugio se abren y se te encomienda la misión de reconstruir Appalachia. La misión principal pasa por seguir las pistas de la supervisora del Refugio 76. Nada más salir de ahí tienes que seguir el camino que está recorriendo la encargada del refugio en su lucha por devolver la normalidad a la región. La sucesión de misiones se consigue a través de holocintas. Grabaciones que la supervisora ha ido dejando en los puntos claves para que las encuentres y sigas la trama. Como no hay NPCs, no existe nadie que te de alguna misión. También podemos conseguir misiones secundarias a través de estas holocintas, registros en ordenadores o notas de papel. Solo así es como avanzar en la aventura y en las subtramas. Esto implica a su vez que manejamos a un personaje mudo. Ni siquiera tenemos opciones de diálogo como vienen siendo habitual en entregas anteriores.

Con respecto a la interacción entre otros jugadores, se resume en formar equipo, comerciar o atacarlos. Durante la partida visualizamos en el mapa a cada jugador, a menos que esté agachado que desaparecerá su marcador al estar en modo sigilo. Si en algún momento decidimos atacar a un jugador, tanto tu personaje como el suyo tiene que estar por encima de nivel cinco para iniciar el PvP. Pero esto no siempre ocurre. El jugador atacado recibirá un daño reducido hasta que devuelva el ataque a su agresor. Es entonces cuando se iniciará el combate. Si alguien mata a otro jugador sin que este haya devuelto el fuego, aparecerá en el mapa marcado en rojo y en ese momento se convertirá en un paria. Todo el mundo podrá atacarle sin ninguna penalización. En el momento que te conviertes en buscado se te notificará y dejarás de ver las marcas de los demás jugadores en el mapa. Estarás solo ante el peligro.

Sistema S.P.E.C.I.A.L adaptado

Desde que la saga Fallout dio el salto a las tres dimensiones, no es que haya innovado mucho en sus mecánicas. Esto no tiene que ser un punto negativo y con Fallout 76 tampoco han hecho grandes cambios. Sí se ha modificado ciertos aspectos para adaptarlos al multijugador en línea y es en el ya conocido sistema S.P.E.C.I.A.L donde encontramos el mayor cambio. A la hora de subir nivel ganaremos un punto de habilidad para elegir dónde gastarlo. Ya sea en aumentar la rama de fuerza, percepción, resistencia, carisma, inteligencia, agilidad o suerte. Una vez elegido qué mejorar se nos dará la opción de elegir una carta con habilidades especiales. A más puntos tengamos en cada rama S.P.E.C.I.A.L más cartas podremos equipar en la misma rama. Esto ofrece una combinación de perks bastante interesante a la hora de buscar la mejor sinergia entre tus propias habilidades y las de tus compañeros. Porque eso es lo que busca Bethesda con este nuevo sistema, la posibilidad de modificar las cartas según vayamos solos o acompañados; o queramos adoptar una actitud más ofensiva o defensiva.

Fallout 76 SPECIAL
Puedes equipar cartas para dotar a tu personaje de habilidades extras

El tiempo en subir nivel al inicio de la partida no se nos hizo pesado. Por casi cada acción se ganaba experiencia: completar misiones, matar enemigos,forzar cerraduras, descubrir nuevos puntos de interés…

Un sistema de juego conocido y mejorable

Como comentábamos en el punto anterior, no hay muchas novedades en cuanto mecánicas, de hecho, recupera algunas vistas en juegos anteriores. Vuelve el sistema de reparación de armas que vimos en Fallout 3, el cual si un arma pierde toda la barra de condición queda inutilizada. El punto que más se agradece es la inclusión de lo que anteriormente se conocía como “modo supervivencia”. Es decir, tendremos que beber y comer obligatoriamente para no contraer enfermedades. Así como dormir en camas de aspecto saludable para no contraer, por ejemplo, hongos que bajan temporalmente nuestras estadísticas. Además, la munición y los objetos de curación pesan, por lo que tendremos que organizar bien nuestro equipo para no ir sobrecargados. Por otro lado, la radiación es más agresiva que en otros juegos. Nos irradiaremos más deprisa y sus efectos serán notables. Si llega a cierto nivel podremos desarrollar una mutación que puede ser beneficiosa o lastrarnos al bajarnos alguna característica. La verdad es que la forma en la que está implementado este modo supervivencia es un acierto. Eleva un poco la dificultad del juego y nos hace sentir que realmente estamos en un mundo post apocalíptico.

Fallout 76 modo supervivencia
Nuestras estadísticas variarán en función de cómo de sanos estemos

Un punto en los que Bethesda sigue sin dar en la tecla es con la gestión de inventario. Como viene siendo habitual esto se realiza a través de nuestro Pip Boy. Pero como pasaba en Fallout 4, los menús son poco intuitivos e incómodos. Sobre todo, cuando sacamos a relucir nuestro síndrome de Diógenes y comenzamos a coger todo lo que se nos ponga por delante. Si bien es cierto que los objetos están mejor categorizados, sigue siendo un sistema arcaico. Principalmente si contamos con que estamos ante un juego online y sin pausa. Todo debería estar más a mano para que los enemigos no nos cojan desprevenido.

Otro de los elementos que ha sufrido una modificación es el V.A.T.S. En anteriores entregas este sistema ralentizaba el tiempo para poder apuntar a un enemigo o a sus extremidades. En Fallout 76 se han visto obligado a cambiarlo debido a que todo ocurre en tiempo real. Aunque seguimos teniendo V.A.T.S este ha quedado reducido a una especie de marcado automático del enemigo al que tendremos más posibilidades de impactarle a más cerca estemos. Solo podremos usar el sistema V.A.T.S si tenemos suficientes Puntos de Acción (PA). Estos puntos se consumen en diversas acciones como esprintar y se irán recargando poco a poco con el tiempo.

Nuestra precisión en el V.A.T.S. será mayor a más cerca estemos del objetivo, entre otros factores

Pero sin duda, el cambio más destacable es la inserción del Centro Ambulante de Montaje y Planificación o C.A.M.P. Este sistema emula los asentamientos de Fallout 4. Tranquilo, esta vez no vendrá Preston Garvey a decirte que alguno necesita ayuda. El C.A.M.P. nos permitirá crear nuestras propias mesas de fabricación, cultivos, casas o defensas entre otras cosas. Eso sí, tendremos que encontrar los planos previamente. El sistema de construcción es el mismo que vimos en Fallout 4 con otra interfaz si acaso más caótica. Sigue siendo incómodo construir y desplazarse por los menús. Nuestro campamento también nos servirá para guardar en un lugar seguro los objetos no queramos usar. Además de servir como punto de viaje rápido. Si en algún momento se nos ha quedado muy lejos nuestro campamento personalizado, podremos volver a plantarlo en el sitio que elijamos.

Fallout 76 CAMP
El C.A.M.P. nos permitirá crear nuestro asentamiento en cualquier lugar

Recadero y mata oleadas

De las misiones que llevamos jugadas en esta BETA, podemos decir que el juego peca de repetitivo. Es algo muy grave decir esto de un Fallout. Pero es que no tienen aliciente. Durante las misiones principales la sensación es de ser un mero recadero. Tomar la misión en un punto, ir a otro y volver al principio para completar. Otra variante es la de empezar algo, recoger/matar cierto número de elementos y volver al punto de origen para acabar. No hay una continuidad. El ir y venir para completar la misma misión cansa, sobre todo cuando el mapa es tan grande que tienes que ir a pie a las nuevas ubicaciones. El viaje rápido existe, sí. Evidentemente solo a los puntos ya descubiertos. Pero viajar de este modo cuesta chapas -como en otros juegos del estilo- y la cantidad es mayor a más lejos se encuentre el destino.

Las misiones secundarias tampoco innovan. Son numerosas y las encontramos casi sin querer. También encontraremos eventos aleatorios. El juego tiene muchos repartidos por todo el mapa y si estas cerca saltará un aviso para que puedas participar. Lo malo es que la mayoría sigue el mismo patrón. Repeler un número determinado de oleadas de enemigos o reparar algo y esperar a que funcione mientras… repeles oleadas de enemigos.

Si se quiere que un juego multijugador online perdure en el tiempo, hay que dar a los jugadores unas mecánicas variadas para que no se aburran de hacer lo mismo. Y sobre todo un ‘end game’ atractivo para que sigan jugando, que es por lo que muchos de estos juegos son abandonados a los pocos meses del lanzamiento. Por lo falta de una continuidad cuando la historia principal ha acabado. Que se lo digan a The Division. Sin embargo, es más que seguro que estas misiones cambiarán y añadirán otras nuevas a medida que la gente demande más contenido.

Uno de los elementos más atractivos en cuanto a jugabilidad es la posibilidad de lanzar bombas nucleares. Bethesda ya ha confirmado que esto forma parte del end game. Para llevar a cabo esta tarea hay que conseguir los códigos de lanzamiento, cosa que han afirmado que no es fácil. Acto seguido tenemos que encontrar el silo de misiles. Una vez tengamos todo esto podremos lanzar una cabeza atómica cualquier punto del mapa. Nunca sobre otros jugadores. Hecho esto, el área quedará destruida y contaminada temporalmente. Se convertirá en una zona de alto nivel con nuevos enemigos que soltarán equipamiento raro.

En el siguiente vídeo puedes ver como un jugador, que afirma ser amigo de un miembro del equipo de Bethesda, lanza una de estas bombas.

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Fallout 76: Nuke Gameplay (Multiplayer Nuclear Weapons)

Que conclusiones sacamos de todo esto

A Fallout 76 le queda mucho. Pero mucho por hacer. La primera impresión es que a Bethesda le ha quedado grande el proyecto. No da la sensación de que estemos jugando a un online multijugador para nada. Sí, a veces encontramos a alguien por el mapa. Pero no hay nada que nos incite ni a combatir con él ni a formar equipo. Es más, forzamos para convertirnos en buscado. Y ni así la gente se molestó en atacarnos. Una de las principales causas es que la recompensa por acabar con otro jugador es nimia. Solo unas pocas chapas. Tampoco morir tiene una gran penalización. Simplemente eliges un punto donde reaparecer. Sin perder equipo ni nada por el estilo. Solo algunas chapas si estás en “modo buscado” y te dan caza. Aun así, los responsables del juego declararon que el jugador tiene total libertad para crear tu propia facción. Es decir, somos nosotros los que elegimos seguir un camino como saqueador, Minutemen… Pero si no hay alicientes para hacerlo, cada uno irá a su aire. Además de que tampoco hay chat de texto para concretar un objetivo. Un elemento tremendamente básico en los multijugadores online no existe. Podemos interactuar con el resto de los jugadores a través de chat de voz. Pero no hay opción para poder escribir para formar equipo, ir a hacer una determinada misión o derrotar a algún enemigo que sea necesario ‘raidear’. Suponemos que es algo que implementarán en la versión final. Ya que es algo totalmente necesario en este tipo de juego.

A continuación, trataremos sobre la historia. Si no quieres hacerte spoiler puedes saltar este párrafo. Como dijimos anteriormente seguimos los pasos de la supervisora del Refugio 76 para reconstruir Appalachia. Ella va dejando holocintas en ciertos puntos diciéndonos qué hacer. Para empezar, intentar asegurar tres bases nucleares y erradicar un virus que ha transformado a la fauna local . De entre los nuevos enemigos que nos encontraremos, están los calcinados. Fueron personas que en algún momento estuvieron expuestas a dicho virus y han mutado. Aquí entramos en el campo de la suposición sobre la trama. Pero viendo que aún quedan depósitos de armas nucleares por asegurar y que no hay ni rastro de personas vivas en el juego, nos aventuramos a decir que en esta parte de Estados Unidos la batalla llegó en forma de guerra bacteriológica. A medidas que vamos avanzando en la trama podemos encontrar registros sobre cómo este virus ha mutado incluso a los animales. Seguramente la trama irá evolucionando y cambiando y que la historia no tenga nada que ver ni lo más mínimo con esto. Pero dentro del “lore” de Fallout encontramos registros de una plaga que mató a miles de personas en Estados Unidos en el año 2052 y que se consideró como un posible ataque biológico. Por otro lado, siguen apareciendo necrófagos, humanos expuestos a grandes cantidades de radiación, y los río siguen irradiados. Elementos que podrían indicar que finalmente sí hubo una detonación nuclear. Fin del spoiler de latrama.


Fallout 76 también cuenta con una edición especial que contiene la replica del casco de una servoarmadura T-51

Como viene siendo habitual, Fallout 76 viene completamente doblado y traducido al castellano. También hay que hacer una mención especial a que el juego viene con microtransacciones. Estas son de carácter estético y se podrán adquirir con los “átomos”, moneda que se consigue cumpliendo ciertos objetivos dentro del juego, como matar a un número determinado de enemigos, o pasando porcaja. Dicho todo esto no hay que olvidar que el juego está en fase BETA. Hasta el 14 de noviembre no llegará a las tiendas y se podrá analizar de forma pausada y ver si ha habido cambios sustanciales desde su versión previa. Aunque Bethesda ha afirmado que todo el contenido que hemos probado durante estos días es el que después veremos en la versión final. Pero si nos aventuráramos a dar un veredicto en esta fase en la que está Fallout 76, la sensación es más que decepcionante. Si lo tomamos como un juego canónico más, sería pasable, otro más en la saga, sin más. Pero como juego multijugador deja mucho, muchísimo que desear. Por lo demás deseamos -y esperamos- que Bethesda tome nota de todo lo que a Fallout 76 le falta y necesita para competir con los otros juegos de su misma categoría. Porque ahora mismo está claro que no puede.

Autor entrada: Antonio Orihuela