Jurassic World Evolution

Desarrollador: Frontier Developments
Distribuidor: Best Vision PR
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: PC
Fecha de lanzamiento: 12 de junio de 2018
Textos/Voces: Español/Español

Los dinosaurios molan, y eso es algo que todos sabemos, incluyendo los desarrolladores, así que era de esperar que el estreno de Jurassic World: El reino caído viniera acompañado de un título con estas “simpáticas” criaturas como protagonistas. Ya hemos visto, gracias a las películas, que gestionar un parque con dinosaurios no suele salir bien y terminará en fracaso o tragedia… a no ser, claro está, que lo hagamos nosotros, el clásico “yo lo haría mejor”. Pues es hora de demostrarlo.

Bienvenidos a Jurassic World Evolution

La propuesta de Jurassic World Evolution es bastante simple: gestionar nuestro propio parque de atracciones. Desde luego, no es el primer juego de gestión de parques de atracciones (ahí está el clásico Theme Park, por ejemplo). De hecho, no es tampoco el primero juego de gestión de parque de atracciones con dinosaurios (Chaos Island: The Lost World o el gran Jurassic Park Operation Genesis son ejemplos con la misma saga de fondo), pero, desde luego, ninguno es tan ambicioso como este Jurassic World Evolution. Frontier Developments ha querido ofrecer a los jugadores una experiencia de gestión nunca vista antes, con más detalles en las criaturas y más libertad para el jugador, lo que se traduce en una mayor implicación de éste en la aventura.

El juego se divide en distintas islas, concretamente en 6 (o bueno, 5 (Las Cinco Muertes) +1). Empezaremos en Isla Matanceros, en la que tenemos que empezar a construir nuestro parque de atracciones con una base ya establecida, ya que, al aterrizar (obviamente en helicóptero) veremos algunos edificios ya construidos y, además, tendremos un jugoso presupuesto inicial para realizar nuestra tarea. Obviamente no es mucho y el parque estará vacío, pero sirve como base para comenzar y, claro está, hacer las veces de tutorial muy, muy básico.

Cada isla cuenta con una puntuación general (que se basa en la puntuación de dinosaurios y en la de las instalaciones) y una puntuación por divisiones (ciencia, entretenimiento y seguridad) y sí, el objetivo final del juego es aumentar esta puntuación. ¿Cómo podemos mejorar el parque y atraer a más visitantes con sus relucientes carteras llenas? Fácil, dándoles razones para venir, y eso pasa por dos cosas: dinosaurios y unas instalaciones acordes. Sí, justo como se marca en la puntuación. Los visitantes no vendrán al parque a vernos a nosotros (no por nada persona, sino porque tan solo somos un “ente” y no tenemos cara en juego), sino que quieren dinosaurios, así que esto es lo primero que tendremos que hacer si queremos que el parque sea un éxito.

Al principio tan solo podremos incubar unas pocas especies básicas y poco agresivas. Esto hace que las expediciones en busca de fósiles sean algo imprescindible en el juego. Para ello, debemos tener tanto un centro de expediciones como un centro de fósiles. En el primero, seleccionamos a uno de los equipos disponibles (al principio solo podremos enviar uno a la vez) y un destino (de nuevo, eso sí, al inicio estamos muy limitados en este aspecto, con pocos destinos posibles). Al poco tiempo (normalmente unos minutos), el equipo volverá de su expedición con algunos fósiles (que varían en calidad) en los que extraer el ADN. Una vez tengamos el 50% podemos, por fin, incubar esa especie. Esto, eso sí, solo será el principio, ya que conforme aumentemos el porcentaje de ADN descubierto veremos como la efectividad en la incubación mejora y podemos “personalizar” más a la nueva criatura. Fiel a las últimas películas, es posible modificar genéticamente a los dinosaurios. Al aumentar el ADN también aumentaremos el conocimiento sobre el mismo, lo que nos permitirá aplicar más modificaciones que van desde el color de la piel a la resistencia o el ataque. Estas modificaciones aumentarán el interés de los visitantes, pero también disminuirán la eficacia de la incubación y pueden hacerlos más imprevisibles. Así, los visitantes valorarán la variedad de criaturas (en total hay unos 50), pero también tendremos que cuidar otros elementos, como su alimentación (comida y agua) y su comodidad. Algunas criaturas se sienten bien rodeadas de otras especies, otras quieren tener algunos miembros de su misma especie, mientras que otras especies prefieren una vida más solitaria. Si el dinosaurio está cómodo tendrá una vida tranquila y feliz, pero, en caso contrario, se estresará e intentará romper las cercas y escapar. Quizá un diplodocus no resulte excesivamente peligroso para los visitantes, pero, ¿alguien quiere un T-Rex suelto en su parque? Seguro que no.

Sin duda, y como sorpresa “inesperada”, los dinosaurios son lo mejor del juego. El hecho de conseguir desbloquearlos con el paso de las horas es todo un aliciente para seguir jugando. Además, su gestión resulta de lo más entretenida, ya que tendremos que conocerlos la descripción de cada uno para evitar desastres. Su recreación, además, es sobresaliente y destaca dentro del sobrio apartado técnico de Jurassic World Evolution. Eso sí, este aspecto no está exento de algunos “peros” que, si bien no lastran la experiencia en conjunto, sí que quitan algo de realismo al juego. Por ejemplo, hemos comentado que algunos dinosaurios tienen unas habilidades sociales distintas a otros, esto es algo que no se altera con el tamaño del cercado, da igual que estemos en un recinto pequeño que en toda la isla, si se supera la población ideal el dinosaurio no estará cómodo, aunque el resto está en la otra punta. Otro punto muy negativo del juego son las relaciones entre los mismos. El velociraptor prefiere estar rodeando de algunos similares, pero en ningún momento lo vemos atacar en grupo, que los carnívoros ataquen siempre (con o sin hambre). Además, hemos echado en falta criaturas acuáticas y voladoras.

El otro pilar del parque, claro está, son las propias instalaciones. Las instalaciones se dividen en cercados, operaciones, visitantes, electricidad y caminos, además de dos herramientas, una para modificar el terreno (bosque, agua…) y otra para demoler edificios. Los cercados buscan proteger a los visitantes a toda cosa, así como alimentar a los dinosaurios con los alimentadores. Dentro de los propios cercados en sí, tendremos distintos tipos de cercas que tendremos que adaptar a los dinosaurios que van a albergar, incluso podemos tener cercados electrificados para criaturas más “juguetonas”. En cuanto a operaciones, aquí se engloban edificios más burocráticos y de gestión, como el centro de investigación, la estación de guardias o el citado anteriormente centro de expediciones. Por supuesto, los visitantes son importantes, y tendremos una selección de edificios pensados para ellos y sus jugosas carteras como restaurantes o tiendas de regalos, pero también velar por su seguridad con un refugio de emergencia que, a buen seguro, tendremos que usar. En la selección de electricidad encontramos las centrales eléctricas necesarias para para alimentar a los distintos edificios mediante subestaciones y, finalmente, en caminos tenemos… caminos para unir los distintos edificios (imprescindibles para el correcto funcionamiento de los mismos).

La variedad de edificios no es muy grande, pero cumplen su cometido. Cada uno tiene una función bastante definida y diferenciada, por lo que, para lograr el éxito del parque, nos harán falta prácticamente todos. Con las expediciones desbloqueamos fósiles, con el centro de investigación descubrimos nuevos edificios, curas o dinosaurios, la estación de guardias reparar edificios, cercas o incluso cura a los dinosaurios de enfermedades y, por supuesto, los restaurantes y tiendas nos aportan beneficios extra, además de mejorar las instalaciones del parque y su puntuación.

Estos son los elementos que componen el juego, pero, ¿de qué va Jurassic World Evolution realmente? Cada una de las islas tiene una situación inicial y el objetivo final será, claro está, lograr la máxima puntuación y beneficio. Así de fácil. Conforme mejoremos instalaciones y tengamos más cantidad y variedad de visitantes veremos cómo la afluencia de público aumenta y, con ella, los beneficios y la puntuación general. Además, tenemos la puntuación por secciones. Esta puntuación se puede incrementar, además, con contratos (que podemos solicitar o esperar a que nos lleguen). Estos contratos incluyen pequeños objetivos, generalmente a corto plazo (hacer una foto a un dinosaurio, aguantar unos minutos sin que muera ningún visitante o incubar algún tipo de dinosaurio, por ejemplo), que nos reportarán una pequeña cantidad de dinero y, además, mejorarán la reputación en este área.

Realmente la “chicha” del juego está aquí… y no se puede decir que sea su punto fuerte. Ya hemos comentado que, de primeras, tenemos pocos dinosaurios, y algo similar ocurre con las instalaciones. Ya de por sí la variedad de posibles construcciones no es muy grande, pero, además, de primeras tenemos un número bastante escaso y tendremos que ir desbloqueando más a base de aumentar puntuación, tanto general como de las distintas áreas. Este proceso puede ser algo tedioso, más al principio cuando la variedad de edificios es bastante pobre. A esto se le unen los tiempos de espera, ya que solo tendremos un equipo de excavación (espera hasta que vuelva) o pocos huecos para incubar (espera hasta poder soltar el dinosaurio). Se darán, a buen seguro, situaciones algo “incómodas” como esperar mientras miramos a la pantalla, sin poder hacer nada más, para tener los beneficios (se reciben cada minuto) y poder construir algo… antes de otra espera.

El toque de variedad lo aportan los distintos eventos, como la fuga de un dinosaurio, peleas entre criaturas o una inesperada tormenta. En estos casos tocará ponernos el mono de trabajo y resolver los problemas. Incluso, en uno de los aspectos más destacados de Jurassic World Evolution podemos conducir el vehículo de los guardias o el helicóptero y disparar manualmente los dardos sedantes o reparar cercas en 3ª persona desde el vehículo. Eso sí, viendo esto, no se entiende la decisión de no permitir visualizar las atracciones o los miradores en primera persona, Algo presente en Jurassic Park Operation Genesis.

Incluso al avanzar, la sensación de repetición nos irá siguiendo a lo largo de las islas. Al menos, para dar algo de variedad al llegar de primeras a una isla tendremos una situación inicial especial (afectada por una tormenta o en números rojos, por ejemplo) que hará que el inicio varíe algo… pero no tardaremos en volver a la rutina de siempre. Por si fuera poco, el reducido tamaño de las islas impide sacar toda nuestra faceta creativa. Al menos tenemos el consuelo de Isla Nublar, en la que contamos con dinero ilimitado y menos restricciones para hacer el parque de nuestros sueños con todo lo desbloqueado hasta el momento… aunque es posible que ya nos hayamos cansado antes.

Gráficamente el juego cumple su cometido sin alardes. Los dinosaurios, como ya hemos comentado, tienen un diseño y modelado muy bueno, pero, por su parte, los edificios resultan excesivamente simples. El conjunto, eso sí, luce muy bien y, si bien no es un tiempo que entre por los ojos (que tampoco es su misión), consigue una recreación más que correcta del parque. Más importante que la espectacularidad (o no) del apartado técnico nos parece la claridad de la interfaz. Los menús de Jurassic World Evolution son de lo más intuitivo y fáciles de entender, con elementos grandes y claros. Se nota que el juego está pensando también para ser jugado en consola.

El apartado sonoro merece un punto aparte ya que es, quizá, lo mejor del juego. Viene doblado totalmente al castellano, incluso con las voces de los actores. Además, los sonidos de los dinosaurios resultan de lo más contundentes y reconocibles y la banda sonora es espectacular, contando incluso con melodías sacadas directamente de las primeras películas.

Jurassic World Evolution nos deja un sabor agridulce. Por un lado, la gestión y variedad de los dinosaurios es muy buena, y la presencia de estas criaturas siempre es un aliciente. Además, la licencia oficial hace que tengamos muchos guiños y elementos de las películas, lo cual es todo un aliciente… pero, por otro lado, el juego acaba haciéndose repetitivo pronto y se ve muy limitado por algunas decisiones de diseño bastante discutibles, como el reducido tamaño de las islas o los constantes tiempos de espera. No obstante, los fans de la saga de películas lo pasarán en grande viendo dinosaurios, aunque como juego de gestión se queda algo corto.

Jurassic World Evolution

7.8

Gráficos

8.0/10

Sonido

9.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

6.5/10

Lo mejor

  • ¡Hay dinosaurios!
  • La banda sonora
  • Una vez echa a rodar es muy satisfactorio
  • ¿Hemos dicho que hay dinosaurios?

Lo peor

  • Territorios demasiado pequeños en las islas
  • Faltan dinosaurios voladores y marinos
  • Repetitivo y limitado a la larga

Autor entrada: Antonio Gila