Gravel

Desarrollador: Milestone
Distribuidor: Bandai Namco
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: PlayStation 4
Fecha de lanzamiento: 27 de febrero de 2018
Textos/Voces: Español/Español

Milestone, un pequeño estudio italiano que se ha especializado en títulos de conducción licenciados que, a la hora de la verdad, se quedan en títulos “del montón”. La tónica, con el paso de los años y las licencias (han pasado WRC, MotoGP o la más reciente, del campeonato de Supercross) parece no cambiar, y muchos vimos en Gravel, su nueva IP, una oportunidad para dar el salto de calidad que el equipo necesita, más con el reciente cambio al motor gráfico Unreal Engine 4. ¿Listos para el barro?

Un juego licenciado tiene una ventaja clara, y es que las ventas a los fans están prácticamente aseguradas. Por otra parte, no hay mucha libertad en el desarrollo ni se puede usar demasiado la imaginación en el desarrollo del juego, puesto que cualquier alteración puede hacer que se pierda fidelidad con la competición real. Quizá hartos de esta última situación, Milestone presentó Gravel, una nueva saga sin el respaldo de ninguna gran competición, lo que podría hacer que el estudio tuviera vía libre para desarrollar justo lo que tenían en mente.

Por supuesto, aunque no haya ninguna competición real como trasfondo, el juego incluye su propia competición, llamada Off-Road Masters y que casualmente da nombre al modo principal del juego. En Off-Road Masters, tendremos que demostrar nuestra valía al volante (o al mando) en las distintas competiciones que incluye el juego para tener la posibilidad de enfrentarnos a alguno de los 4 campeones de cada disciplina (Scott Parker en Stadium Circuit, Ryan Carter en Wild Rush, James Watanabe en Speed Cross y Justin Evans en Cross Countries). Por supuesto. el campeón no se enfrentará a cualquier aspirante, y antes de poder batirnos en la pista con él, tendremos que superar una serie de eventos para desbloquear el duelo con el campeón. Estos eventos incluyen varias carreras o incluso minicampeonatos de distintas disciplinas. Salvo en los primeros eventos, obtendremos 1 estrella solo por completar la carrera, 2 estrellas por llegar al podio (o llegar en 5ª posición en las primeras carreras) y, lógicamente, las 3 estrellas estarán reservadas para los ganadores (o llegar al podio en las primeras carreras). Una vez logrado el número mínimo de estrellas, podremos enfrentarnos al campeón en duelos directos (1 vs 1) en 3 carreras. Solo podremos pasar a la siguiente serie de eventos al ganar las 3 carreras. Superada la serie de Cross Countries tendremos que prepararnos (de nuevo con una serie de eventos intermedios para conseguir estrellas) para enfrentarnos a Sean Walker, el vigente Off-Road Master y alzarnos así con la corona. Dentro de lo que cabe, el camino hasta conseguir el número de estrellas para retar al campeón permite total libertad y no es lineal, siempre teniendo en cuenta que no podremos avanzar hasta ganar al campeón de la serie actual. En este modo, se simula una retransmisión por televisión a través de Gravel Channel, que incluso incluye un comentarista en ocasiones (en completo español). El formato, aunque bien conseguido, quizá no consiga enganchar excesivamente al jugador, debido a la poca sensación de progresión en el juego. Realmente no vemos una evolución clara en la sucesión de pruebas y la única motivación para seguir jugando es simplemente terminárselo y pasar a otra cosa.

Video Thumbnail
Gravel - Career Trailer

Esta evolución se intenta conseguir, al menos, mediante los puntos obtenidos al superar las distintas pruebas. Los puntos logrados van en función de la posición final, la dificultad (más o menos ayudas, flashbacks activados o IA de los rivales, entre otros parámetros, que aumentarán en un determinado porcentaje el beneficio), así como de los puntos conseguidos durante la prueba con derrapes o saltos. Los puntos harán las veces de experiencia para subir de nivel y, con cada subida, desbloquear coches (y diseños para los mismos) o pistas para el modo Free Race. No hay mucha más “chicha” en este aspecto y es algo que se echa en falta bastante, especialmente cuando tenemos más diseños que vehículos. Tenemos algunos diseños, al menos, de lo más interesantes, como el clásico azul y amarillo del Subaru Impreza del mítico Colin McRae o un rojo y blanco claramente para el Mitsubishi Lancer en el diseño original de Tommi Mäkinen.

Además del modo Off-Road Masters, tenemos la posibilidad, por supuesto, de correr pruebas simples personalizadas, tanto carreras como pruebas contrarreloj, aunque si de verdad queremos competir, lo mejor es apostar por el multijugador. Este multijugador, eso sí, resulta de lo más simple, incluso da la sensación de estar poco cuidado. Podremos correr pruebas individuales que se seleccionarán mediante una votación entre los jugadores con 8 alternativas a elegir, que incluyen alguno de los 4 modos disponibles: puntos de control, sprint, capturar la bandera o King Run. Sin duda, lo peor son los excesivos tiempos de espera para encontrar a otros jugadores, lo que puede hacer que volvamos al modo para un jugador una vez se acabe nuestra paciencia. De forma indirecta, también podemos competir con otros jugadores a través de los retos semanales, una prueba individual en la que competir con los tiempos de otros jugadores. Por desgracia, no hay multijugador a pantalla partida, algo que le hubiera venido muy bien al título.

El diseño de las pruebas, sin ser excesivamente originales, cumple su cometido a la perfección y resultan entretenidas. Por supuesto, tenemos carreras contra otros pilotos, contrarrelojes, el clásico modo eliminación en el que cada cierto tiempo el último jugador cae eliminado y Smash-Up, sin duda el más original de todos. En este tipo de pruebas tendremos que recorrer un circuito en el menor tiempo posible, pero, para ello, tendremos que pasar por unas señales colocadas en medio de la pista que se activaran al acercarnos. Si pasamos por la señal correcta no nos veremos penalizados, pero, si por el contrario pasamos por una señal roja, veremos nuestra marcha ralentizada y, ojo, los tiempos suelen ser de lo más ajustado, quizá en exceso para este tipo de pruebas, al igual que para el resto de pruebas contra el reloj. Da la sensación de que hay un desequilibrio importante en la IA, mientras que las carreras se ganan con relativa facilidad, especialmente debido a la lentitud en curvas de los rivales, al luchar contra el reloj veremos que la dificultad aumenta mucho y llegar a lo más alto puede ser todo un reto. Además, el sistema de daños resulta bastante flojo (tanto visualmente como en cuanto a rendimiento) y, lejos de penalizar los accidentes o golpes con los rivales, éstos pueden suponer una ventaja en pista, salvo que choquemos con algún elemento, en cuyo caso veremos las carencias del motor físico, con accidentes irreales y coches volando de forma exagerada. Al menos, como buen arcade, tenemos el dichoso rebobinado para solucionarlo.

Estas pistas transcurren por alguno de los aproximadamente 50 circuitos disponibles (incluyendo variantes). Milestone ha hecho un gran trabajo en cuanto a ambientación de los mismos, una vez se han librado de las restricciones de las licencias para dar rienda suelta a su imaginación. Las distintas localizaciones están llenas de vida y resultan, en ocasiones, espectaculares. No tan acertado ha sido el diseño de los propios trazados, ya que se echa muy en falta una mayor presencia de algo tan simple como… curvas. Por lo general, los circuitos son bastante anchos y muy orientados a la velocidad, con pocas zonas reviradas en los que poner a prueba nuestra habilidad al volante. Al final, la mayor parte de la carrera se reduce a mantener en coche en pista (algo no muy complicado) y seguir las marcas, reduciendo así mucho la diversión. De hecho, a pesar de la variedad de entornos y a la buena ambientación, no tardaremos en tener una continua sensación de “deja vu” al pilotar por las distintas pistas, todas llenas de rectas y secciones rápidas, especialmente en las carreras de checkpoint.

La falta de secciones reviradas facilita la no complicada tarea de manejar los coches. Normalmente los títulos de Milestone se quedan a medio camino entre la simulación y el arcade, quizá por un intento de llegar al mayor público posible o quizá por falta de capacidad de mejorar el motor físico. En todo caso, Gravel no se anda con medias tintas y tenemos una apuesta clara por la conducción más arcade. El manejo de los coches es lo más sencillo, incluso con todas las ayudas desactivadas. Aunque seleccionamos un coche de gran potencia y tracción trasera, veremos que es complicado perder el control incluso aunque intentemos llevarlo al límite. En todo momento tenemos el control del vehículo, lo que hace las carreras más espectaculares, a costa, eso sí, de que los jugadores más expertos echen en falta algo más de profundidad o un sistema físico más elaborado.

Milestone sigue adaptándose al Unreal Engine 4, y decimos “sigue adaptándose”, ya que parece que el estudio no acaba de redondear este apartado. Viendo las capturas, probablemente veamos un título de primer nivel gráficamente hablando y es que, a simple vista, el juego tiene un apartado técnico muy bueno, especialmente sin movimiento. El problema viene si entramos en detalles, a pesar de que el juego tiene algunos puntos fuertes en este aspecto, especialmente, tal y como hemos comentado, la riqueza y variedad de los escenarios, vemos muchos flecos todavía pendientes. Especialmente hemos echado de menos un mejor trabajo en el modelado de los vehículos, que resultan excesivamente simples y que, desde luego, no están a la altura de lo exigido en estos tiempos. Tanto el exterior como el interior destacan por su falta de detalle, tanto, que incluso algunos son difíciles de reconocer (y recordemos que todos son licenciados). Otro gran problema son las irregulares texturas, que, mientras en algunas ocasiones (especialmente en el terrero) son sobresalientes, en otras ocasiones dejan bastante que desear. El sistema de iluminación, a priori, y según las capturas, puede ser uno de los puntos fuertes de Gravel, y realmente casi siempre funciona muy bien, aunque se ha puesto en excesivo énfasis en él, dando lugar a algunas tomas de lo más irreales, especialmente con lluvia, donde los carteles luminosos dan lugar a efectos excesivamente exagerados, que llegan a resultar incluso molestos para el jugador. Finalmente, a pesar de todas estas licencias técnicas, el juego en consola no consigue pasar de 30fps, ni tan siquiera en PlayStation 4 Pro y Xbox One X, algo imperdonable hoy en día en un título de conducción.

Es una pena que un título así se quede algo atrás por algunos problemas técnicos que denotan más falta de interés que de trabajo (¿tan difícil es hacer un modelado de vehículos a la altura?). Algo similar ocurre con el sonido. El sonido de los vehículos, de nuevo, resulta poco contundente y, especialmente en la vista de cabina, se oye bastante bajo. La banda sonora hace su trabajo, pero, de nuevo, se echa en falta algo más de trabajo, ya que las melodías, principalmente rock duro, se hacen excesivamente repetitivas y machaconas. El juego pedía a gritos más variedad de música y, a ser posible, licenciada.

¿Gravel es un título divertido? Por supuesto, de hecho, es el mejor título de Milestone en bastante tiempo, principalmente por, al final, tener libertad para trabajar sin el peso de una licencia. Por otra parte, nos queda la sensación de que es posible que el equipo necesite más experiencia para poder conseguir una experiencia totalmente satisfactoria en este aspecto ya que, a pesar de las virtudes del juego, algunos errores de bulto hacen que se quede, de nuevo, en un título del montón, sin más.

Gravel

7.3

Gráficos

7.5/10

Sonido

6.5/10

Jugabilidad

8.5/10

Diversión

7.5/10

Duración

7.0/10

Online

6.5/10

Lo mejor

  • Escenarios vivos
  • Manejo muy simple
  • Variedad de pistas

Lo peor

  • Faltan curvas en la pista
  • Modo Off-Road Masters insulso
  • Pocos vehículos y opciones
  • 30 fps en consola

Autor entrada: Antonio Gila