Momentazos de los vídeojuegos, el combate contra los príncipes malditos Lothric y Lorian

¿Y qué si somos príncipes?, sacrificar nuestra existencia, para prolongar la de aquellos que ni siquiera son conscientes de que este mundo carece de esperanza, es algo en lo no estamos en absoluto interesados.

Los que conozcan la saga Souls y su universo darán buena cuenta de que se trata de una serie de títulos en los que con suma elegancia y buen gusto se suceden algunos episodios envueltos en una epicidad elevada a niveles superlativos. Es por esto que recurro a ella para inaugurar una nueva categoría de opinión, denominada “Momentazos de los vídeojuegos”. Aunque sea previsible, os aviso de que entraremos en spoilers.

Os pongo en situación. El mundo de Dark Souls gira en torno a la llama primigenia que originó el fuego y la vida, y los correspondientes ciclos, el de la luz y el de la oscuridad. En el primero gobiernan los dioses sobre los humanos, mientras que en el segundo no existen dioses y el hombre se gobierna a sí mismo, aunque éste pierde toda conciencia y se comporta como un recipiente vacío que solo se mueve por mero instinto de supervivencia. Mientras la llama esté viva se prolongará el ciclo o era de la luz, pero si se apaga dará paso al ciclo de oscuridad. Dicha llama se debilita periódicamente y es en esta situación cuando tienen lugar los acontecimientos de las tres entregas de la saga, aunque en momentos diferentes. Tres ocasiones en las que cruzamos medio mundo para finalmente decidir si avivar o enlazar el fuego, o por el contrario dejarlo apagarse o morir.

En Dark Souls 3 encarnamos a un latente de ceniza, un humano que antaño enlazó el fuego sin la fuerza necesaria y acabó siendo consumido por ésta. Por otro lado, tenemos que capturar las almas de los cinco Señores de la Ceniza, individuos de diversa naturaleza que se sometieron al avivado del fuego y lo consiguieron. La relación entre estas dos figuras es simple, la primera llama que da origen al mundo se apaga, nuevamente. En ese momento los latentes se alzan, y los Señores de la Ceniza pierden sus tronos. Es entonces cuando los primeros deben obtener las almas de los segundos para acumular suficiente poder y así decidir el destino del fuego. Dato interesante, los Señores de la Ceniza se niegan a avivar de nuevo la llama sacrificando sus vidas.

En esta ocasión, nos enfrentamos a los Príncipes Lothric y Lorian, dos miembros de la realeza destinados a prolongar la era de la luz mediante el enlace del fuego. Estamos pues, antes los herederos al trono de Lothric, el principal reino de todo el mundo y vamos a reclamar sus almas. Dicho esto, hablaremos sobre los tres factores que convierten a esta situación en todo un momentazo.


El lore

Como bien se adelantó en la introducción del post, nuestra intención es matar a estos dos príncipes. Hijos y producto de la locura del Rey Oceiros que, al obsesionarse con crear al heredero perfecto mediante el uso de conocimientos mágicos ancestrales, acabó perdiendo la cordura y abandonó el reino. Cuando el objetivo era engendrar un rey perfecto llamado Lothric, el resultado fueron dos gemelos. El nuevo invitado era Lorian, el cual nació con unas condiciones físicas envidiables, mientras que Lothric vino al mundo sumamente débil incluso como para tenerse en pie, pero con una gran habilidad para la magia. Al no poder soportar el dolor que Lothric padecía, Lorian decidió compartir esa debilidad con su hermano, quedando éste paralítico por debajo de la cintura. Otro dato interesante, renegaron siempre de su destino y jamás enlazaron el fuego, pero la llama los considera Señores de la Ceniza y deben contribuir a la prolongación de ésta.


La música

Y aunque esta saga no tenga música en el 95% de su desarrollo, sí que la tiene en todos los enfrentamientos contra un boss, y debo decir que es de la buena, de la que emociona.

Os invito a que en el vídeo que cierra el artículo, prestéis especial atención al apartado sonoro mientras que pensáis en el lore de vuestro enemigo. Su procedencia, sus intenciones y sobre todo, sus motivaciones. Prestad atención cuando suene el coro, algo que otorga seriedad y enjundia al enfrentamiento.


El combate

Decir que un Dark Souls te proporciona uno de los mejores sistemas de combate de todos los tiempos, no es exagerar. Es un sistema aparentemente tosco, sencillo y directo. Aparentemente sí, pero si te paras a observarlo y disfrutarlo, tienes infinidad de pequeños modificadores que de forma sutil pueden decidir el resultado de un enfrentamiento. Hablamos de la cantidad de armas y su desigual consumo de estamina, escudos con protecciones elementales, armaduras con sus diferentes pesos y anillos que aportan ciertas ventajas en determinados momentos de la aventura.

También hay que destacar el baile de este combate cuando fijamos la cámara en nuestro enemigo. Ya no corremos en ninguna dirección, ahora bailamos alrededor de él sin darle nunca la espalda, aprendiendo de sus movimientos y aprovechando la oportunidad para encajar nuestro golpe.

Y que no pase desapercibida la ambientación del momento. Luchamos en una sala considerablemente amplia, llena de mobiliario noble, con altares, cortinas, candelabros y alfombras. Música solemne, con un coro que imprime majestuosidad a la situación y que deja patente y latente que no hay ningún posible acuerdo, una de las dos partes de la contienda debe morder el polvo y desaparecer de la historia. Especial mención para el discurso de Lothric al principio, mitad y final de la batalla.

Son estos tres factores los que me hacen emocionar cada vez que encaro esta batalla. Que me hacen al mismo tiempo disfrutar y saborear cada detalle del momento. Fijarme como Lorian, sin darse nunca por vencido, se arrastra por el suelo sin poder usar sus piernas. Como Lothric, que al principio tan solo observa el duelo, baja y se abraza a la espalda de su hermano para así cubrirla. Como ambos se mantienen unidos por una maldición, como ambos están firmemente convencidos de que si este mundo va a la deriva, no tiene sentido prolongarlo más.

Discurso del príncipe Lothric antes, durante y al final de la batalla

Oh cielos. ¿Otro contendiente obstinado?
Bienvenido, Latente, hurtador de cenizas. Eso sí, el manto de señor no me interesa en absoluto. La maldición del enlace del fuego, el legado de los señores, deja que todo se desvanezca en la nada. Ya has hecho suficiente, ahora debes descansar.

Oh, hermano querido… Estoy en camino.
Mi hermano, espada firme del príncipe Lothric. Levántate si puedes, pues esa es nuestra maldición.

Recuerda mis palabras, ser de la ceniza… Todavía te cuentas entre los malditos.

 

Vídeo del usuario GosuNoob

Dark Souls 3 – Lorian & Lothric Twin Princes Kill Walkthrough

A partir de ahora, encontraréis algún que otro artículo perteneciente a esta nueva categoría. Si lo deseas, puedes decirnos en los comentarios cuáles son para ti los mejores momentazos de los vídeojuegos.

 

JulioJGamez para gami.es

 

Autor entrada: JulioJGamez

Ser metódico y un poco #bichoRaro, inmerso en la búsqueda constante de la #fórmula matemática que lo demuestre todo. Soy #ingeniero y mi carbonara es genial.