Dragon Ball FighterZ

Desarrollador: Arc System Works
Distribuidor: Bandai Namco
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: PlayStation 4
Fecha de lanzamiento: 26 de enero de 2018
Textos/Voces: Español/Inglés-Japonés

Hacer un juego de Dragon Ball debería ser fácil, ¿no? Es decir, pones unos personajes carismáticos (que ya los tienes) a darse de ostias (con perdón) en un escenario en el que se pueden romper hasta las montañas e incluyes movimientos frenéticos y efectos especiales. Sorprendentemente, parece que esta sencilla idea no se le había ocurrido a nadie, y, hasta ahora, todos los juegos de Dragon Ball, sin ser malos títulos, no hacían honor al anime. Unas veces por apostar por gráficos 3D que no pegaban nada y otras por intentar ser originales y alejarse de la serie original. Todos los fans de Dragon Ball alucinaron (alucinamos, la verdad) al ver las primeras imágenes de Dragon Ball FighterZ, en lo que parecía casi una secuencia del anime en movimiento. ¿En serio podría ser tan bueno? Es hora de saberlo.

Hace más de 30 años del estreno de Dragon Ball, tiempo suficiente para que la serie se haya convertido en una serie de culto, casi una religión para algunos. El mérito de la creación de Akira Toriyama no fue gustar a los fans del género anime, sino gustar a toda una generación, y, más allá de gustar, prácticamente marcarlos hasta hacer que la pasión por Dragon Ball (o Bola de Dragón, como se conocía en España) se haya pasado de padres a hijos, de hermanos mayores a hermanos menores. Todo un fenómeno, cuyo videojuego definitivo tenemos entre manos.

Dragon Ball FighterZ tiene muchas virtudes, algunas más evidentes y otras no tanto. La más clara, y lo que ha hecho que el juego sea esperado como agua de mayo por todos los fans de la saga es, sin duda, su espectacular apartado visual. El estudio ha apostado por un estilo totalmente fiel al anime, cuidando hasta al más mínimo detalle (incluso manteniendo las voces en japonés originales si así lo deseamos, con posibilidad también de usar voces en inglés). Vemos unos personajes con un modelado simplemente perfecto, sin más (y lo dice alguien que pocas veces usa palabra). El trabajo a la hora de incluir los personajes en el videojuego de Arc System Works es digno de admirar y elogiar, con un gusto por detalle totalmente impresionante, en el que incluso se han recreado posturas, gestos y movimientos sacados directamente del anime y el manga (como muestra, aquí tenemos la comparativa con el anime y el manga), No solo eso, sino que los personajes mantienen en todo momento el aspecto en 2D incluso en las secuencias de vídeo, en los que sí tenemos “movimiento” por un escenario 3D. Escenarios, eso sí, que son la parte más floja, sin duda, del apartado técnico, ya que resultan poco detallados e incluso vacíos. En todo caso, será difícil fijarse en ellos ante el despliegue visual de las batallas, con movimientos constantes de los personajes y unos efectos impresionantes. No es descabellado decir que el apartado técnico de Dragon Ball FighterZ no solo se mantiene fiel al anime, sino que incluso lo supera (y eso que la banda sonora, aunque acertada, no es la original… que llegará en marzo mediante DLC). Y todo eso a 60fps constantes, sin caídas de framerate ni en los momentos de máximo estrés. No hay duda, Dragon Ball FighterZ consigue entrar a los ojos y, esta vez sí, hemos de reconocer que el apartado gráfico tiene mucho que ver en el éxito del juego, al menos con el hype generado. Una vez con el juego en las manos, podemos decir que es totalmente justificado, pero, obviamente, como juego debe tener algo más que gráficos.

Además de un espectáculo visual, Dragon Ball FighterZ es, también, un juego de lucha. Sí, todo lo que vemos en pantalla lo hacemos nosotros con el mando. En Arc System Works han apostado por un sistema 3vs3, dando gran importancia a los todos los miembros del equipo en todo momento, pero todavía más al jugador.

Después de varias horas de juego no conseguimos llegar a una conclusión sobre la dificultad de Dragon Ball FighterZ. ¿Es un juego fácil? ¿Es un juego difícil? Pues todo depende del jugador que tenga el mando en las manos. El control del título es lo más simple, con un botón para cada tipo de ataque y otro para el Ki, además de botones para los especiales y el cambio de jugadores. Los combos básicos se realizan de forma muy simple aporreando el mismo botón e incluso los ataques especiales se ejecuta de forma muy simple (con una “media luna” en la cruceta y botón de ataque especial). El tutorial de combate (muy recomendado de hacer nada más llegar al lobby) explica al detalle todas las opciones del juego. Simplemente con esto, ya tendremos unos combates cargados de intensidad, explosiones y personajes volando por el escenario en pocos minutos, dejando satisfechos así a un buen número de jugadores, los más conformistas o, simplemente, los menos familiarizados con el género de lucha. Pero, ¿qué pasa con los más expertos? Se puede comprobar de dos formas, indagando un poco en el control (forma lenta) o entrar a una partida online (forma rápida), en la que, lo normal de primeras, será recibir una paliza monumental, recibiendo palos de todas partes de la pantalla. ¿Cómo lo hacen? Fácil, horas, muchas, muchas horas.

Sobre el papel, Dragon Ball FighterZ es un juego muy simple en su manejo, ya que realmente hay pocos combos y se realizan de forma muy simple. La profundidad del juego, lo que realmente diferencia a expertos de novatos, es la forma de combinarlos o, más que la forma en sí, el momento para usar cada movimiento. Especialmente tenemos algunos botones de lo más tentadores, como puede ser la rotura de guardia o un botón para volar hacia el enemigo y asestar un golpe. Estos dos movimientos son de lo más golosos, ya que son daño “fácil” al enemigo, pero son los que marcarán diferencias, ya que, por ejemplo, si usamos más la rotura de guardia nos quedaremos vendidos o, si vamos hacia el enemigo directamente y nos lanza un ataque especial, no habrá manera de cubrirse. A esto, además, se le une la posibilidad de teletransportarse combinando dos botones, que, a cambio de una barra de Ki, nos permitirá aparecer al lado del personaje y asestar un golpe por la espalda… a menos que juguemos contra un jugador experto y lo evite. Todo esto, además, se combina con el hecho de contar con 3 personajes, que no solo podemos intercambiar durante la batalla (entre otras cosas, para que recupere algo de energía), sino que, además, podemos llamarlos para que nos echen un cable en un momento puntual e incluso que ayude en un ataque especial, quitando así más daño mientras se expone, eso sí, a recibir daño. En técnicas avanzadas, incluso podemos obligar al rival a cambiar de personaje. Controlar todos los movimientos especiales y, especialmente, saber leer los combates puede llevar muchas, muchas horas. De hecho, me atrevería a decir que llegar a la excelencia en Dragon Ball FighterZ es más complicado que en la inmensa mayoría de títulos de lucha.

El juego cuenta con 25 personajes sacados de todas las épocas de la serie. La variedad es un punto a favor, y es que, a pesar de la aparente simpleza del manejo. Cada personaje se nota diferente y cuenta con sus propias características, de nuevo basadas en el manga y anime original. Por supuesto, no faltan estandartes como Goku, Vegeta, Buu, Freezer o Célula. Faltan, eso sí, algunos nombres ilustres, eso sí, como Vegetto o Broly. Desde luego no se puede decir que el número de personajes impresione, pero el gusto por el detalle de Arc System Works con cada uno de ellos hace que el número sea más que suficiente. A estos personajes, hay que sumarle 8 nuevos personajes que llegarán, eso sí, pasando por caja con el pase de temporada.

Bien, tenemos un apartado técnico sublime y con control adecuado para todo tipo de jugadores. Entonces, ¿es el juego perfecto? Pues no, ya que llegamos al punto débil del título: los modos de juego, especialmente el que debería ser el modo principal para un jugador, como es el modo historia. Este modo historia nos cuenta una historia completamente original, creada especialmente para el juego. La historia parece haberse creado con la única intención de justificar el hecho de tener combates 3vs3 en los que solo un personaje podrá estar activo ya que, la base del argumento, es que unas ondas están interfiriendo en los poderes de nuestros héroes. Para recuperarlos, un “alma” tendrá que apoderarse del cuerpo mediante un vínculo, vínculo que solo puede estar activo con un personaje a la vez en cada momento, y es el jugador el que decide en todo momento en qué jugador permanece el vínculo. Más allá de esta base, la historia se centra en un nuevo personaje creado especialmente para la ocasión: Androide Nº 21. Este personaje, con unas características similares a lo visto en Célula en la serie, encaja perfectamente en la ambientación e incluso en el diseño. No obstante, fue diseñada por el mismísimo Akira Toriyama.

A pesar de las buenas maneras iniciales con el modo historia, el resultado no es todo lo atractivo que nos hubiera gustado. La historia, incluso para ser un título de Dragon Ball, resulta demasiado extravagante en ocasiones y, más allá de eso, nos han faltado momentos o luchas épicas. Prácticamente nos encontramos ante una sucesión de frases y situaciones, en muchos casos sin sentido, y que no consiguen enganchar al jugador. La estructura, que intenta ser original, tampoco resulta excesivamente convincente. En cada capítulo tenemos varios mapas, en forma de tablero, en los que avanzar con un número de turnos finito para pasar por las distintas casillas. Algunas casillas estarán vacías, otras tendrán luchas sin mayor trascendencia, otras servirán como tutorial o para rescatar a algún personaje y que se una a nuestro equipo, por ejemplo. En todo momento podemos tener un máximo de 3 personajes activos en el equipo, pero podemos rotarlos al terminar un combate. Algo muy interesante, ya que hay conversaciones exclusivas en función de los personajes equipados, algunas de ellas de lo más interesantes y que sí nos recordarán eventos pasados en la serie o nos servirán para conocer más acerca de los miembros de nuestro equipo. Los personajes irán ganado experiencia al finalizar las batallas y mejorando sus atributos. Además, tenemos algunos objetos especiales (hasta 3) para equipar, como mejoras en el daño, aumento de Ki o más regeneración de energía al finalizar el combate, algo que, realmente, no será muy necesario debido a, quizá, el mayor defecto de este modo historia: su prácticamente nula dificultad. No es que sea fácil, es que en la mayoría de batallas el equipo rival será poco más que un sparring al que ganar machacando botones sin más. Los “perfect” serán una constante, especialmente en la primera parte de la historia, lo que hace que se llegue a hacer pesado y con pocos alicientes para el jugador. Al menos, si queremos profundizar en la historia, tenemos 3 rutas distintas (Súper Saiyans, Androides y villanos), que dan diferentes puntos de vista sobre la historia, y que pueden llegar a hacer el argumento medianamente interesante en su conjunto. En total, completar el modo historia puede suponer unas 12-14 horas de juego, nada mal para un juego de lucha. Al menos, una vez superado podemos jugarlo en modo difícil, en la que la dificultad, ahora sí, es un buen aliciente, pero, sinceramente, no nos quedarán ganas de repetir experiencia.

El otro gran modo offline es el modo arcade, mucho mejor estructurado. De nuevo tenemos 3 rutas distintas, pero la estructura es totalmente distinta. Cada una de las rutas tiene un número de combates determinado (3, 5 y 7) y distintos recorridos. En función de la puntuación en el combate iremos por el camino superior, en el que la dificultad, y las recompensas, con mayores, o un camino intermedio o inferior. Así, la dificultad se va ajustado a nuestro nivel de habilidad. Por si fuera poco, al completar una ruta se desbloquea el modo difícil para la misma. ¿Interesado en conseguir rango S en todas las rutas? Prepara muchas horas para ello. Sí algo podemos achacar al modo arcade es la falta de recompensas al completarlo, ya que tan solo veremos nuestra puntuación y ni tan siquiera un pequeño vídeo al final.

Más allá de los modos principales para un jugador, tenemos el completísimo entrenamiento, que, además del tutorial de combate en el que aprender los movimientos del juego, tenemos un modo “sparring” en el que practicar o una serie de desafíos de combos para mejorar nuestra técnica y que resultan de lo más entretenidos. Por supuesto, también podemos disputar combates simples e incluso organizar un torneo de forma local.

Todos los modos de juego están accesibles mediante el lobby, un minimapa en el que nos encontramos con el resto de jugadores (hasta un máximo de 64 por sala) y en el que podemos movernos libremente para acceder al modo deseado (siempre podemos teletransportarnos también). Además de los citados modos, tenemos la tienda para gastar las monedas Zeni obtenidas luchando o completando pequeñas misiones que hacen las veces de tutorial. Hay dos tipos de monedas, y todas las alarmas saltaron al ver la presencia de una moneda premium, tanto, que la propia Bandai Namco tuvo que salir con un comunicado afirmando que el juego no tendría micropagos de ningún momento, y es que todos los objetos y desbloqueables se consiguen jugando. Como tiene que ser.

En el lobby tenemos también información, clasificaciones, modo repetición para disfrutar de nuevo de los mejores combates y, claro está, el acceso a los modos online. Las características online del título, sin ser excesivamente originales, funcionan a la perfección. Por un lado, tendremos las clásicas partidas igualadas, que afectan al rango y a la clasificación, y las partidas informales, en las que lo importante es jugar y divertirse. En ambas opciones podemos conformarnos con jugar solo un combate, o pedir la revancha hasta que alguno gane dos combates. Por supuesto, ambos jugadores tienen que estar de acuerdo. Si preferimos algo más relajado, podemos luchar con otros jugadores que estén en la parte central del lobby o crear minitorneos para hasta 8 jugadores llamados rings, en los que incluso puede haber jugadores como espectadores o, si lo preferimos, jugar con otros 5 jugadores manejando cada uno a un personaje. Las partidas online son de lo más emocionantes y competidas (al menos una vez hayamos entrenado lo suficiente), tanto, que será de lo más habitual llegar a la parte final con los nervios a flor de piel, otra muestra más del buen trabajo hecho en el juego. La beta online previa sirvió para ajustar los servidores, aunque hemos de reconocer que nos ha dejado la sensación de que el sistema no está ajustado del todo. Los tiempos de espera, a pesar de la gran cantidad de jugadores, son algo elevados y, aunque la mayoría de las partidas van perfectas, hemos tenido algunos enfrentamientos a “cámara lenta” debido al lag. La base del netcode es buena, pero quizá los servidores necesiten algún ajuste o, simplemente, una ayuda extra ante la avalancha de jugadores.

No, Dragon Ball FighterZ no es perfecto, pero, una vez bajados a la tierra y pasado el hype previo, tampoco podemos negar una evidencia: Dragon Ball FighterZ es el mejor juego sobre Dragon Ball creado hasta la fecha e incluso uno de los mejores títulos de lucha de los últimos años y, no solo eso, sino que ha dejado el listón muy, muy alto, para futuras entregas. ¿Cómo se podrían superar? Ahora mismo solo se nos ocurre una forma: con una secuela. Todo lo que no sea apostar de nuevo por estar fórmula será un fracaso para los fans de la saga que, por fin, muchos años después, tienen una recreación perfecta del anime y manga en sus manos. Su gran talón de Aquiles está en un modo historia muy flojo, pero su jugabilidad apta para todo tipo de jugadores, su competitividad y, especialmente, su apartado técnico nos ha dejado impresionados. Como fan de la saga, solo queda decir una cosa como conclusión: Gracias Arc System Works.

Dragon Ball FighterZ

Dragon Ball FighterZ
8.8

Gráficos

9.8 /10

Sonido

9.0 /10

Jugabilidad

9.5 /10

Diversión

9.2 /10

Duración

8.0 /10

Online

7.5 /10

Lo mejor

  • Apartado técnico impresionante
  • Fidelidad con manga y anime
  • Jugabilidad para todos los públicos
  • Variedad de personajes

Lo peor

  • Modo historia insulso
  • Algunos problemas al jugar online

Autor entrada: Antonio Gila