La Tierra Media: Sombras de Guerra

Desarrollador: Monolith Productions
Distribuidor: Warner Bros Interactive Entertainment
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 4 y Xbox One
Versión analizada: PlayStation 4
Fecha de lanzamiento: 10 de octubre de 2017
Textos/Voces: Español/Español

Hace ya 3 años de que Monolith Productions sorprendiera a propios y extraños con La Tierra Media: Sombras de Mordor, una nueva saga basada en el mundo de “El Señor de los Anillos” que se alzó como una de las sorpresas de 2014 por su calidad y variedad. Este primer título se vio favorecido por un factor sorpresa que, lógicamente, ha desaparecido en esta nueva entrega, lo que hace que Monolith se encuentre con un nivel de exigencia mucho mayor ahora.

La historia de La Tierra Media: Sombras de Guerra sigue prácticamente en el mismo punto en el que la dejó su antecesor, con Talion y Celebrimbor forjando un nuevo anillo de poder para derrotar, de una vez por todas, a Sauron y sus secuaces. Lógicamente, el anillo dura poco en sus manos y les es arrebatado por Ella-Laraña, que nos advierte de que Minas Ithil está en serio peligro. La historia tiene algunos altibajos y hay que esperar hasta la parte final para llegar a engancharse realmente a ella, momento en el que, eso sí, se vuelve de lo más atractiva. Hay que tener en cuenta que, aunque está basado en el mundo de “El Señor de los Anillos”, la historia se permite algunas licencias que pueden no resultar del todo fieles a la obra de J. R. R. Tolkien.

No solo la historia se puede considerar como una evolución del primero, sino que todo el juego sigue esta misma línea. De hecho, una de las pegas que se le puede poner a este Sombras de Guerra es la falta de novedades importantes, más allá de las evoluciones lógicas por el paso del tiempo.

El sistema Némesis sigue siendo la base sobre la que se sustenta todo el juego. Monolith ha introducido algunas novedades que aumentan la profundidad y variedad del juego de este sistema. Para los que no jugaron a Sombras de Mordor hay que recordar que este sistema dota de personalidad propia a los distintos enemigos del juego. Además, el ejército enemigo cuenta con una jerarquía sobre la que tendremos que “ascender” matando enemigos para llegar a lo más alto. Cada enemigo tiene sus propios puntos fuertes y débiles, que podemos descubrir si interrogamos a alguno de los gusanos (un tipo de enemigo) que encontramos por el camino. Si un capitán o caudillo consigue eliminarnos, su nivel e influencia se verá aumentado, pero, además, si es un enemigo “de andar por casa”, veremos cómo es ascendido a capitán y la jerarquía se modifica. Ahora, además, se han añadido nuevos tipos de enemigos que se reparten entre 6 tribus distintas, cada una con sus propias características. El sistema funciona a la perfección y consigue una experiencia única en cada partida.

En nuestra partida, hemos visto traiciones, asesinatos, ascensos y todo tipo de eventos relacionados con el sistema Némesis. En esta entrega, además, podemos desbloquear algunas características avanzadas conforme pasa la aventura e incluso gestionar nuestro propio ejército y preparar asaltos para conquistar las fortalezas enemigas y derrotar al señor de la misma. Aquí seremos nosotros los que ejerzamos de capitanes en unas batallas de lo más épicas. Además de conquistar la fortaleza, tendremos que prepararnos para una de las novedades de esta secuela: los asaltos online. Cualquier jugador puede atacar nuestra fortaleza a través de internet. La derrota no supondrá ninguna pérdida, pero las recompensas por la victoria son lo de más jugosas. Por supuesto, nosotros también podemos optar por atacar a otros jugadores, o más bien a su ejército. Las funcionalidades online se completan con las revanchas en línea, unas misiones especiales en las que derrotar a un capitán enemigo que haya eliminado previamente a otro jugador, vengar su muerte y, de camino, hacernos con un botín mayor.

Las misiones principales, en muchos casos, afectan al propio sistema Némesis y, especialmente en los primeros compases del juego, sirven para conocer mejor el sistema. La curva de aprendizaje es bastante buena y en todo momento la información al jugador es máxima. Otras de las misiones principales cuentan con otros propósitos o se centran en algún personaje secundario (incluyendo la visita de algún ilustre como Golum). Las misiones principales son lo suficientemente variadas para no cansar al jugador, aunque, por si acaso, hay un buen número de objetivos secundarios que cumplir.

Estas misiones secundarias incluyen la clásica búsqueda de coleccionables que, normalmente, incluye alguna subtrama, como las misiones de Ella-Laraña, en las que, además, tenemos que resolver un pequeño puzle para así conocer algo más acerca del personaje. En otras misiones tendremos que encontrar palabras en élfico en algunas paredes con las que completar un poema. Además, en Sombras de Guerra se ha querido dar más importancia a Celebrimbor, y encontramos algunas misiones en las que rememorar su pasado y que hacen de misiones desafío. Es obvio que, generalmente, las misiones de relleno únicamente se introducen para aumentar artificialmente la duración del título y son de lo más tediosas. No es el caso del título de Monolith, que consigue mantener el nivel al salir de la trama principal.

La jugabilidad mantiene la base de La Tierra Media: Sombras de Mordor, que, a su vez, bebía mucho de la saga Arkham de Batman, así como de Assassin’s Creed. El control para las batallas resulta de los más simple, con un botón de ataque principal y un botón para contraatacar. Sí, como en los Batman. En cuanto a la exploración, podemos subir a lo alto de una torre, con el ojo de Sauron, para conquistarlo y así poder descubrir los puntos secretos y coleccionables en el mapa. Sí, como en Assassin’s Creed. A pesar de las similitudes, el sistema de combate resulta de lo más ágil y divertido, especialmente cuanto mayor sea el número de enemigos a derrotar. Además, es posible desbloquear nuevas habilidades de combate al subir de nivel con los puntos de habilidad.

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La Tierra Media: Sombras de Guerra - Resumen

Estos puntos de habilidad se obtienen cada vez que se sube de nivel, bien eliminando objetivos enemigos o mediante las misiones. Además, algunos objetivos secundarios nos otorgarán puntos de habilidad extra. Tenemos una habilidad principal a desbloquear y, dentro de ella, podemos añadir alguna funcionalidad de entre un máximo de 3, aunque solo podemos tener activa 1. Así, es posible controlar bestias enemigas, curarnos rápidamente absorbiendo la salud de varios enemigos o congelar enemigos, entre otras opciones. Estas mejoras pueden hacer una experiencia personalizable en función del jugador y contribuyen a reducir la sensación de repetición en la batallas, incluyendo nuevas opciones y movimientos.

La personalización no se queda únicamente en habilidad y movimientos, ya que también podemos modificar el equipo de Talion con nuevas armas, arcos o armadura. Algunas misiones nos recompensarán con equipo especial, aunque también podemos obtenerlo eliminando enemigos. Hay equipo de distintos niveles, llegando hasta legendario, y, obviamente cada uno cuenta con distintas características. Algunas piezas, además, incluyen un minireto para superar en la batalla y que nos permitirá mejorar sus atributos por un pequeño precio. Cada parte el equipo se puede modificar, además, con una gema, que en función del tipo de objeto varía sus atributos. Estas gemas se pueden subir de nivel siempre que tengamos varias del mismo tipo. Por ejemplo, con 3 gemas básicas podemos crear una de nivel superior, y así sucesivamente.

Esta es la parte “buena” de la obtención del equipo, aunque hay otra que no nos ha gustado tanto, y que puede ser el gran punto negro de este La Tierra Media: Sombras de Guerra. Y es que en Monolith no se ha cortado en incluir microtransacciones de lo más molestas. En el juego obtenemos créditos como recompensa que podemos usar para mejorar el material, pero, además, también podemos comprar unos cofres especiales que incluyen aliados y equipo especiales. El cofre básico es posible comprarlo con créditos normales, pero los más avanzados solo se podrán comprar con monedas de oro, que podemos obtener en el juego, aunque en cantidades ridículas. Por supuesto, la compra con dinero real es opcional… aunque en cierta parte del juego (obviamente no queremos hacer spoiler) puede acelerar el proceso bastante para llegar a ver el final “verdadero” del título (y hasta aquí puedo leer), ahorrando así muchas horas de juego y de repetición de objetivos. Algo que, sin duda, puede hacerse bastante tedioso. ¿Es obligatorio pasar por caja para completar el juego al 100%? No. ¿Resulta un coñazo (con perdón) y es obvio que se ha hecho de forma deliberada para que los jugadores pasen por caja? Por supuesto, y es algo que, lo sentimos, pero no podemos tolerar ni pasar por alto.

Técnicamente, hemos de reconocer que hemos echado en falta algo más de mejora. Ya en los vídeos el juego nos pareció excesivamente parecido a la primera entrega y, con el juego en las manos (en el disco duro al menos), la sensación es parecida. Se nota una mejora en todos los aspectos y el apartado técnico sigue siendo de lo más sólido, pero no es un juego que consiga entrar por los ojos, ni tan siquiera ser espectacular. Se echan en falta algunos efectos más para mejorar la ambientación y, además, una resolución en las texturas de los escenarios mayor. Hemos jugado en PlayStation 4 Pro que, por cierto, cuenta con dos modos gráficos, uno que mejora la resolución y otro que mejora los gráficos, aunque las diferencias no son fácilmente apreciables y se reducen a cambios en la distancia de dibujado. En ambos modos nos ha parecido que el juego puede dar bastante más de sí, especialmente si tenemos en cuenta que la tasa de imágenes está bloqueada a 30. Sin llegar a ser un apartado gráfico mediocre, nos hubiera gustado ver la Tierra Media con más detalle.

En cuanto al apartado sonoro, de nuevo Garry Schyman y Nathan Grigg han estado a la altura de la magnitud del mundo en el que se basa el juego, con melodías épicas para las batallas que le dan un toque extra a la ambientación. De nuevo, el juego llega totalmente doblado al español, con unas voces principales notables (a pesar de echar en falta algo más de intensidad) y algunas voces irregulares para los orcos, que no siempre encajan bien con el personaje.

Es evidente que La Tierra Media: Sombras de Guerra no consigue sorprender como si hizo su antecesor, pero el reto de mejorar un juego ya de por sí sobresaliente y que encandiló a crítica y jugadores no era fácil, y Monolith lo ha conseguido centrándose especialmente en la base del juego, como es el mejorado sistema Némesis. La historia, aunque algo lenta, es lo suficientemente interesante para motivar al jugador a seguir y la exquisita jugabilidad consigue redondear el conjunto. Tan solo hay que dar un tirón de orejas importante a Monolith por el uso de los micropagos pero sin dejar de quitarnos el sombrero ante la recreación, con sus licencias, del mundo de El Señor de los Anillos.

La Tierra Media: Sombras de Guerra

La Tierra Media: Sombras de Guerra
8.3

Gráficos

7.8/10

Sonido

8.5/10

Jugabilidad

9.5/10

Diversión

8.6/10

Online

7.5/10

Duración

8.0/10

Lo mejor

  • El sistema Némesis
  • Jugabilidad
  • Variedad de misiones y objetivos
  • La historia resulta atractiva
  • Evolución del personaja

Lo peor

  • Uso de micropagos
  • Apartado técnico
  • Falta de novedades
  • Algunas licencias que no gustarán a los fans más acérrimos

Autor entrada: BigBoss_