Prey

Desarrollador: Arkane Studios
Distribuidor: Bethesda
Plataformas disponibles: PC / Xbox One / Playstation 4
Versión analizada: Xbox One
Fecha de lanzamiento: 5 de mayo de 2017
Textos/Voces: Español/Español

La historia de Prey hasta llegar a este ánalisis que nos ocupa, no ha sido fácil. El juego, que recoge el nombre del título que salió en 2006 para las consolas de anterior generación, iba a tener una secuela muy distinta a lo que hemos acabado obteniendo en las estanterías, pero Prey 2 nunca llego a colmar las expectativas de Bethesda, quien decidió cancelar dicha continuación, pero que resucitó en forma de reboot de la mano de Arkane Studios, creadores de Dishonored, los cuales han conseguido ganarse un buen puesto en Bethesda.

Así que tras el notable Dishonored II, la compañía pusó su sello y marca de identidad sobre Prey, que pese que se aleja de la elegancia que caracteriza a la saga de Corvo, nos ofrece una experiencia similar. Y aunque uno a estas alturas habrá leído cientos de comparaciones con Bioshock, la realidad es que con el mando en las manos, no tiene tanto de la obra de Ken Levine, su inspiración bebe más de System Shock, junto con Deus Ex y Dishonored.

La historia (bastante génerica por cierto, aunque con algún giro de guión interesante), nos lleva a 2032, donde nos adentraremos en la piel de Morgan (pudiendo elegir su sexo), un empleado de la compañía TranStar en la estación espacial Talos I, donde se están realizando unos experimentos, que obviamente no van a salir bien. Una especie de alienígenas se descontrola y aniquilan a su paso a todos los humanos. A nosotros nos tocará el papel de héroe, aunque primero deberemos de entender que es lo que ha sucedido. Prey cuenta con un inicio potente, las primeras horas son, muy pero que muy buenas, guiados por una historia que se presumía más interesante y equipados con pocos recursos, siendo nuestra mejor herramienta una llave inglesa, al más puro estilo de Bioshock, hasta encontrar la escopeta que será nuestra mejor aliada en la mayor parte de la aventura. Mientras el juego mantiene el factor sorpresa, va a más, pero llega un punto donde se diluye esa sensación, y es que en un mundo abierto es complicado mantener el mismo ritmo y la aparición de numerosas misiones secundarias y distintos objetivos, frenan la campaña y dejan la historia en un segundo plano, creando una desconexión con el argumento principal, que luego regresa, con un tramo final bastante flojo.

Y es que un título que nos ofrece 20 horas mínimo y fácilmente unas 30-40h si cumplimos las misiones secundarias, tal vez debería replantearse ser una experiencia más directa, más aún cuando Arkane se caracteriza por ofrecernos dos caminos y/o estilos bien marcados para completar la campaña, haciendo casi fundamental una segunda vuelta para aprovechar todo su potencial. En el juego, buscaremos constantemente Neuromods, que son los puntos que canjearemos por habilidades y es ahí
donde elegiremos entre poderes humanos o poderes tifón, perdiendo poco a poco nuestra identidad humana, algo que cambia la jugabilidad, ya que las torretas pasarán de tomarnos por aliados a enemigos y no dudarán en dispararnos.

Las posibilidades que brinda la jugabilidad son muy amplias, podemos encarar cualquier situación de distintas formas, incluso creyendo que estamos siendo superiores al juego, al más puro estilo de The Legend of Zelda Breath of the Wild, y es que Prey tiene un arma “secreta”, el cañon Gloo, que recuerda a Portal, el cual lanza una espuma incapacitadora, que sirve tanto para congelar enemigos, como para tapar fuegos o incluso para crear una escalera improvisada, logrando llegar a puntos que de otra forma no podríamos o deberiamos de invertir más tiempo. No es de extrañar, que sea la herramienta clave a la hora de realizar speedruns, completando el juego en cuestión de minutos. El conjunto de armas y árbol de habilidad, brinda aun mucho más que esto, en todas las zonas de Talos I nos encontraremos puertas bloqueadas, que requieren una contraseña, una llave de acceso o simplemente que un objeto impide el paso, para sortear estos incovenientes tenemos la clásica forma de encontrar a la persona que nos da la información para entrar, pero también la posibilidad de potenciar nuestras habilidades hacker para no requerir de contraseñas, la fuerza bruta para levantar un objeto que obstruye la entrada, la habilidad de transformarnos en un objeto pequeño que pase por el resquicio de la puerta o utilizar una granada recicladora que convierta el objeto en residuos, y estoy seguro de que hay todavía más opciones que no he sido capaz de descubrir, pero todo lo que piensas que puede suceder, lo hará.

En el combate también habrá que tirar de ingenio y variedad, ya que no bastará con equiparnos el arma más potente, los enemigos tienen diferentes debilidades, y cualquier enemigo nos puede quitar una buena cantidad de vida, de la que nunca iremos sobrados. Prey es un juego díficil y en ocasiones frustrante, nunca nos da facilidades y los botiquines no abundan pese a que podemos fabricarlos si cumplimos los requisitos necesario, además, su gunplay no es del todo satisfactorio y ciertas zonas se tornan casi una tortura con una dificultad excesiva, como el Lobby de la Talos I a la hora de utilizar el ascensor. Por suerte el diseño de la estación espacial es tan bueno, que nos permite abrirnos paso por otra ruta, o incluso por el espacio, desbloqueando previamente las entradas de cada zona. Mientras nos movemos sin gravedad, tampoco cesará la amenaza enemiga, y ahí todavía tendremos más problemas de movilidad, pese a todo la idea de poder recorrer la estación a tu gusto es un lujo, el único aspecto negativo que tiene recorrer el fántastico escenario, son sus tiempos de carga, realmente excesivos y que nos frenarán en cada cambio de zona.

Todo rincón de la estación espacial esconde algo valioso, constantemente tenemos objetos que saquear para llenar nuestro inventario, que luego en el reciclador podremos cambiar por materiales que nos permitirán fabricar armas, munición, botiquines, etc. No faltan los clásicos audios que aportan más información a la historia, o emails en los ordenadores, aparatos que nos aportan más utilidad con distintos archivos.

Si la ambientación nos consigue atrapar tanto, es todo gracias a la banda sonora que nos acompaña en todo momento y forma una parte más de la jugabilidad, variando a la hora de encontrar enemigos y ganando en tensión, dando al conjunto un toque de survival horror al más puro estilo Dead Space, los tipos de enemigos también ayudan a esta sensación y es que los miméticos pueden aparecer desde cualquier objeto, otros enemigos más grandes hacen de un espacio pequeño su territorio, a los que hay que añadir los humanos infectados que correrán hacia nosotros para detonar sus cuerpos y robots voladores que nos darán más de un quebradero de cabeza.

Gráficamente el juego no es nada del otro mundo, que por otro lado no es algo que sorprenda viniendo de Arkane Studios, quien siempre prioriza el diseño artístico y en cuanto a modelados suele optar por un toque más cartoon. Así que en este apartado se queda en un notable bajo, además en la versión de Xbox One el juego se queda en 900p de resolución, sus 30 frames se mantienen estables salvo en Power Plant, donde el rendimiento cae por los suelos, siendo en ciertas ocasiones injugable, algo debido a una falta de optimización, asimismo también sufri durante el transcurso del juego, dos congelaciones en el tramo final y un bug que tras un guardado infinito me impidió avanzar, con una pantalla negra en un cambio de zona. Con la nueva actualización lanzada recientemente es probable que estos errores ya estén subsanados, pero son fallos que debería de solucionar el parche del día uno al que ya estamos tan acostumbrados en esta industria.

Artísticamente en cambio, el juego si se luce, es cierto que le falta algo de personalidad, pese a que su conjunto sin destacar en nada en especial es muy bueno (al menos al principio), al final uno hecha en falta algo más de identidad propia, el juego va de más a menos, y es que coger tantas inspiraciones claras hacia otros juegos, lo ha alejado de forjar su propio camino.

Prey ha sido una interesante entrada de Arkane Studios a la ciencia ficción, que en lo jugable hace muchas cosas bien y cuenta con muy buenas ideas, pero que le falta creer más en si mismo en muchos otros aspectos. Unos mejores personajes, mejor historia, mejor gunplay y ser una experiencia más directa le hubieran convertido en un juego redondo. Aún así y perdonando sus errores técnicos, nos encontramos ante un juego notable, un shooter en primera persona diferente, largo y sobretodo rejugable.

Prey

Prey
7.6

Gráficos

7/10

    Sonido

    8/10

      Jugabilidad

      8/10

        Diversión

        7/10

          Duración

          8/10

            Lo mejor

            • Su ambientación
            • Las múltiples opciones que nos ofrece
            • Los poderes

            Lo peor

            • Tiempos de carga excesivos
            • Le falta carisma a sus personajes y mundo
            • Combates en ocasiones toscos y frustrantes

            Autor entrada: roly82