La generación perdida

La industria del videojuego siempre ha sido un negocio eficaz, cambiante y volátil. Más aún en la última década, cuando los avances en el mundo de la electrónica hacen que cualquier dispositivo quede obsoleto a los pocos años. Esto propicia que a la hora de diseñar una consola se piense en su vida útil antes de dar paso a la nueva generación. Al menos hasta ahora.

En las generaciones anteriores, la vida útil de una videoconsola podía rondar en torno a los 5 o 6 años, momento en el que la nueva opción de turno aparecía en el mercado. Durante esos años, la calidad del dispositivo era incuestionable. La máquina era capaz de mover sus juegos con fluidez, su arquitectura era estable y el catálogo de juegos era rico, variado y original. Sin embargo, en la actualidad parece que esta dinámica ha ido desapareciendo, propiciada por una aparente desidia de las compañías. Ante este panorama es normal que el público se sienta insatisfechos ante lo que se le ofrece. Y es que ya no hablamos de una generación de consumidores pasivos, que no conocen el mercado y tienen una oferta limitada. Al contrario, la oferta cada vez es más variada. Ya son años de experiencia los que tienen a sus espaldas todos esos niños que empezaron con esto de los videojuegos con una NES o una Master System. Por lo tanto. nos encontramos con una generación ya instruida, que sabe lo que quiere y cómo lo quiere. Y una industria que cada vez tiene más detractores. Los mismos que hace pocos años les vitoreaban. ¿Cómo es esto posible?

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【2014年2月22日】『PlayStation 4』 Japan launch day! (PS4日本発売日)

El problema reside en que las compañías no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. No ha habido un salto generacional visible. Si echamos la vista atrás y comparamos, por ejemplo, la sexta generación (PlayStation 2, Xbox o Game Cube) con la séptima (PlayStation 3, Xbox 360, Wii) la diferencia es abismal. Hay un cambio notable en todos los aspectos. Sin embargo, esto no ha ocurrido con la actual línea de consolas. Es cierto que hay cambios, pero estos se sustentan en diferencias mínimas, que en ocasiones incluso ni llegan a cumplir las expectativas. Ahí reside la clave. El empeño que pusieron ciertas empresas para acabar con el pasado ciclo no se ha visto plasmado a la hora de desarrollar juegos. Bien porque no se aprovecha del todo la máquina o bien por sus propias limitaciones.

La mayoría de las críticas a la actual generación de consolas vienen sustentadas en el escaso rendimiento que ofrecen. Lo que invalida el concepto anteriormente expuesto de una vida larga y útil. A escasos 4 años de su salida, las actuales consolas hace tiempo que quedaron obsoletas. Quedó patente en el momento en el que Microsoft y Sony sacaron al mercado la revisión de sus consolas. Acción que finalmente no satisfizo a nadie, por el mero hecho de que volvieron a dejar las cosas a medias.

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Xbox One Launch: It's a Wrap!

Por otro lado, es posible que estemos asistiendo a un nuevo cambio generacional. Pero no nos hemos dado cuenta, posiblemente, porque no hemos visto una madurez en esta generación. Cuando nos estábamos acostumbrando a lo que teníamos entre manos, nos ponen en el mercado revisiones de las consolas ya presentes, como PlayStation 4 Pro o Xbox One S, con mejores características que sus versiones básicas, por lo menos en apariencia. Porque ni aún así estas empresas han conseguido apagar las voces críticas. Justamente lo contrario. Los consumidores se han sentido traicionados por las mismas empresas que hace pocos años alababan. Pocas son las excusas que los consoleros puedan aportar para defender sus máquinas. Sobre todo frente al dominio en el mercado del ocio electrónico que tiene actualmente el PC.

Puede que la culpa no la tenga únicamente las empresas de consolas de sobremesa. Las desarrolladoras de videouegos se han ganado por méritos propios fuertes críticas de los consumidores. En parte debido a la baja calidad de algunos títulos y a los errores desde el mismo día de lanzamiento. Por lo que no es extraño que nos encontremos con una generación de consumidores perdidas en las transiciones entre consola y consola. Entre no saber qué elegir, porque todo parece igual pero con diferente nombre. Entre tomar ahora lo que se ofrece o esperar a que quizás el próximo lanzamiento cumpla con lo prometido.

Autor entrada: Antonio Orihuela