Sobre el éxito de Tom Clancy’s The Division

Podría empezar este artículo haciendo mención a la resolución o la tasa de imágenes por segundo que tiene Tom Clancy’s The Division en una u otra plataforma. Yo, en concreto, lo he disfrutado en Xbox One y he de decir que, gráficamente, es impactante. Pero servidor considera los gráficos y la tecnología que consolas y ordenadores tienen una herramienta al servicio de la inmersión y la consecución de ambientaciones logradas para que nosotros, los jugadores y jugadoras, disfrutemos de los videojuegos.

Pero, si bien la potencia gráfica de Tom Clancy’s The Division es todo un aval y una buena carta de presentación para el videojuego, nos encontramos ante un producto más complejo. Me gustaría aclarar, antes de entrar en detalles, que, para mí, Tom Clancy’s The Division no es “el Destiny realista” ni la copia de Destiny en Nueva York. Es diferente y se siente diferente en todo momento, a pesar de tener ciertas y obvias similitudes con el juego de Bungie y Activision. Porque quiero pensar que, a pesar de las cosas malas que tiene esta industria, aún toleramos que los grandes videojuegos se miren en el espejo y se comparen con sus homónimos para mejorar.

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Al grano: Tom Clancy’s The Division es, ante todo, un juego de acción en tercera persona con una clara vocación por el shooter y algunos tintes de RPG con los que aderezar una experiencia muy disfrutable en solitario y en difícil, pero magnánima en cooperativo y en dificultad desafiante. Todo un reto para los paladares más exquisitos, al mismo tiempo que accesible para otras personas no tan duchas en este tipo de experiencias. Tom Clancy’s The Division adolece de una historia al uso, tal y como las conocemos, pero tiene una ambientación made in Ubisoft que nos acompaña durante toda la aventura y nos hace sumergirnos, vía coleccionables y conversaciones de los personajes no controlables, en un Nueva York consumido por el denominado ‘dinero mortal’. No entraré en más detalles para evitar desvelar los entresijos de la trama, pero el punto de partida que Tom Clancy’s The Division nos propone es una Nueva York sumida en el caos bajo el control de diferentes bandas maníacas que sólo puede salvarse con la ayuda de algunos de los mejores soldados de élite. Si bien puede sonar típica y tópica, y en ocasiones lo es, todo se olvida cuando estamos a los mandos. La jugabilidad es impecable, con un muy buen gunplay y gameplay. Las armas se sienten diferentes y tienen el toque de personalización justo y necesario para que cada uno las customice a su antojo, y la ciudad se siente viva a pesar de estar sumida en el caos y haber ciertos vacíos en las calles -si bien es cierto que al principio del juego estos vacíos están justificados, se echa de menos a medida que avanzamos una mayor población de las calles- y con multitud de tareas lógicas y contextualizadas que llevar a cabo.

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Tom Clancy’s The Division no es a mi modo de ver un juego multijugador con una campaña, sino una campaña con un original multijugador que habrá que ir viendo cómo evoluciona a medida que vayan apareciendo actualizaciones gratuitas y contenidos descargables de pago. Pero si bien la faceta multijugador es original y resulta divertida, cuando más se disfruta Tom Clancy’s The Division es cuando nos juntamos con otros tres amigos para realizar las misiones más difíciles en compañía. El diseño de niveles está muy cuidado, y la dinámica de coberturas tan trabajada que hay habilidades exclusivas para mientras jugamos desde las coberturas y entre las coberturas. Ahí el juego brilla y sabe brillar, demandando de nosotros cooperación y precisión. No podemos llevar soldados con excesivo daño, porque estaremos cuidando las habilidades o duraremos ante los enemigos más duros menos que lo que le duró la casa de paja de Los tres cerditos al lobo, sino que tenemos que tener un soldado balanceado y diversificar las abundantes, compensadas y útiles habilidades con las de nuestros compañeros.

Como decía al principio del texto, Tom Clancy’s The Division es muy potente en su apartado visual y eso, innegablemente, ayuda a su éxito en una época donde el debate sobre la calidad gráfica está en el boca a boca de la comunidad. Apenas ha sufrido un espaldarazo de la misma ni ha sido acusado de un downgrade de forma tan directa como ocurrió con el notable Watch Dogs (a pesar que, indudablemente, existe). Pero su éxito reside en cuando dejamos de ver lo que hay en pantalla y ponemos en marcha los cinco sentidos. El éxito de Tom Clancy’s The Division está en todo lo que no se ve.

¿Ganas de más? Tranquilos, esta semana tendréis el análisis de Tom Clancy’s The Division en Gami.

Autor entrada: CristGarciaFdez