Hatred: la polémica como herramienta de publicidad

El pasado 1 de junio salió finalmente a la venta el polémico Hatred, un juego extremadamente violento en el que controlamos a una persona que mata a civiles inocentes por odio, por sadismo. El leitmotiv del juego es el enfado del protagonista con la raza humana, a la que quiere exterminar.

Desde su misma presentación estuvo rodeado de polémica: la propia Valve lo eliminó primero de Steam Greenlight para después, disculpa del mismísimo Gabe Newell mediante, volver a aceptarlo. Hace menos tiempo, la plataforma digital de CD Project, GOG, se mantuvo tajante en su postura de no publicar el videojuego porque no encajaba en su política y ética de empresa.

Tanto una decisión como otra me parecen aplaudibles. La censura debería de ser algo del pasado, y de la misma forma que vemos películas, pinturas o leemos libros realmente sádicos y violentos, no entiendo por qué en los videojuegos ha de saltar la polémica a la primera de cambio. CD Project, como empresa, puede decidir (y tiene la obligación de hacerlo) qué vende a sus clientes y qué considera nocivo para los mismos. Así mismo, Destructive Creations tiene el derecho de poder publicar su obra.

Mi crítica no va por ahí, para nada. Evidentemente no comparto la premisa de Hatred y nunca lo jugaré; me parece algo repulsivo e incluso peligroso. Pero no puedo pretender que no se publique. El problema viene cuando se utiliza la polémica para generar dinero. Los primeros análisis ya han revelado a Hatred como un juego mediocre o, directamente, malo. Pero, curiosamente, también ha debutado siendo el juego más vendido de Steam.

¿Qué ha pasado? Cada semana se publican en Steam decenas de juegos, unos tan malos como este y otros mejores, ¿por qué Hatred ha destacado en ventas? La respuesta es muy sencilla: por la polémica. Muchas personas lo habrán comprado por curiosidad, para ver qué había de cierto en todo el revuelo que se ha montado. Otras, espero las menos, por que pensaban disfrutar con la misma premisa del título.

Y es aquí donde sí que me parece éticamente reprochable el trabajo de Destructive Creations (a los cuales se ha relacionado con un grupo de extrema derecha polaco, pero ahí no voy a entrar), porque lo único que han hecho es aprovecharse de uno de los tabúes de la sociedad, y más concretamente de los videojuegos, generar controversia alrededor de él y lucrarse con ello.

hatred

Leía en un blog amigo un artículo en el que se preguntaba si realmente todo vale a la hora de crear mundos de ficción. La respuesta para mí parece obvia, siendo ficción, claro que todo vale. En caso contrario sería censura, y ya hemos acordado que es una herramienta desfasada y que no queremos que vuelva. Pero este hecho no excluye que el autor tenga sentido común y/o ético para saber qué crea. Y en caso de que lo cree igualmente porque está en su derecho, es el consumidor y, en última instancia, el comprador del producto, el que debe definir dónde está esa línea que no podemos superar.

Pero, admitámoslo: nos gusta el morbo. Vende. Y mucho. ¿Por qué sino iban a tener tanto éxito los programas de salseo y los mal llamados debates? Y lo peor es que nos avergüenza, porque si preguntas por ahí obtendrás dos respuestas: “¿yo? Que va, yo no veo eso” o el más socorrido “es que como no hay nada más…”. Con este tipo de juegos pasa lo mismo. Todo el mundo echa espuma por la boca, dice que es una vergüenza pero, llega el día, y de una forma u otra la curiosidad nos puede. No será mi caso, insisto.

En el mismo artículo se comentaba que hay muchos videojuegos donde la violencia es explícita: desde Grand Theft Auto hasta Assassin’s Creed pasando por, claro está, Call of Duty. Pero es en la idea, en el planteamiento, donde reside el problema. Matar soldados en el contexto de una guerra no es algo positivo, claro; pero puede tener una lógica dentro de esa ficción. Matar ciudadanos civiles a sangre fría y sin ningún motivo aparente, no.

Obviamente, cada persona es libre ya no de gastarse su dinero donde le plazca, sino de consumir el contenido multimedia que ellos quieran. Pero, no seamos hipócritas y critiquemos de forma irracional el tratamiento del sexo en los videojuegos, cuando estamos permitiendo que creaciones como Hatred se conviertan en lo más vendido de Steam.

Autor entrada: Risarovi

  • Muy buen artículo. La verdad es que el juego parece mediocre y si ha vendido lo que ha vendido es únicamente por la polémica de los primeros tráilers

  • Prueba

    ¡Buen artículo!

  • EduStrife

    ¡Bienvenido! Tienes mis dies