Battlefield Hardline

Desarrollador: Visceral Games
Distribuidor: Electronic Arts
Plataformas disponibles: PC, PS4, PS3, Xbox One, Xbox 360
Versión analizada: PC
Fecha de lanzamiento: 18 de marzo de 2015
Textos/Voces: Español/Español

El lanzamiento de una nueva entrega de la saga Battlefield siempre es motivo para marcar ese día en el calendario jugón. Electronic Arts sorprendió al anunciar Hardline, una entrega no numerada y que saldría a finales del año fiscal y no con vistas a la campaña navideña, como suele ser habitual. ¿Por qué? Quizá porque de Battlefield solo tiene el nombre. Visceral Games ha apostado por el riesgo, huyendo de la fórmula exitosa de los últimos capítulos numerados de la saga con grandes escenarios y batallas y situándose en algo más cotidiano y más a la orden del día, la eterna lucha entre policías y delincuentes.

Las entregas numeradas de Battlefield nunca han ocultado su clara orientación hacia el multijugador mientras que las entregas no numeradas, como los excelentes Bad Company, sí que han dado mayor importancia a la campaña. Este es el caso de Hardline, que intenta desarrollar una historia interesante y una campaña espectacular a la vez que incluye el adictivo modo multijugador propio de la saga. Por desgracia, se queda a medias.

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Visceral Games ha optado por contar la típica historia de drogas, policías corruptos y traiciones que tantas veces hemos visto en series y películas. El protagonista es Nick Mendoza, policía novato encargado de tratas varios casos relacionados con drogas y que descubrirá que no todo es trigo limpio dentro del cuerpo de policía. La campaña intenta mantener en todo momento la tensión y el interés del jugador dejando caer lo que puede ocurrir a continuación. De hecho, cada vez que salgamos del juego veremos un “Próximamente en Hardline…” que nos desvelará parte de los sucesos futuros. De igual modo, veremos un resumen de lo ocurrido al reanudar la partida. No incluye excesivos spoilers aunque sí que consigue, en ocasiones, chafar alguna sorpresa. Mención especial en este aspecto merece el prólogo, que se adelanta varios años a los hechos iniciales y quita gran parte del interés de los primeros capítulos del juego. Estos capítulos sirven como división del juego sino que también están creados para dar formato de serie de televisión a la campaña. Por desgracia, a pesar del esfuerzo de Visceral Games la campaña no resulta excesivamente interesante. El desarrollo de la misma cuenta con varios errores de bulto siendo el más grave su excesiva inspiración en todos los estereotipos habidos y por haber. A los pocos minutos de juego casi podemos hacernos una idea de todo lo que nos espera en el juego e incluso de cómo acabará. Hay momentos que intentan sorprender al jugador con cambios drásticos pero no consiguen su objetivo ya que, en muchos casos, se ven venir y resultan muy predecibles. El peso del argumento recae más sobre los personajes que sobre los acontecimientos pero éstos están tan basados en los estereotipos de películas y series que los hacen excesivamente predecibles.

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Los intentos de Visceral Games de ofrecer algo fresco a la saga no solo se han centrado en la historia sino también en el propio desarrollo de la campaña. Battlefield Hardline se aleja de la acción directa y grandes fuegos artificiales de los grandes “campos de batalla” e intenta ofrecer algo más realista y más acorde con los protagonistas del juego. Se puede jugar a tiro limpio con todo lo que se mueva sí, aunque el juego está concebido para jugarlo de otra forma más tranquila y apostando claramente por el sigilo. Mendoza tiene algunos ases en la manga para esto como enseñar su placa, tirar casquillos para despistar a los enemigos o una pistola eléctrica. Cuando estemos ante uno o varios enemigos veremos, siempre que estemos en una posición adecuada, un símbolo encima que nos indicará que podemos detenerlo, al pulsar un botón Nick mostrará su placa y los criminales se quedarán quietos, a no ser que nos descuidemos al apuntarles y les demos tiempo a sacar su arma. Este movimiento resulta entretenido las primeras veces y realmente es un soplo de aire fresco a las mecánicas típicas de la saga aunque no tardará mucho en hacerse excesivamente repetitivo. Este tipo de actuación es la más recomendable y la forma en que Visceral Games quiere que se juegue al juego por ser necesario para subir el nivel de experto y desbloquear armas y accesorio ya que si los matamos no conseguiremos bonificaciones. En algunas zonas será casi imposible sobrevivir si intentamos entrar a tiro limpio por la cantidad de enemigos (temibles especialmente los que portan una escopeta), además, encontraremos algunas alarmas por los mapas que tendremos que desactivar sin ser descubiertos para evitar la llegada de enemigo (sí, como en Far Cry 4).

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Esta clara orientación al sigilo se acerca mucho más a juegos como Splinter Cell o Hitman más que a otros FPS, la idea no es mala, el problema es que su ejecución no está a la altura. Para ser un juego que apuesta hacia el sigilo faltan demasiados movimientos: apagar las luces, esconder cadáveres, colgarnos de un saliente o algo tan simple como contar con un silenciador de inicio. No, aquí la única posibilidad de sigilo es escanear a los enemigos para marcarnos, ver el mapa y detenerlos. Pero más allá de mecánicas más o menos acertadas la campaña tiene un problema bastante mayor: la limitada inteligencia artificial de los enemigos y aliados. Nuestros aliados son meramente anecdóticos ya que se limitarán a hablarnos en ocasiones y a quedarse parados, siendo incapaces de ofrecer apoyo real. Punto y aparte merecen los enemigos, cuya inteligencia artificial sorprende y mucho por su casi ausencia. Únicamente son capaces de visualizar el campo de visión que se marca en el mapa y, aunque estemos delante y saltando, no serán capaces de vernos (al igual que en el primer Metal Gear Solid, juego de 1998), si tiramos un casquillo irán de uno en uno al igual que si oyen un disparo. Son incapaces de trabajar en equipo y cooperar y sus movimientos solo son una serie de rutinas muy simples. Resalta especialmente el hecho de que cuando vayamos a detener a un enemigo y quitemos “¡Alto!” a viva voz no sean capaces de escucharlo ni aunque estén a unos pocos metros o que cuando tengamos que detener a varios a la vez no se molesten en intentar dispararnos ni cuando estamos mirando al suelo. Realmente la inteligencia artificial es una de las peores que se han visto en los últimos años y quita mucha interés y diversión a la campaña.

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Estamos hablando mucho de la campaña y la verdad es que por ahora hay poco positivo. No es que no sea divertida, más bien es que las novedades introducidas por Visceral Games se agradecen, pero no han sido bien implementadas. Otra prueba de esto son las fases de conducción, gran novedad en este juego y que incluso cuentan con modo multijugador propio (del que hablaremos más adelante) pero cuyo control de los vehículos, excesivamente rígido, hace que se queden en una mera anécdota. Otra novedad es la búsqueda de pruebas, Nick cuenta con un escáner que, además de marcar enemigos, puede escanear los mapas en busca de pistas para resolver otros casos secundarios pero se reduce a seguir la brújula y encontrar un elemento concreto puesto a drede ahí. La campaña dura unas 8 horas si la jugamos tal y como fue pensada, a tiro limpio la duración se reduce bastante. Las ideas son buenas, pero su ejecución hace que se quede a medias siendo una campaña del montón, sin más.

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Queda claro que la campaña no es el fuerte de Hardline pero, como siempre, la mayor parte de horas se las dedicaremos al modo multijugador. Aquí las novedades siguen la línea del resto del juego aunque el resultado es el contrario. Los escenarios son más cerrados y se pierde la espectacular sensación de campo de batalla de las anteriores entregas. Por otra parte, y debido a esto, las partidas son más intensas y con más acción directa, cosa que, eso sí, no puede gustar a todo el mundo, especialmente los fans más acérrimos de la saga. Prueba de esto son los nuevos modos de juego, como “Puente“, en el que el objetivo es mantener en movimiento el mayor tiempo posible los vehículos. Este modo es la gran novedad del juego aunque, debido al control de los vehículos, probablemente quede en el olvido más pronto que tarde, además, resulta frustrante para los jugadores que no consigan vehículo (si el número de jugadores es alto no habrá para todos) estar deambulando por el mapa sin más. Otro modo interesante es “Dinero sangriento” en el que tanto policías como criminales tendrán que llevar dinero a sus bases y vigilar que el otro equipo no lo robe. En “Atraco“, los criminales tendrán que robar dos bolsas de dinero mientras que los policías deben evitarlo. Estos modos, acompañados de los modos más clásicos como TCT: Equipo, Consquista, Punto de mira o Rescate ofrecer acción frenética, mucho más cercana a las últimas entregas de Call of Duty que a Battlefield. La posiblidad de cooperar está ahí y se mantienen las órdenes de equipo y los pelotones pero no serán tan necesario como en otras ocasiones. Los 9 mapas incluidos en el disco (más adelante se ampliarán a precio de oro mediante DLC) favorecen esta acción directa.

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El protagonista en el multijugador de Battlefield Hardline es el dinero ya que será la única forma para desbloquear equipo y poder ajustarlo a nuestros gustos o necesidades (siempre que hayamos llegado al nivel de experto suficiente, eso sí). No es fácil hacerse rico y es algo que se agradece para evitar una progresión excesivamente rápida. Para ello tenemos los Battlepacks, unos paquetes que nos ofrecerán objetos o recompensas especiales según el tipo del que sean (algo similar a los sobres de FIFA Ultimate Team). Para los que se “cansen” de tanta acción sin más o simplemente quieran apoyar al equipo está disponible un modo hacker (conocido anteriormente como modo comandante) en el que podemos, por ejemplo, abrir tuberías de gas, ver la ubicación de los enemigos o agilizar el despliegue, por ejemplo. Este modo ya estaba presente de forma similar en anteriores entregas aunque aquí, gracias al menor tamaño de los mapas, puede ser más protagonista.

El multijugador resulta divertido pero no impide dejar la sensación de que algo no encaja bien, Battlefield se ha caracterizado por unos movimientos algo pesados (más realistas, eso sí) que se ajustaban a la perfección con las grandes batallas aunque para la acción tan frenética de Hardline se echa de menos más agilidad. Por otra parte, hay que tener en cuenta que, esta vez sí, los servidores funcionan a la perfección y las partidas gozan de la fluidez necesaria para poder jugarlas cómodamente, nada que ver con los problemas en el lanzamiento de Battlefield 4. Personalmente, eso sí, me sigue resultando molesto el Battlelog y el no poder realizar todas las operaciones directamente desde el juego y no desde un navegador. Otro pequeño defecto es que los equipos se mantienen siempre de una partida a otra en vez de igualarse como sería más lógico por lo que si la cosa está muy desbalanceada lo mejor es salir y buscar otra partida.

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Visceral Games ha apostado de nuevo por el Frostbite 3 que tan buen resultado ha dado con Battlefield 4 o con Dragon Age: Inquisition, por ejemplo. El juego luce muy bien, especialmente en la campaña gracias al motor de iluminación aunque por el camino se ha perdido algo de carga gráfica y especialmente se ha limitado Levolution, el motor capaz de destruir escenarios y cambiarlo radicalmente, aquí algo más rígido que en el anterior juego. Con los escenarios más reducidos era de esperar una mejora gráfica importante aunque no ha sido así y hace que el juego pierda espectacularidad. Si no tenemos en cuenta esto, nos encontramos con unos modelados excelentes de los personajes, que además cuentan con una animaciones faciales muy conseguidas. El comentado juego de luces hace que tengamos tomas espectaculares en algunos mapas. El juego corre a 60 fps sin mucho esfuerzo aunque a unos ridículos 720p en Xbox One y a 900p en Playstation 4. La versión analizada, la de PC, ofrece 1080p y 60 fps en equipos de gama media-alta con detalles alto. Sin duda el hecho de que, de nuevo, el juego salga para la anterior generación de consolas (Playstation 3 y Xbox 360) ha sido un lastre demasiado importante para el salto gráfico que se podría esperar. Habrá que esperar, como poco, a Battlefield 5. De nuevo el apartado sonoro consigue meternos en la acción casi más que los propios gráficos con sonidos intensos y espectaculares para las grandes batallas. Además, el juego viene doblado al castellano como suele ser habitual.

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Battlefield Hardline nos deja una sensación rara. Por un lado el juego resulta divertido a pesar de sus errores de bulto pero se podría decir que es mejor juego que Battlefield. La campaña nos deja elegir nuestro “modus operandi” aunque nos invita descaradamente a optar por la vía menos divertida y está muy lastrada por la deficiente IA enemiga. El multijugador ha aumentado mucho su rapidez y se ha vuelto más frenético lo que aumenta la diversión y los enfrentamientos directos pero reduce mucho el toque estratégico. La mezcla de géneros ha dado lugar a un juego más variado que su predecesor pero que también se queda a medias en todos los aspectos. Battlefield Hardline es un buen juego, variado (al menos en intención) y largo, pero seguramente le hubiera ido mejor si su camino hubiera estado marcado desde el principio y especialmente si Battlefield en el título.

Battlefield Hardline

Battlefield Hardline
7.5833333333333

Gráficos

8/10

    Sonido

    9/10

      Jugabilidad

      7/10

        Diversión

        7/10

          Online

          8/10

            Duración

            7/10

              Lo mejor

              • Frescura en Battlefield
              • Mezcla de géneros
              • Sistema de desbloqueo

              Lo peor

              • Inteligencia Artificial muy deficiente
              • Demasiada importancia al sigilo y no muy bien implementado
              • Multijugador excesivamente frenético

              Autor entrada: BigBoss_