Nintendero, ¿yo sí soy tonto? Vol. 1

Feliz como una perdiz acudí raudo a mi tienda habitual para hacerme con la última revisión de la portátil de Nintendo -New 3DS XL- caracterizada con motivos de Zelda Majora’s Mask. ¡Bien, he conseguido la mía! Cosa harto complicada, viendo la lamentable política de Nintendo en los últimos tiempos en cuanto a distribución de sus productos.

Mi felicidad, a pesar de todo, no se vio mermada un ápice al abrir la caja y comprobar que no incluye ni un simple cargador, imprescindible para el uso y disfrute de la consola. No me vale la excusa de abaratar costes, puesto que es un elemento que lleva en producción muchísimos años, desde NDS Lite, y el cual debe tener un coste irrisorio en una cadena de montaje en la actualidad, después de haber despachado más de 100 millones con total seguridad a lo largo y ancho del globo. Detalle muy cutre a pesar que, a buen seguro, la amplia mayoría de los que nos hemos tirado de cabeza a por ella somos Nintenderos que ya disfrutábamos del modelo original. Precisamente por eso, feo detalle por parte de la Gran N hacia sus seguidores.

Para mi desgracia, y seguro que para la de algunos más, la cosa no acaba aquí; ni una triste copia física del juego. Digital. Y no un digital cualquiera, no, una versión cutre asociada a la consola y que podemos perder si no vamos con cuidado. Tan cutre como cualquier copia digital que podamos adquirir en la eShop, que no queda vinculada a nuestra cuenta y, por tanto, no pudiendo disfrutar de ella en cuantas consolas poseamos. Únicamente podemos disponer de esa copia, por la que hemos pagado, en una consola y tenemos que transferirla a otra consola manualmente para no quedarnos sin ella definitivamente -o llamar a Nintendo y llorar pedir que restablezcan el producto que hemos adquirido-. Con lo fácil que sería vincular las compras a nuestra cuenta

Atrás quedó ese tiempo en el que me hice con la edición especial Mario Bros. 25 Aniversario de NDS XL y venía un pequeño cartucho, el cual contenía una copia del Mario de turno. Para mi fortuna, pude meter ese juego en cuantas consolas tenía -3 por aquel entonces, DS original, Lite y XL- sin tener que recurrir a engorrosas transferencias sin vuelta atrás. ¿Qué demonios tengo que hacer ahora cuando quiera seguir mi partida de Zelda MM en mi 3DS ambassador? No siempre voy a querer exponer mi preciada Edición Especial a viajes en Metro, tren, avión o viajes a lugares con condiciones climáticas no tan favorables como las nuestras.

 Nintendo, no te reconozco.

 

Autor entrada: EduStrife