Niños y videojuegos

Si hay un tema capaz de levantar polémica en nuestro mundo de entretenimiento, independientemente de demagogia barata, y el oportunismo de los grandes medios de información (de eso ya hablaremos en otro artículo más detenidamente), es la interacción de los videojuegos con los más pequeños de la casa.

Vayamos por partes, como ya dije en un artículo anterior soy un consumidor de videojuegos desde mi más tierna infancia, he tenido épocas de uso y, como no, de abuso… Siempre me he considerado afortunado de poder compatibilizar mi vida con los videojuegos sin caer en el estereotipo de “gamer”, he conocido a gente maravillosa que hoy puedo decir que son mis amigos, he vivido aventuras, he luchado en guerras, he conducido coches que jamás soñé probar, he recorrido mundos de color y fantasía, hice ganar al Cádiz la Champions… Miles y miles de horas que fueron siempre compatibles con mis amigos, con mis estudios, con mis fiestas, con mi deporte, con mi vida, y hoy con mi familia y mi trabajo. Soy padre, de dos hijos, y esta claro que no son ajenos a mis hobbys, me ven subir a mi buhardilla cuando la jornada termina y saben que estoy jugando, son conscientes de que compro juegos, que en mi móvil hay juegos, saben lo que hago cuando ellos duermen… La mayoría de los padres, desconocedores del poder de estas herramientas de ocio, dejan a sus hijos frente a las consolas, frente a los móviles o frente a los ordenadores. Yo no, considero que no es bueno, creo que los padres tenemos la obligación de acompañarles de la mano en la entrada a este mundo, tenemos la obligación de hacerles ver que es una opción de diversión más, compatible con muchas otras. Así que de vez en cuando enciendo nuestra Wii y acompáñanos a Mario y a Luigi en sus aventuras, nos divertimos y al terminar guardamos todo y nos despedimos de ellos por una temporada.

Autor entrada: Moskito